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Stellantis no descarta cierres, pero mantiene sus inversiones en Argentina

  • Stellantis encendió las alarmas al admitir que no descarta cerrar fábricas ante los problemas de competitividad.
  • El grupo mantiene la producción de Peugeot 208 y 2008 en El Palomar, y de Fiat Cronos, Titano y Ram Dakota en Córdoba.
  • La compañía prevé completar a fines de 2026 un programa de inversiones por 1.000 millones de dólares.
  • La futura planta de motores Multijet constituye el próximo paso de la estrategia industrial de Stellantis en Argentina.
  • Herlander Zola atribuyó parte de las dificultades del sector al avance de las automotrices chinas y a la aceleración del cambio tecnológico.
  • La elevada carga impositiva argentina y las diferencias de costos internacionales siguen siendo obstáculos para la competitividad de las terminales locales.

Las declaraciones del presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola, sobre la posibilidad de cerrar fábricas en el actual contexto de la industria automotriz encendieron las alarmas en Argentina. Sin embargo, pese a las advertencias del ejecutivo sobre la pérdida de competitividad y el avance de las automotrices chinas, la compañía mantiene sus planes de producción e inversión en el país, donde fabrica modelos de Peugeot, Fiat y Ram.

El grupo cuenta con dos centros industriales en territorio argentino. En El Palomar, provincia de Buenos Aires, produce los Peugeot 208 y 2008, mientras que en Ferreyra, Córdoba, concentra la fabricación del Fiat Cronos y las camionetas Fiat Titano y Ram Dakota. Por el momento, no existen señales concretas de que la empresa vaya a cerrar alguna de estas instalaciones.

Además, Stellantis continúa con un programa de inversiones por 1.000 millones de dólares iniciado hace cinco años. La compañía prevé completar los desembolsos a fines de 2026, con la puesta en marcha de una planta de motores Multijet destinados tanto a los vehículos fabricados localmente como a la exportación.

Las advertencias sobre el futuro de la industria

Las declaraciones de Zola se produjeron en Brasil, durante el lanzamiento del Jeep Avenger, uno de los nuevos modelos de la marca que se fabrica en ese mercado. Consultado sobre el escenario que enfrenta el sector, el directivo no descartó la posibilidad de cerrar fábricas ante las dificultades que atraviesan los fabricantes tradicionales.

El ejecutivo explicó que el mercado automotor experimentó una transformación acelerada, impulsada principalmente por la expansión de las marcas chinas y las dificultades de las empresas tradicionales para mantener su competitividad.

Según su análisis, la industria sabía que la electrificación formaría parte del futuro del automóvil, pero no logró anticipar con precisión la velocidad del cambio tecnológico ni la capacidad de los fabricantes chinos para conquistar consumidores.

La dificultad, sostuvo, no estuvo en desconocer el rumbo que tomaría el sector, sino en calcular incorrectamente los tiempos de esa transición y sus consecuencias comerciales.

Frente a este escenario, Stellantis busca equilibrar los márgenes de rentabilidad con los volúmenes de ventas, evaluando el desempeño de cada modelo y el nivel de utilización de sus plantas. En determinados casos, la empresa acepta reducir sus márgenes para sostener las ventas, aunque reconoce que esa estrategia no siempre resulta económicamente viable.

La ventaja competitiva de las automotrices chinas

Zola también señaló que la industria occidental cometió errores durante los últimos años. Durante la pandemia, muchas empresas concentraron sus esfuerzos en resolver problemas logísticos, como la escasez de piezas y semiconductores, mientras relegaban inversiones vinculadas con el desarrollo tecnológico y la investigación.

A esa situación se sumó una diferencia en la organización de la producción. Mientras numerosos fabricantes occidentales tercerizaron y descentralizaron etapas de sus procesos industriales, las compañías chinas avanzaron hacia una mayor integración vertical, incorporando internamente actividades que antes dependían de proveedores externos.

Para el responsable regional de Stellantis, esa estrategia permitió a los competidores asiáticos mejorar sus costos y alcanzar niveles de competitividad superiores, una ventaja que representa un desafío creciente para las marcas tradicionales.

El directivo también cuestionó las condiciones regulatorias y la falta de previsibilidad del mercado brasileño. Según planteó, la ausencia de incentivos suficientes para impulsar la compra de componentes nacionales genera diferencias de costos frente a competidores extranjeros. Entre los insumos mencionados figuran neumáticos, amortiguadores, resortes, plásticos y acero.

En Argentina, la elevada carga impositiva constituye otro obstáculo reconocido por las principales terminales automotrices, que encuentran dificultades para competir con mercados que ofrecen condiciones de producción más favorables.

Argentina, a la espera de la próxima inversión

Pese a las advertencias sobre el futuro de las plantas automotrices, la situación local de Stellantis no presenta, por ahora, indicios de un cierre. La continuidad de la producción en Buenos Aires y Córdoba, junto con el compromiso de completar el programa de inversiones, marca el escenario actual de la compañía en el país.

La apertura de la planta de motores Multijet prevista para noviembre aparece como el próximo paso de su estrategia industrial, en un contexto en el que las automotrices tradicionales deben revisar sus costos, sus procesos productivos y su capacidad para responder a la competencia internacional.

Las declaraciones de Zola reflejan las dificultades que enfrenta el sector a escala regional, pero no implican un anuncio de cierre para las instalaciones argentinas. Por el momento, Stellantis sostiene sus operaciones y mantiene el objetivo de completar las inversiones comprometidas hacia fines de 2026.