La morosidad crece en fintech y billeteras virtuales mientras aumentan las refinanciaciones
- La mora total del sector privado no financiero se mantuvo en 7,7% durante agosto.
- La morosidad de las familias bajó levemente, mientras que la correspondiente a las empresas aumentó.
- La mora de los hogares con entidades no financieras acumuló 21 meses consecutivos de subas y llegó al 33,9%.
- Las refinanciaciones alcanzaron máximos y los hogares ya reestructuraron deudas por más de 2,7 billones de pesos.
- Los créditos con atrasos de hasta 90 días representaron el 2,7% de la deuda bancaria, el menor nivel desde agosto de 2025.
- El crédito al sector privado continúa prácticamente estancado en términos reales, mientras las tasas de interés mantienen la incertidumbre sobre la evolución de los incumplimientos.
La evolución de la morosidad de familias y empresas presenta señales contrapuestas. Mientras algunos indicadores vinculados con el sistema financiero comienzan a mostrar una posible estabilización de los incumplimientos, la situación de los hogares que recurren a entidades no financieras continúa deteriorándose. A esto se suma un escenario de crédito prácticamente estancado y condiciones financieras que mantienen abierta la incertidumbre sobre la capacidad de pago.
Según el análisis de la consultora 1816, la mora del sector privado no financiero permaneció estable durante agosto en 7,7%, el mismo nivel registrado en julio. Dentro de ese resultado general se observaron comportamientos diferentes. La morosidad de las familias descendió levemente, de 12,9% a 12,8%, mientras que la correspondiente a las empresas aumentó de 3,6% a 3,8%.
Con estos movimientos, la irregularidad crediticia del sector privado se mantuvo prácticamente sin modificaciones durante los cuatro meses comprendidos entre mayo y agosto. El dato representa una señal de estabilización, aunque todavía no permite hablar de una recuperación consolidada.
Uno de los aspectos que concentra mayor atención es el comportamiento de los préstamos otorgados por entidades no financieras. En este segmento se incluyen fintech, billeteras virtuales y otras compañías dedicadas al crédito extrabancario. Allí, la morosidad de las familias volvió a incrementarse durante agosto y acumuló 21 meses consecutivos de subas, hasta alcanzar el 33,9%.
La diferencia entre la evolución del crédito bancario y la del financiamiento no financiero muestra que el endeudamiento de los hogares presenta comportamientos diferentes según el tipo de entidad. Los préstamos otorgados por compañías no financieras representan el 17% del crédito total destinado a las familias, por lo que su evolución constituye un componente relevante para evaluar el panorama general.
En paralelo, las refinanciaciones alcanzaron niveles récord. Durante agosto, los préstamos refinanciados representaron el 3,8% del crédito destinado a las familias y el 0,8% del financiamiento correspondiente a las empresas. En ambos casos, se trató de los máximos registrados.
De acuerdo con los cálculos incluidos en el informe, los hogares ya habían refinanciado deudas por más de 2,7 billones de pesos. Estas operaciones podrían contribuir a reducir los niveles de morosidad, aunque el efecto sobre las estadísticas no es inmediato debido a los plazos establecidos para que un deudor deje de ser considerado moroso después de una refinanciación.
La clasificación contempla diferentes períodos según la gravedad del atraso. Los deudores que se encuentran entre 90 y 180 días de mora necesitan al menos dos meses para abandonar esa categoría. Para quienes acumulan entre 180 días y un año, el plazo mínimo es de cinco meses, mientras que las deudas con atrasos superiores a un año requieren al menos ocho meses.
Otro indicador observado por 1816 es el correspondiente a los créditos con atrasos de hasta 90 días. En agosto, esas obligaciones representaron el 2,7% de la deuda con entidades financieras, el nivel más bajo desde agosto de 2025. Aunque todavía no forman parte de la categoría considerada irregular, su evolución resulta relevante para anticipar posibles cambios futuros en la morosidad.
La consultora también advirtió que la evolución del indicador depende de la recuperación del crédito. Una expansión del financiamiento puede reducir el porcentaje de mora porque aumenta el volumen total sobre el cual se calcula, incluso cuando la cantidad de préstamos problemáticos no disminuye en la misma proporción.
En este punto aparece una de las principales dificultades del escenario actual: el crédito al sector privado continúa prácticamente estancado en términos reales. El stock de préstamos en pesos se mantiene en niveles similares a los registrados en julio de 2025, una situación que limita la posibilidad de una mejora más rápida de los indicadores de irregularidad.
A esa situación se suman las dudas vinculadas con las tasas de interés y las condiciones financieras. El análisis señala como elemento de alerta el salto de la tasa forward en dólares hasta el 20% anual entre determinados instrumentos de deuda. Para 1816, la evolución futura de las tasas en pesos y en dólares será determinante para las condiciones de financiamiento y la capacidad de pago de los deudores.
El panorama, por lo tanto, combina una estabilización de la mora bancaria, un crecimiento persistente de los incumplimientos en entidades no financieras, un aumento de las refinanciaciones y una caída de los atrasos más recientes. La evolución de esos factores, junto con la recuperación del crédito y el comportamiento de las tasas, determinará si las señales observadas durante agosto pueden transformarse en una mejora sostenida.