La SIGEN actualizó las normas de auditoría interna del Estado
- La SIGEN dejó sin efecto las normas de auditoría interna vigentes desde 2002.
- La Resolución SIGEN N° 292/2026 estableció el nuevo marco técnico y metodológico.
- Las nuevas normas incorporan una perspectiva preventiva y basada en riesgos.
- La tecnología y el análisis de datos adquieren un papel central en las auditorías.
- El nuevo esquema contempla costos, calidad, desempeño y relación entre controles y beneficios.
- Las NAIG se organizan en cinco componentes y 13 principios, con criterios de calidad y mejora continua.
Después de más de dos décadas de vigencia, la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) reformuló las reglas que regulan la auditoría interna en el Sector Público Nacional y las Universidades Nacionales. La modificación quedó establecida mediante la Resolución SIGEN N° 292/2026, que dejó sin efecto las normas aprobadas en 2002 y estableció un nuevo marco técnico y metodológico para las tareas de control.
La actualización busca adaptar los mecanismos de auditoría a las transformaciones que atravesó la administración pública durante los últimos años. El nuevo esquema incorpora los cambios registrados en la gestión estatal, la aparición de nuevos riesgos y el avance de las herramientas tecnológicas utilizadas para administrar y procesar información.
El nuevo marco no plantea una ruptura con el sistema anterior, sino una actualización basada en la experiencia acumulada durante más de veinte años. A partir de ese recorrido, la SIGEN incorporó criterios y prácticas profesionales destinados a ampliar el alcance del control interno y fortalecer su aporte al funcionamiento de los organismos públicos.
Uno de los principales cambios está relacionado con el papel que se asigna a la auditoría. El objetivo ya no se limita a revisar hechos o procedimientos una vez que ocurrieron, sino que incorpora una perspectiva orientada a identificar riesgos, anticipar posibles problemas y generar información que contribuya a la toma de decisiones.
Las nuevas Normas de Auditoría Interna Gubernamental (NAIG) también refuerzan los principios de independencia y objetividad de las unidades encargadas del control. Al mismo tiempo, amplían su función como instancia de aseguramiento y asesoramiento estratégico, con especial atención sobre la gobernanza, la gestión de riesgos y los mecanismos de control.
En ese esquema, las auditorías deberán generar recomendaciones y detectar oportunidades concretas de mejora. La intención es que sus evaluaciones aporten una mirada basada en evidencia sobre el funcionamiento de las organizaciones y permitan advertir con anticipación situaciones que puedan afectar la gestión.
La tecnología constituye otro de los ejes centrales de la reforma. Las nuevas normas incorporan herramientas destinadas a recopilar, analizar y evaluar información, al tiempo que contemplan los riesgos vinculados con la utilización de recursos tecnológicos. Esto supone también nuevas exigencias para los equipos de auditoría, que deberán contar con conocimientos actualizados, capacidad para analizar riesgos y herramientas vinculadas con el tratamiento de datos.
El enfoque productivo de la acción estatal aparece asimismo entre los nuevos criterios. Las auditorías deberán prestar atención a los costos y gastos innecesarios, la calidad de los bienes y servicios públicos y los indicadores utilizados para evaluar el desempeño. Las recomendaciones para establecer nuevos controles deberán considerar, además, la relación entre sus costos y beneficios y los efectos que puedan generar sobre los procesos de gestión.
La actualización de las normas se produjo después del 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental organizado por la SIGEN, que reunió durante tres jornadas a especialistas, funcionarios y representantes de distintos países para abordar cuestiones vinculadas con innovación, tecnología, riesgos y calidad del control público. El encuentro contó con más de 750 visitantes acreditados, 42 expositores y representantes de 11 países.
El nuevo marco técnico quedó estructurado en cinco componentes y 13 principios, que comprenden el propósito de la auditoría, las condiciones para su ejercicio, el gobierno de la función, su gestión y el desempeño de los servicios de auditoría. También incorpora criterios vinculados con planificación basada en riesgos, administración de recursos, tecnología, comunicación, calidad y mejora continua.
Las NAIG establecen además requisitos mínimos para implementar un Sistema de Gestión de la Calidad en las Unidades de Auditoría Interna. De esta manera, la SIGEN busca establecer un esquema actualizado para que el control acompañe las nuevas características de la administración pública y contribuya a prevenir riesgos y mejorar el uso de los recursos estatales.