El desafío para Viotti después de los Suramericanos: mantener los estadios sin seguir exprimiendo al contribuyente
RESUMEN
- En R24N fuimos los primeros en advertir qué pasaría con los escenarios construidos para los Juegos Suramericanos una vez terminada la competencia.
- Hoy, la pregunta dejó de ser exclusiva de este medio y comenzó a aparecer en distintos medios: ¿cómo hará Leonardo Viotti para darle vida a esos estadios?
- El interrogante no termina en el uso deportivo: también aparece la cuestión de quién pagará la seguridad, el mantenimiento y los servicios.
- Las obras pueden convertirse en un problema si el Municipio no tiene recursos suficientes para sostenerlas durante los próximos años.
- Y aparece el fantasma que los contribuyentes rafaelinos ya conocen: más impuestos, más tasas y más presión sobre comerciantes y vecinos.
Se terminó la fiesta y ahora llega la hora de pagar la cuenta
En R24N fuimos los primeros en plantear la pregunta que, terminados los Juegos Suramericanos, ahora empieza a recorrer otros medios y seguramente se convertirá en uno de los grandes interrogantes de la ciudad: ¿qué va a hacer Leonardo Viotti con los estadios y escenarios deportivos que quedaron en Rafaela?
Porque una cosa es inaugurar.
Otra muy distinta es mantener.
Durante los Juegos todo parece sencillo. Hay delegaciones, autoridades, luces, cámaras, ceremonias, discursos y una ciudad que durante algunos días vive pendiente de una competencia internacional.
Pero cuando se apagan las luces y se retiran las delegaciones aparece la realidad.
¿Quién va a utilizar los estadios? ¿Con qué frecuencia? ¿Quién va a pagar la seguridad? ¿Quién se hará cargo de la limpieza, mantenimiento, servicios, reparaciones y conservación de las instalaciones?
Y hay una pregunta todavía más incómoda:
¿Cuánto le va a costar todo esto al Municipio de Rafaela?
Porque los escenarios deportivos no funcionan solos. No alcanza con cortar una cinta y sacarse una foto. Un estadio necesita mantenimiento permanente, personal, seguridad, iluminación, limpieza, reparaciones y recursos.
Y esos recursos, tarde o temprano, salen de algún lado.
Ahí aparece el verdadero desafío para Viotti.
La cuenta que todavía no se ve
Durante meses se habló de la inversión, de la infraestructura que quedaría para la ciudad y del legado de los Juegos.
Perfecto.
Ahora llegó el momento de hablar de la otra parte de la ecuación: el costo de mantener ese legado.
Porque si Rafaela no tiene los recursos suficientes para sostener semejante infraestructura, habrá que explicar de dónde saldrá el dinero.
Y los rafaelinos ya conocen una respuesta que genera preocupación: más presión tributaria.
¿Otra vez habrá que recurrir al aumento de tasas?
¿Otra vez deberán pagar los comerciantes?
¿Otra vez los contribuyentes tendrán que poner la mano en el bolsillo?
¿O esta vez el Municipio demostrará que tiene un plan económico concreto para mantener los escenarios sin seguir exprimiendo al contribuyente?
Ese es el verdadero interrogante.
Porque sería muy fácil inaugurar, sacarse fotos, hablar del legado y dejar para después la discusión sobre quién paga el mantenimiento.
Lo difícil empieza ahora.
Los Juegos terminaron. Las delegaciones se fueron. Las cámaras se apagaron.
Y los estadios quedaron.
Ahora habrá que demostrar que Rafaela puede sostenerlos sin convertirlos en otra factura que termine pagando el vecino.
En R24N lo preguntamos antes de que comenzaran los Juegos. Ahora la pregunta ya no parece tan extraña.
¿Cómo le va a dar vida Viotti a los estadios y, sobre todo, quién va a pagar la cuenta?
Porque la fiesta terminó.
Ahora comienza la parte más difícil: administrar lo que quedó.