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Argentina inició un arbitraje internacional contra el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en Malvinas

  • Argentina inició un proceso arbitral contra el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos vinculada con el proyecto Sea Lion
  • La presentación se realizó bajo el mecanismo previsto en el Anexo VII de la CONVEMAR
  • El Gobierno intimó al Reino Unido a detener las actividades relacionadas con Sea Lion en un plazo de dos semanas
  • La Argentina podría solicitar una medida provisional ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar
  • El reclamo presentado no busca resolver mediante este procedimiento la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas
  • La estrategia oficial también contempla acciones diplomáticas y medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos

El Gobierno argentino dio un nuevo paso en su estrategia frente a la explotación de hidrocarburos en la zona de las islas Malvinas al iniciar un proceso arbitral contra el Reino Unido por las actividades vinculadas con el proyecto Sea Lion, que avanza en la Cuenca Malvinas Norte. La presentación busca cuestionar las decisiones unilaterales relacionadas con la explotación de recursos naturales en un área cuya soberanía reclama la Argentina.

El canciller Pablo Quirno explicó que el procedimiento comenzó con la presentación de una nota al Reino Unido, mediante la cual se puso en marcha el mecanismo previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). Según detalló, la decisión responde a una instrucción del presidente y forma parte de una estrategia más amplia frente a las actividades hidrocarburíferas desarrolladas en la zona.

“Es un paso más de esta estrategia integral que el presidente anunció en cadena nacional”, señaló Quirno al explicar los alcances de la iniciativa. El funcionario remarcó que la Argentina pretende utilizar distintas herramientas jurídicas, legales, diplomáticas y pacíficas para cuestionar la explotación de los recursos naturales en el área.

En ese marco, el Gobierno argentino intimó al Reino Unido a detener, dentro de un plazo de dos semanas, las actividades relacionadas con el proyecto Sea Lion. Si Londres mantiene su posición y no modifica las medidas adoptadas, la Argentina anticipó que solicitará una medida provisional ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar mientras continúa el proceso destinado a constituir el tribunal arbitral.

Quirno puso especial énfasis en diferenciar el objeto del procedimiento de la cuestión de fondo vinculada con la soberanía sobre las islas. Según explicó, el tribunal que intervenga en este mecanismo no tendrá como función resolver la disputa territorial entre ambos países. El planteo argentino estará concentrado en las decisiones unilaterales vinculadas con la explotación de hidrocarburos.

En esa línea, el canciller sostuvo que los recursos que se pretenden explotar se encuentran en la Cuenca Malvinas, dentro de lo que la posición argentina considera parte de su plataforma continental. Desde esa perspectiva, el Gobierno cuestiona las decisiones adoptadas unilateralmente por el Reino Unido y sostiene que afectan recursos cuya pertenencia es reivindicada por la Argentina.

La estrategia oficial también contempla acciones diplomáticas y herramientas previstas por la legislación argentina para avanzar contra empresas que participen de actividades consideradas incompatibles con la posición nacional. En ese contexto, la Cancillería había presentado el 22 de septiembre un reclamo formal contra el Reino Unido por la extensión de licencias para la producción de hidrocarburos offshore y por la participación de Navitas Petroleum.

Quirno también dirigió parte de sus críticas hacia las compañías involucradas en el proyecto y buscó establecer una diferencia entre aquellas que desarrollan actividades en la Argentina y las que participan de operaciones bajo licencias cuestionadas por el Gobierno. En ese sentido, llamó a las empresas a evitar involucrarse en el conflicto y a considerar las oportunidades para operar dentro del territorio argentino.

El canciller, además, destacó que la Argentina mantiene conversaciones con Chile en relación con actividades vinculadas con las islas. Según explicó, ambos gobiernos intercambian información sobre posibles incumplimientos y mantienen una agenda de cooperación basada en intereses compartidos.

De esta manera, el arbitraje internacional se incorpora a la estrategia argentina sobre Malvinas como una nueva instancia para cuestionar la explotación unilateral de hidrocarburos. El proyecto Sea Lion queda así en el centro de una disputa que combina reclamos diplomáticos, acciones jurídicas y medidas dirigidas hacia las empresas que participan de las actividades en la zona.