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La desigualdad bajó, pero siguió por encima de 2025

  • El coeficiente de Gini bajó de 0,442 a 0,428 entre el primer y segundo trimestre de 2026.
  • El indicador de desigualdad permaneció por encima del 0,424 registrado en el segundo trimestre de 2025.
  • El 10% de mayores ingresos concentró el 32,3% del ingreso per cápita familiar total.
  • La brecha entre las medianas del decil superior y el inferior fue de 13 veces.
  • Los ingresos laborales representaron el 78,1% de los recursos totales de los hogares.
  • La brecha de ingresos entre varones y mujeres en la ocupación principal alcanzó el 26,3%.

La distribución de los ingresos mostró una mejora durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con los primeros tres meses del año, aunque el nivel de desigualdad permaneció por encima del registrado durante el mismo período de 2025. Los datos surgen del informe sobre evolución de la distribución del ingreso elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que relevó a la población de los 31 aglomerados urbanos incluidos en la medición.

El coeficiente de Gini se ubicó en 0,428 entre abril y junio, frente al 0,442 correspondiente al primer trimestre de 2026. Sin embargo, el indicador había alcanzado 0,424 en el segundo trimestre de 2025. El índice toma valores entre cero y uno: cuanto más cercano a cero, más uniforme resulta la distribución de los ingresos, mientras que los valores próximos a uno reflejan una mayor concentración.

La distancia entre los sectores de mayores y menores ingresos continuó siendo significativa. El 10% de la población con menores ingresos recibió el 1,8% del total y registró un ingreso medio de $124.142 por persona. En el extremo superior, el 10% de mayores ingresos concentró el 32,3%, con un promedio de $2.221.170 y una mediana de $1.800.000.

La comparación entre las medianas de ambos extremos permitió establecer una brecha de 13 veces. El cálculo surge de contrastar los $1.800.000 correspondientes al décimo decil con los $134.000 del primero. Esa diferencia fue igual a la registrada en el segundo trimestre de 2025 y también coincidió con el nivel observado en el último trimestre sin efecto del aguinaldo.

Otro de los indicadores relevados mostró que el 17,3% de la población tuvo ingresos inferiores a la mitad de la mediana del ingreso per cápita familiar. La proporción representó un incremento respecto del 16,6% del primer trimestre de 2026, aunque permaneció por debajo del 17,6% registrado entre abril y junio del año anterior.

El ingreso per cápita familiar promedio alcanzó $688.496 durante el segundo trimestre, mientras que la mediana fue de $500.000. La diferencia entre ambas cifras refleja la incidencia de los ingresos más elevados sobre el promedio general. En términos agregados, el total de ingresos de la población relevada llegó a $20.763.699 millones, con un incremento nominal interanual del 29,3%.

La población considerada en el informe alcanzó a 30,2 millones de personas. De ese total, 18,807 millones, equivalentes al 62,4%, registraron algún tipo de ingreso. Entre quienes percibieron recursos, el promedio fue de $1.094.136. Al dividir la población según deciles, el promedio de ingresos de los cuatro primeros fue de $382.621, mientras que los deciles cinco a ocho alcanzaron $1.033.047 y los dos últimos llegaron a $2.641.394.

La concentración también se observó al analizar los ingresos individuales. El 10% con mayores ingresos recibió el 32,1% del total, mientras que el 10% ubicado en el extremo inferior concentró apenas el 1,5%.

Los ingresos laborales representaron la principal fuente de recursos de los hogares, al explicar el 78,1% del total. El 21,9% restante correspondió a ingresos no laborales, entre ellos jubilaciones, pensiones, alquileres, cuotas alimentarias, ayudas provenientes de otros hogares, subsidios y asistencia estatal.

La composición varió de manera marcada según el nivel de ingresos. En los hogares ubicados en el primer decil por ingreso total familiar, los recursos no laborales representaron el 67,3%. En el décimo decil, esa proporción se redujo al 13,4%, mientras que los ingresos provenientes del trabajo alcanzaron el 86,6%.

El informe también registró diferencias entre varones y mujeres. Entre las personas que tuvieron ingresos individuales, el promedio fue de $1.266.369 para los varones y de $927.252 para las mujeres. En la ocupación principal, la brecha de ingresos por género llegó al 26,3%.

El ingreso promedio de la ocupación principal fue de $1.129.527, con una mediana de $900.000. Entre los trabajadores de los cuatro deciles inferiores, el promedio fue de $415.012, mientras que para quienes integraron los deciles nueve y 10 alcanzó $2.629.678.

En el caso de los asalariados, que sumaron 9,4 millones de personas, el ingreso promedio llegó a $1.161.833. Quienes contaban con descuento jubilatorio tuvieron un promedio de $1.433.794, mientras que quienes no tenían ese descuento registraron $706.204. En ambos casos se verificaron aumentos nominales interanuales, aunque de distinta magnitud.