El FMI pidió sostener el recorte de subsidios y bajó al 2,1% su previsión de crecimiento para la Argentina
- El FMI redujo del 3,5% al 2,1% su previsión de crecimiento para la Argentina en 2026.
- El organismo proyecta una recuperación del PBI al 3,5% durante 2027, aunque también recortó su estimación anterior.
- El Fondo recomendó preservar la reducción de los subsidios energéticos y advirtió sobre las distorsiones de las ayudas generalizadas.
- La menor demanda interna y las condiciones de financiamiento más restrictivas explican parte de la revisión económica.
- El FMI destacó la caída de la relación entre la deuda pública y el PBI y la aceleración de las compras de reservas.
- La aprobación de la tercera revisión del programa vigente habilitaría un desembolso de aproximadamente US$ 869 millones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó la importancia de mantener la reducción de los subsidios energéticos en la Argentina, al tiempo que revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento económico. El organismo estima que el Producto Bruto Interno (PBI) aumentará un 2,1% durante 2026, por debajo del 3,5% que calculaba anteriormente, aunque espera una recuperación de la actividad al 3,5% en 2027.
La recomendación sobre las ayudas estatales forma parte del diagnóstico del organismo sobre la economía argentina y la necesidad de preservar los avances fiscales. Según el Fondo, las intervenciones generalizadas para amortiguar el impacto del encarecimiento internacional de la energía pueden generar distorsiones en los mercados, debilitar las señales de precios y desalentar el ahorro energético.
En ese marco, el FMI destacó las medidas adoptadas por el Gobierno de Javier Milei para reducir los subsidios y permitir que los precios internos reflejen en mayor medida los valores internacionales. El organismo consideró que los progresos alcanzados en esa dirección deben sostenerse, en particular ante un escenario global marcado por el aumento de los costos energéticos y alimentarios.
Durante 2026, distintos gobiernos recurrieron a subsidios a los combustibles, reducciones impositivas, garantías crediticias y otras herramientas para aliviar el impacto de los precios sobre los hogares y las empresas. El Fondo reconoció que esas medidas pueden ofrecer un alivio inmediato, pero advirtió que, cuando no están focalizadas, terminan alterando el funcionamiento de los mercados y pueden neutralizar los incentivos para moderar el consumo.
La advertencia coincide con las dificultades que enfrenta la economía argentina en su proceso de estabilización. El aumento de los precios internacionales del petróleo y los alimentos interrumpió la desaceleración inflacionaria observada durante parte del período anterior y agregó nuevas presiones sobre las economías.
En paralelo, el FMI explicó los motivos de la revisión de sus perspectivas para el país. Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, señaló que los datos registrados durante el año resultaron más débiles que los previstos cuando se elaboró la estimación anterior. Entre las principales causas identificó una demanda interna inferior a la esperada y condiciones de financiamiento más restrictivas.
La proyección para 2026 pasó así del 3,5% al 2,1%, mientras que la correspondiente a 2027 se redujo del 4% al 3,5%. Pese al ajuste, Chalk sostuvo que el Fondo espera una recuperación gradual de la actividad a medida que la demanda comience a recomponerse. También reconoció que el proceso de ajuste económico presenta dificultades, aunque mantuvo la expectativa de una aceleración del crecimiento durante los próximos meses y el año siguiente.
En materia fiscal y financiera, el organismo destacó la evolución de la deuda pública argentina en relación con el PBI. Chalk afirmó que ese indicador está disminuyendo con rapidez y señaló que también se observaron mejoras en los marcos monetario y cambiario.
Luis Cubeddu, responsable de la División de Supervisión Multilateral del FMI, puso el foco en la necesidad de que la estabilización se traduzca en más empleo y mejores condiciones de financiamiento para empresas y familias. Para ello, consideró importante profundizar los mercados de capitales y ampliar las alternativas disponibles, incluidos los instrumentos hipotecarios.
El funcionario también valoró los cambios introducidos en el mercado laboral, al considerar que una mayor flexibilidad podría facilitar la creación de puestos de trabajo. La discusión apunta a que la recuperación no se limite a los indicadores macroeconómicos, sino que también permita extender sus beneficios a la actividad productiva.
Respecto de las obligaciones financieras, Cubeddu sostuvo que la Argentina cuenta con un programa que permitiría atender sus compromisos durante el año en curso y el siguiente. Además, destacó la aceleración de las compras de reservas del Banco Central. Las autoridades argentinas y los equipos técnicos del Fondo continúan trabajando para completar la tercera revisión del programa vigente, cuya aprobación habilitaría un desembolso de aproximadamente US$ 869 millones.
Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que los shocks externos, entre ellos el encarecimiento del petróleo, se prolongaron más de lo previsto. En ese contexto, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, remarcó que el orden fiscal constituye una condición necesaria para sostener el crecimiento y manifestó su expectativa de que la Argentina pueda avanzar hacia una cancelación anticipada de sus compromisos con el organismo. Caputo respondió que ese proceso ya estaba ocurriendo.
El diagnóstico del Fondo combina, así, el reconocimiento de avances fiscales y financieros con una perspectiva de crecimiento más moderada. La evolución de la demanda interna, las reservas, el financiamiento y la creación de empleo será determinante para que la recuperación prevista se concrete, mientras el Gobierno deberá sostener su estrategia de reducción de subsidios en un contexto internacional todavía incierto.