Los quesos que pueden mejorar la salud intestinal por su aporte de probióticos
Algunas variedades de queso pueden aportar bacterias beneficiosas para la salud intestinal. Una revisión publicada por Verywell Health, con información de la dietista registrada Allison Herries, señala que los productos fermentados, estacionados o elaborados con cultivos vivos pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, siempre que se consuman con moderación y como parte de una alimentación variada.
Aunque el queso suele destacarse por su contenido de calcio y proteínas, algunas variedades también pueden contener probióticos, microorganismos vivos relacionados con la digestión y el funcionamiento del intestino.
Su presencia depende del proceso de elaboración, los cultivos bacterianos utilizados y las condiciones de maduración. Además, ciertos tratamientos térmicos posteriores a la fermentación pueden reducir o eliminar estos microorganismos. Por eso, no todos los quesos contienen probióticos en cantidades relevantes y resulta importante revisar el etiquetado.
Queso suizo: bacterias beneficiosas y proteínas
El queso suizo se elabora con cultivos bacterianos y atraviesa un período de maduración que puede favorecer la presencia de microorganismos asociados con la salud intestinal.
Además, aporta proteínas y calcio, y suele contener menos sodio que algunas otras variedades de quesos curados. Sin embargo, su composición nutricional puede variar según el producto y el método de elaboración.
Por su sabor suave, puede incorporarse en sándwiches, ensaladas, tortillas y preparaciones calientes. Las cantidades deben adaptarse a las necesidades de cada persona, especialmente cuando existen recomendaciones médicas para limitar el consumo de sodio o grasas saturadas.
Provolone y gouda: la importancia de la maduración
El provolone es un queso estacionado que puede conservar microorganismos beneficiosos, según su proceso de elaboración. También aporta proteínas y vitaminas del grupo B, nutrientes que participan en distintas funciones del organismo.
Por su parte, el gouda puede contener cultivos vivos si no recibió tratamientos térmicos posteriores que los eliminen. No obstante, algunas presentaciones tienen cantidades considerables de grasa y sodio, por lo que conviene consultar la información nutricional del envase.
En ambos casos, la presencia de bacterias vivas depende de las características específicas del producto. Además, el consumo de quesos no reemplaza una dieta equilibrada ni constituye un tratamiento médico.
Mozzarella fresca: una alternativa con calcio y proteínas
La mozzarella fresca es un queso semiblando que aporta proteínas y calcio. Algunas variedades pueden contener cultivos vivos, aunque esto depende del proceso de fabricación.
Para identificar productos que aporten probióticos, se recomienda buscar en el envase expresiones como “cultivos vivos” o “cultivos activos”. Dos quesos de una misma variedad pueden tener características diferentes según cómo fueron elaborados y conservados.
La mozzarella puede combinarse con tomate, verduras, panes integrales y legumbres. Estos alimentos aportan fibra, un componente importante para la microbiota intestinal, ya que sirve de sustrato para determinadas bacterias beneficiosas.
Parmigiano Reggiano: menos lactosa por su maduración
El Parmigiano Reggiano auténtico es un queso de larga maduración que concentra proteínas y calcio. Durante ese proceso, la cantidad de lactosa disminuye considerablemente, por lo que algunas personas con dificultades para digerirla pueden tolerarlo mejor.
La revisión también menciona microorganismos estudiados por su posible relación con la salud digestiva y la respuesta inmunitaria. Sin embargo, la presencia de probióticos depende de las características del producto y no debe darse por garantizada en todos los quesos de este tipo.
Es importante distinguir el queso auténtico de los productos rallados industriales, que pueden incluir otros ingredientes y presentar diferencias en su composición.
La menor cantidad de lactosa tampoco significa que sea apto para todas las personas con intolerancia. Además, la intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de la leche son condiciones diferentes.
Queso cottage: revisar si contiene cultivos activos
El queso cottage se destaca por su aporte de proteínas y, en general, por tener una menor densidad calórica que algunos quesos más grasos. Puede ser una alternativa para incorporar proteínas a las comidas, aunque su composición varía según la marca y la presentación.
Algunas versiones contienen cultivos vivos y activos, mientras que otras no ofrecen ese aporte probiótico. Por eso, leer la etiqueta es fundamental para comprobar si el producto contiene cultivos vivos.
Este queso también puede aportar minerales como el selenio, que participa en funciones importantes del organismo. Sin embargo, no corresponde atribuirle por sí solo la capacidad de mantener equilibrada la microbiota intestinal.
Cómo incorporar quesos a una alimentación saludable
Para favorecer la salud intestinal, los especialistas recomiendan mantener una alimentación variada que incluya frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, además de fuentes adecuadas de proteínas y calcio.
Si bien algunos quesos pueden aportar microorganismos beneficiosos, sus efectos dependen del tipo de producto, la cantidad consumida y las características individuales. Por eso, conviene priorizar las opciones con ingredientes y composición nutricional adecuados, moderar el consumo de variedades con mucho sodio o grasas saturadas y no asumir que todos los quesos fermentados contienen probióticos.