Alberto Fernández cuestionó las exigencias de Cristina Kirchner durante su gobierno
- Alberto Fernández sostuvo que seguir las propuestas de Cristina Kirchner sobre el FMI podría haber desencadenado una crisis económica.
- El ex presidente defendió el acuerdo alcanzado durante su gestión para afrontar los vencimientos de deuda.
- Fernández afirmó que el incumplimiento con el organismo habría expuesto al país a un posible default.
- El ex mandatario recordó que asumió con USD 11.000 millones en reservas y una deuda de USD 44.000 millones con el Fondo.
- Defendió una reducción gradual del déficit fiscal y cuestionó los ajustes aplicados de manera inmediata.
- También destacó el ahorro energético que atribuyó al gasoducto Néstor Kirchner y su potencial para impulsar exportaciones a Brasil.
El ex presidente Alberto Fernández volvió a exponer las diferencias que mantuvo con Cristina Kirchner durante la gestión que compartieron entre 2019 y 2023 y sostuvo que seguir las propuestas de la entonces vicepresidenta sobre la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría haber desencadenado una crisis económica de consecuencias graves. Al defender las negociaciones que encabezó su administración, afirmó que la Argentina necesitaba alcanzar un entendimiento con el organismo para evitar un incumplimiento de sus compromisos financieros.
Durante una entrevista en el podcast Sistema Joaco Santos, Fernández describió la relación política con su compañera de fórmula como una convivencia entre dos figuras con perspectivas diferentes sobre la conducción del Gobierno. Reconoció el peso político de Cristina Kirchner, aunque remarcó que no compartía todas sus posiciones. Según planteó, una mayor comprensión de las responsabilidades institucionales de cada uno habría facilitado el funcionamiento de la administración.
El ex mandatario también cuestionó las demandas que recibió para que obedeciera las decisiones de la vicepresidenta. En ese sentido, consideró que la exigencia de subordinación entre ambos reflejaba un problema en la relación política que mantuvieron durante esos cuatro años.
La principal diferencia, según su relato, estuvo vinculada con la negociación de la deuda con el FMI. Fernández sostuvo que no podía prolongar indefinidamente las conversaciones debido a los vencimientos que debía afrontar el país y advirtió que una ruptura con el organismo habría dejado a la economía argentina en una situación de mayor vulnerabilidad internacional.
“Si le hubiera hecho caso a lo que planteaban con el Fondo Monetario, tal vez hubiera estallado la economía y la Argentina en mil pedazos”, afirmó. Al mismo tiempo, reconoció que se trataba de una hipótesis sobre un escenario que finalmente no ocurrió, aunque insistió en que el incumplimiento de las obligaciones habría expuesto al país a consecuencias severas y a un posible default con el organismo.
Fernández rechazó, además, las críticas que recibió desde sectores de su propio espacio político por haber acordado con el Fondo. Según explicó, algunos dirigentes consideraban que el entendimiento implicaba aceptar un programa de ajuste y cuestionaban que esa decisión se apartara de la estrategia aplicada durante la presidencia de Néstor Kirchner.
Frente a esos planteos, el ex presidente defendió la necesidad de negociar con el organismo y recordó que la deuda contraída por la administración de Mauricio Macri había sido asumida por un gobierno elegido democráticamente. Fernández señaló que, cuando llegó a la Casa Rosada, el Banco Central contaba con USD 11.000 millones en reservas, mientras que los compromisos de deuda con el FMI ascendían a USD 44.000 millones, según las cifras que mencionó durante la entrevista.
En su argumentación, también evocó la decisión de Néstor Kirchner de cancelar la deuda con el Fondo para reducir los condicionamientos derivados de la relación financiera. Sostuvo que el endeudamiento con el organismo limita las posibilidades de desarrollo de un país, aunque consideró que la situación que encontró al asumir la Presidencia exigía afrontar los vencimientos y alcanzar un acuerdo.
El ex mandatario defendió asimismo el compromiso fiscal que asumió su administración en el marco de las negociaciones. Aseguró que su objetivo era reducir gradualmente el déficit hasta alcanzar un resultado equivalente al 0,98% al finalizar los cuatro años de gestión. Al respecto, afirmó que considera necesario el equilibrio fiscal, pero cuestionó que se intente conseguir de manera inmediata.
Fernández advirtió que un ajuste abrupto puede tener consecuencias sobre la infraestructura, los servicios públicos, los salarios y la inversión estatal. En una crítica a la orientación económica del gobierno de Javier Milei, sostuvo que una reducción acelerada del gasto puede comprometer obras y actividades que considera necesarias para el desarrollo del país.
Como ejemplo, destacó el gasoducto Néstor Kirchner y afirmó que la infraestructura permite ahorrar alrededor de USD 10.000 millones en importaciones de energía. También sostuvo que, si el proyecto hubiera sido terminado por el actual Gobierno, la Argentina estaría en condiciones de exportar gas a Brasil.
Las declaraciones del ex presidente reabrieron el debate sobre las diferencias internas del Frente de Todos, el alcance del acuerdo con el FMI y las alternativas que tuvo su administración frente a la deuda heredada. Fernández defendió sus decisiones como una respuesta a las restricciones financieras de aquel momento y volvió a marcar distancia de la estrategia que, según afirmó, impulsaban Cristina Kirchner y otros sectores del kirchnerismo.