El empleo privado se estancó por la caída de las contrataciones y crece la preocupación por la industria
- El empleo privado registrado permaneció estancado en agosto por segundo mes consecutivo.
- La reducción de las contrataciones, y no el aumento de los despidos, explicó la falta de creación neta de puestos.
- En julio se perdieron 12.716 empleos privados registrados y la caída acumulada desde noviembre de 2023 llegó a 265.765 puestos.
- Las empresas anticipan un saldo de contratación apenas positivo para los próximos tres meses, con perspectivas desfavorables en la industria y el comercio.
- La industria perdió 94.924 empleos entre agosto de 2023 y julio de 2026, según la UIA.
- Las suspensiones y los incentivos a la formalización todavía no alcanzan para revertir el deterioro del empleo en un contexto de actividad debilitada y competencia de las importaciones.
La falta de nuevas incorporaciones se convirtió en el principal obstáculo para la recuperación del empleo privado registrado en la Argentina. En agosto, el indicador permaneció sin variaciones por segundo mes consecutivo, luego de cinco meses de caídas intermensuales. La estabilidad no respondió a un incremento significativo de los despidos, sino a la decisión de las empresas de reducir las contrataciones y limitar la renovación de sus plantillas.
La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de la Secretaría de Trabajo, que releva compañías de diez o más trabajadores en los principales aglomerados urbanos del país, identificó que el comportamiento de cuatro de las once regiones analizadas resultó determinante para explicar el estancamiento: Gran Córdoba, Gran Mendoza, Gran La Plata y Gran Jujuy.
El análisis de los movimientos laborales permitió establecer que la tasa de desvinculaciones se ubicó 0,9 puntos porcentuales por debajo del promedio registrado en agosto durante los años de mayor expansión del empleo: 2006, 2007, 2008, 2010 y 2011. Tanto los trabajadores como las empresas contribuyeron a esta reducción, aunque por diferentes motivos. Mientras algunos empleados postergaron sus renuncias o la búsqueda de nuevas oportunidades, las compañías mostraron una mayor disposición a conservar al personal existente.
Sin embargo, esa conducta no se tradujo en la creación de nuevos puestos. La tasa de incorporaciones retrocedió más de un punto porcentual frente a la media de los períodos expansivos, una diferencia que explicó el resultado negativo de los flujos laborales. La menor demanda de bienes y servicios tuvo incidencia, pero no fue el único factor: también disminuyeron las contrataciones vinculadas con cambios en la gestión y los procesos productivos, así como las destinadas a cubrir vacantes.
En ese contexto, la Secretaría de Trabajo describió un escenario de menor rotación laboral, en el que las empresas evitan desprenderse de trabajadores, pero al mismo tiempo restringen la reposición de personal y las incorporaciones asociadas con la expansión de sus actividades. Como señal de alerta, los despidos sin causa alcanzaron en agosto un promedio de 0,7 por cada 100 trabajadores, el registro más elevado para ese mes desde 2019.
La situación se inscribe en una tendencia más amplia. En julio, el empleo registrado privado cayó 0,2% respecto del mes anterior, con una pérdida de 12.716 puestos de trabajo en 17 jurisdicciones. La serie desestacionalizada quedó 4,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023 y alcanzó su menor volumen en 52 meses. Desde entonces, la destrucción acumulada llegó a 265.765 empleos.
Las perspectivas inmediatas tampoco anticipan un cambio significativo. Las expectativas empresariales para los próximos tres meses arrojaron un saldo positivo de apenas 0,1 puntos porcentuales: el 3,1% de las firmas prevé aumentar su dotación, frente al 3% que espera reducirla. Comercio, restaurantes y hoteles, junto con la industria manufacturera, aparecen entre los sectores con proyecciones desfavorables.
La industria concentra buena parte de las dificultades. Entre agosto de 2023 y julio de 2026, perdió 94.924 puestos de trabajo, según la Unión Industrial Argentina (UIA). El sector representa el 19% del empleo formal y genera otros dos puestos indirectos por cada trabajador registrado. La entidad prevé colocar esta problemática entre los ejes centrales de su próxima Conferencia Industrial, programada para el 3 de noviembre.
El economista Diego Coatz explicó que las suspensiones contribuyen a moderar los despidos en actividades golpeadas, como la construcción y las industrias textil, del calzado, de la madera y del mueble. Los acuerdos contemplados en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo permiten establecer asignaciones no remunerativas durante períodos de suspensión, bajo determinadas condiciones, y reducir temporalmente los costos laborales asociados a las contribuciones sociales.
Coatz definió el escenario como un “efecto sándwich”, marcado por una actividad económica debilitada, costos crecientes en dólares y una demanda que limita la posibilidad de trasladar esos aumentos a los precios. A ese cuadro sumó la competencia del contrabando, la informalidad y el dumping, factores que afectan especialmente a las empresas formales. Advirtió que, si la actividad permanece en niveles reducidos, el empleo continuará cayendo.
Por su parte, Dante Sica señaló diferencias entre sectores: mientras algunas compañías mineras comienzan a incorporar trabajadores para poner en marcha proyectos y concesiones, parte de la industria ajusta sus plantillas por la debilidad de la demanda o por procesos de modernización tecnológica destinados a mejorar la competitividad y reducir costos.
Las medidas oficiales tampoco muestran, por ahora, resultados suficientes para revertir la tendencia. La consultora LCG indicó que el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), que reduce transitoriamente las contribuciones patronales, todavía no consiguió impulsar una recuperación del empleo registrado. También señaló que el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), previsto para comenzar a regir en noviembre, busca facilitar las relaciones laborales mediante fondos de Anses destinados a cubrir parte de las indemnizaciones.
La consultora consideró difícil anticipar el impacto de estos instrumentos sobre las nuevas contrataciones y descartó una respuesta inmediata. La debilidad de la actividad y la sustitución por importaciones en sectores intensivos en mano de obra continúan representando obstáculos que las medidas de flexibilización, por sí solas, difícilmente puedan compensar en el corto plazo.