INTERNACIONALES José ZIMERMAN

Sanchez enloquece y hunde a España en el comunismo: el Estado determina precios de alquiler y frena desalojos hasta 2030

En un movimiento que erosiona gravemente los pilares del Estado de derecho y la certidumbre económica, el Consejo de Ministros aprobó este martes un paquete regulatorio sobre la vivienda que representa una injerencia directa en la propiedad privada y la libertad contractual. A través de dos decretos leyes —fruto de una negociación exprés entre el PSOE y Sumar—, el Ejecutivo pretende imponer la renovación automática e imperativa de los contratos de alquiler, una exigencia promovida por plataformas radicales que liquida la autonomía de las partes para decidir sobre sus propios bienes.

La normativa, presentada por la ministra Sira Rego, sienta un antecedente nefasto para la confianza de los inversores al establecer una prohibición explícita de compra a fondos de inversión hasta 2028 y suspender las ejecuciones de desahucios hasta el año 2030. A esta paralización judicial se suma la fijación de un límite del 0% a la actualización de las rentas que se sitúen por encima del índice de referencia estatal, una intervención de precios que ya ha demostrado en otros mercados su capacidad para restringir la oferta y fomentar el mercado negro. Por si fuera poco, el decreto extiende sus tentáculos controladores al alquiler de habitaciones y de temporada, clausurando las últimas vías de escape de los arrendadores.

Esta ofensiva intervencionista descuida la protección debida a los pequeños propietarios, quienes asumen de forma obligatoria las cargas sociales que corresponden a la Administración. Como bien ha señalado la oposición parlamentaria y sectores de la formación Junts, la prórroga obligatoria de los arrendamientos coloca en una situación de extrema vulnerabilidad a miles de familias que ahorraron para adquirir un inmueble y que ahora ven expropiado, de facto, el control sobre el vencimiento de sus contratos.

La maniobra del Gobierno para sortear el trámite parlamentario ordinario mediante el uso del decreto ley y la división del texto en dos partes confirma la falta de rigor técnico y la improvisación de la medida. Con un pleno extraordinario convocado a toda prisa, la coalición oficialista vuelve a cambiar las reglas del juego a mitad de la partida. Al castigar al arrendador y distorsionar los incentivos del mercado, el Ejecutivo no solo fracasa en garantizar un acceso real al techo, sino que debilita de manera alarmante el marco de seguridad jurídica en España, alejando el capital y desprotegiendo el derecho constitucional a la propiedad.