RAFAELA R24N

Una sesión de menos de una hora para una ciudad que tiene demasiado por resolver

Menos de una hora. Tres proyectos. Algunos cruces políticos y el Concejo Municipal de Rafaela volvió a cerrar sus puertas. Esa fue, en términos generales, la sesión de este jueves, una jornada legislativa que deja una pregunta inevitable: ¿realmente no hay más temas importantes para discutir en una ciudad que tiene problemas de sobra?

Porque mientras en Rafaela se acumulan reclamos por seguridad vial, tránsito, servicios, infraestructura, transporte, limpieza y tantas otras cuestiones que forman parte de la vida cotidiana, los concejales parecen encontrar tiempo suficiente para despachar una sesión en menos de una hora.

El dato no es menor. El cuerpo legislativo trató apenas tres iniciativas, todas impulsadas por el bloque justicialista, y buena parte de la discusión terminó concentrada en los habituales cruces políticos entre oficialismo y oposición.

La “Multoneta”, entre multas y prevención

Uno de los proyectos estuvo relacionado con el Sistema Inteligente Vial 360, conocido popularmente como la “Multoneta”.

La discusión giró alrededor de su funcionamiento, sus objetivos y, fundamentalmente, sobre si se trata de una herramienta destinada a mejorar la seguridad vial o si puede terminar convirtiéndose principalmente en un mecanismo de recaudación.

Desde el justicialismo, Juan Senn reclamó que la Municipalidad no reduzca la política de seguridad vial a controlar infracciones y aplicar multas. Planteó que prevenir significa evitar que los accidentes ocurran y reclamó mayor presencia de inspectores y educación vial.

Desde el oficialismo, Juan Scavino defendió el sistema y explicó que la tecnología permitirá registrar distintas infracciones, aunque con intervención de inspectores en determinadas situaciones. También admitió que todavía queda mucho por hacer en materia de prevención y presencia territorial.

El proyecto terminó siendo aprobado por unanimidad.

Bomberos, fondos y otro capítulo de la pelea política

El segundo tema fue mucho más sensible: la situación financiera del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios.

El Concejo aprobó una resolución para reclamar al Gobierno nacional por fondos pendientes y por distintas cuestiones vinculadas al financiamiento, equipamiento e importación de materiales. El planteo también incorporó los reclamos realizados por los Bomberos Voluntarios de Rafaela.

Hasta allí, todo razonable.

El problema apareció cuando el debate volvió a convertirse en una pelea política.

Milagros Zafra, de La Libertad Avanza, sostuvo que los fondos están afectados al sistema y que los pagos se realizan de acuerdo con la recaudación. También cuestionó que el reclamo pudiera utilizarse con fines políticos.

Después intervino Fabricio Dellasanta, quien también cuestionó al peronismo y defendió la posición del Gobierno nacional. Del otro lado, Valeria Soltermam y Maximiliano Postovit defendieron el reclamo y remarcaron la necesidad de que los recursos lleguen a los cuarteles.

Los concejales libertarios finalmente se abstuvieron.

Y llegó el tercer proyecto

El último expediente estuvo relacionado con algo mucho más concreto: la señalización horizontal de avenida Fader, entre bulevar Yrigoyen y Constitución.

La propuesta busca reforzar la señalización luego de las modificaciones realizadas en ese sector, incluyendo la nueva rotonda y la apertura de la otra mano de la avenida. Desde el oficialismo se anticipó que podrían comenzar trabajos durante la segunda quincena del próximo mes, con sendas peatonales, flechas, cordones y rampas.

Y con eso, se terminó la sesión.

¿No pasa nada en Rafaela?

Acá aparece la pregunta que probablemente más incomode.

¿De verdad no hay más cosas para discutir en el Concejo Municipal?

Porque si una ciudad puede despachar una sesión en menos de una hora, con solamente tres iniciativas, mientras afuera los vecinos siguen planteando problemas y reclamos, quizás habría que preguntarse si el problema está en que Rafaela funciona demasiado bien o en que el Concejo está trabajando demasiado poco.

No se trata de cuestionar que los proyectos tratados sean importantes. La seguridad vial importa. Los Bomberos Voluntarios importan. La señalización de una avenida importa.

Pero también importa preguntarse qué ocurre con todo lo demás.

¿Qué pasa con los accidentes? ¿Qué pasa con el transporte? ¿Qué pasa con los baches? ¿Qué pasa con la limpieza? ¿Qué pasa con la inseguridad? ¿Qué pasa con los servicios? ¿Qué pasa con las obras que esperan los vecinos? ¿Qué pasa con los reclamos que aparecen todos los días en los barrios?

Rafaela no parece ser una ciudad sin problemas. Todo lo contrario.

Entonces resulta llamativo que el órgano encargado de debatir, controlar, legislar y representar a los vecinos pueda terminar su tarea en menos de una hora.

Tal vez haya llegado el momento de que algunos concejales entiendan que ocupar una banca no consiste solamente en levantar la mano, discutir un expediente y volver a casa.

La ciudad necesita mucho más debate, mucho más control y, sobre todo, mucho más trabajo.

Porque mientras el Concejo termina sus sesiones en tiempo récord, los problemas de Rafaela no tienen horario de cierre.