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María Eugenia Vidal pidió consolidar una segunda fuerza y postergó la discusión sobre candidaturas

  • María Eugenia Vidal sostuvo que el PRO debe definir su identidad política antes de discutir candidaturas para 2027.
  • La ex gobernadora bonaerense respaldó la construcción de una segunda fuerza competitiva que acompañe los cambios sin perder autonomía.
  • Vidal condicionó una eventual candidatura a la existencia de un objetivo político concreto y cuestionó el adelantamiento de la campaña electoral.
  • La dirigente apoyó el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, pero reclamó respuestas para trabajadores, jubilados y sectores afectados por la pérdida de empleo formal.
  • Propuso revisar los impuestos que encarecen las cuotas de las personas endeudadas y respaldó las concesiones, las privatizaciones y el RIGI.
  • También reclamó mayor atención a los salarios docentes, la salud mental, el suicidio, las apuestas en línea y el uso de pantallas.

María Eugenia Vidal volvió a plantear el debate sobre el futuro del PRO y su relación con el Gobierno de Javier Milei, al sostener que el partido debe definir su identidad política antes de comenzar a discutir candidaturas para 2027. La ex gobernadora bonaerense respaldó la continuidad del rumbo económico, aunque advirtió que el equilibrio fiscal debe convivir con respuestas concretas para los sectores que todavía no perciben mejoras en su vida cotidiana.

La dirigente consideró que el principal desafío del PRO consiste en determinar qué papel pretende desempeñar en el escenario político. Mientras una parte del espacio promueve profundizar los acuerdos con La Libertad Avanza, otro sector propone conservar una identidad propia y trabajar para construir una segunda fuerza competitiva. Vidal se identificó con esta última posición y sostuvo que la consolidación de una alternativa política también puede contribuir a garantizar la continuidad de los cambios impulsados por el oficialismo.

Para la ex gobernadora, el objetivo debe ser que el proceso económico alcance al conjunto del país y no quede limitado a las regiones que concentran las grandes inversiones. En ese sentido, contrastó el movimiento demográfico que observa en Neuquén, impulsado por la actividad de Vaca Muerta, con las dificultades que todavía atraviesan numerosas familias del conurbano bonaerense.

Vidal sostuvo que el desafío consiste en conseguir que las oportunidades generadas por el desarrollo energético se traduzcan en mejoras para más argentinos. Esa preocupación forma parte de su planteo sobre la necesidad de construir una alternativa política que acompañe las transformaciones económicas, pero que también pueda señalar sus dificultades y proponer soluciones.

Respecto de una eventual candidatura en 2027, la ex mandataria aclaró que no tiene previsto regresar a la competencia electoral por una necesidad personal. Explicó que solo consideraría esa posibilidad si existiera un objetivo político concreto que justificara su participación. Actualmente, dedica la mayor parte de su tiempo al sector privado, la universidad y una consultoría, mientras mantiene su actividad en la Fundación Pensar.

También cuestionó que la dirigencia haya comenzado a concentrarse en la próxima campaña electoral cuando todavía quedan problemas urgentes por resolver. A su entender, el debate político debería priorizar las necesidades de las familias y los resultados de las políticas públicas antes que las especulaciones sobre las candidaturas.

En materia económica, Vidal ratificó su respaldo a los principales pilares del programa de Milei, entre ellos la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y la reducción de la inflación. Sin embargo, advirtió que esos objetivos todavía no se traducen en alivio suficiente para jubilados, docentes, médicos, policías y trabajadores que perdieron empleos registrados o debieron pasar a actividades informales e independientes.

La dirigente consideró que reconocer esas dificultades no implica abandonar el rumbo económico. Por el contrario, sostuvo que el Gobierno debe profundizar las medidas destinadas a mejorar los ingresos y las condiciones de vida de quienes atraviesan mayores problemas, sin comprometer el orden de las cuentas públicas.

Entre sus propuestas, mencionó la posibilidad de reducir la carga impositiva que recae sobre las cuotas de las personas endeudadas. Según afirmó, una parte importante de esos pagos corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales. Si bien respaldó la educación financiera en las escuelas, rechazó una condonación generalizada de las deudas privadas y planteó que la respuesta debería concentrarse en revisar los tributos que encarecen su financiamiento.

Vidal también defendió las concesiones y privatizaciones contempladas en la Ley de Bases como herramientas para reducir costos y estimular la actividad económica. En la misma línea, respaldó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que Argentina necesita ofrecer condiciones especiales para compensar décadas de inestabilidad económica, crisis bancarias, hiperinflaciones e incumplimientos de deuda.

La ex gobernadora sostuvo que la competencia por atraer capitales obliga al país a reconstruir la confianza de los inversores, especialmente en sectores como la energía y la minería. Para ella, ese objetivo requiere previsibilidad y garantías que permitan sostener proyectos de largo plazo.

Finalmente, Vidal reclamó que la discusión institucional incorpore cuestiones sociales que considera relegadas, como la situación salarial de los docentes bonaerenses, la salud mental, el suicidio, las apuestas en línea y el uso de pantallas. Con esos planteos, buscó instalar una agenda que combine continuidad económica, atención a las dificultades sociales y reconstrucción de una alternativa política, mientras el PRO todavía debe resolver su posicionamiento frente al Gobierno.