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Visa y Mastercard buscan competir con las transferencias por QR con pagos instantáneos sin alias

  • Los pagos instantáneos modificaron el negocio de las tarjetas y consolidaron el uso del QR en los mercados emergentes.
  • Visa y Mastercard buscan ampliar su participación con transferencias entre cuentas mediante sus plataformas Visa Direct y Mastercard Move.
  • El uso de USDC y OUSD apunta a facilitar transferencias internacionales inmediatas y disponibles las 24 horas.
  • Las operaciones AFT permitirían fondear cuentas desde tarjetas sin recurrir a los mecanismos tradicionales de transferencia.
  • COELSA desarrolla pagos por aproximación entre teléfonos para fortalecer una alternativa local basada en transferencias.
  • La regulación del Banco Central, las comisiones, el control de los datos y la adhesión de bancos y fintech serán determinantes para la competencia entre ambos modelos.

Las redes internacionales de tarjetas buscan recuperar terreno en el negocio de los pagos digitales con una nueva modalidad que promete transferencias inmediatas, disponibilidad permanente y menores costos para las operaciones internacionales. Visa y Mastercard avanzan con sistemas que permiten mover dinero entre cuentas utilizando los datos de las tarjetas, sin necesidad de recurrir a un alias ni depender de los mecanismos tradicionales de las transferencias bancarias.

La iniciativa responde al crecimiento de los sistemas de pagos instantáneos, que transformaron la circulación del dinero en mercados emergentes. Mientras las operaciones sin contacto predominan en Estados Unidos y Europa, el código QR se consolidó como una herramienta habitual en la Argentina, Brasil, India y China. Esa expansión modificó el equilibrio del negocio y puso en discusión el predominio de las grandes redes internacionales.

La disputa llegó incluso al terreno político, con el enfrentamiento entre Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva en torno a PIX, el sistema brasileño de pagos instantáneos. En ese escenario, Visa y Mastercard buscan ampliar su participación mediante nuevas soluciones de transferencias entre cuentas, conocidas como A2A, a través de sus plataformas Visa Direct y Mastercard Move.

Uno de los movimientos recientes consiste en incorporar monedas digitales vinculadas al dólar para facilitar las transferencias internacionales. Visa sumó a Inyo Global como la primera billetera que utilizará USDC en esas operaciones, mientras que Mastercard habilitó, mediante su subsidiaria especializada en criptomonedas BVNK, el uso de USDC y OUSD dentro de sus redes de pago.

Ambas monedas digitales cumplen con el marco regulatorio estadounidense establecido por la ley GENIUS. La propuesta apunta a facilitar movimientos de fondos durante las 24 horas, con acreditaciones inmediatas y costos reducidos, especialmente en transacciones que cruzan fronteras.

En la Argentina, las dos compañías ya comenzaron a acercarse a los bancos para impulsar estas alternativas. Visa inició los contactos y Mastercard avanzó posteriormente, en un proceso que busca incorporar a las entidades financieras a un nuevo esquema de circulación del dinero.

La tecnología que sostiene esta propuesta se conoce como AFT, sigla de Account Funding Transactions. El mecanismo permite retirar fondos de una tarjeta de débito o crédito para acreditarlos en otra cuenta, mediante una operación que puede completarse casi de inmediato y sin recurrir a los identificadores habituales de las transferencias.

La modalidad también introduce una diferencia en la clasificación de las operaciones. En lugar de procesarse como una compra convencional que luego se transforma en saldo disponible, el movimiento queda registrado como una transacción específica de fondeo. Esto permite aplicar reglas de riesgo diferentes y disponer de información adicional sobre el origen y el destino de los fondos.

Entre sus principales ventajas aparece la posibilidad de contar con el dinero en menos de un minuto, durante cualquier día y horario. También permitiría trasladar fondos desde tarjetas de crédito o saldos bancarios mediante tarjetas de débito. Actualmente existen servicios con características similares, aunque algunas alternativas aplican comisiones elevadas. Mercado Pago, por ejemplo, ofrece transferencias a terceros financiadas con tarjeta de crédito con una tasa cercana al 7%.

La expansión de los AFT podría abrir una competencia por las comisiones, aunque el resultado dependerá de la implementación. Las redes establecen las condiciones de intercambio, mientras que los adquirentes locales determinan parte del margen final. Si bancos y fintech incorporan estos mecanismos, los costos de las opciones existentes podrían quedar bajo presión.

Frente al avance de Visa y Mastercard, el sistema local también prepara sus propias herramientas. COELSA, que articula operaciones entre cuentas bancarias identificadas con CBU y cuentas de proveedores financieros con CVU, trabaja en pagos mediante tecnología NFC. La propuesta permitirá enviar y recibir pesos acercando teléfonos compatibles, sin depender de las redes internacionales de tarjetas.

Ambos modelos podrían convivir, pero con ventajas diferentes. Los pagos locales por transferencia ofrecen un esquema interoperable y potencialmente más económico para operaciones cotidianas. Las redes internacionales, en cambio, cuentan con alcance global y pueden sumar mecanismos de protección al consumidor, contracargos, beneficios y opciones de financiación.

El futuro de esta competencia dependerá en buena medida de las decisiones del Banco Central. La regulación de las operaciones AFT, los aranceles aplicables y los costos de adquirencia pueden inclinar la balanza hacia uno u otro sistema. También estará en juego el control de los datos: mientras el modelo local mantiene la circulación de información bajo reglas nacionales, las operaciones de las tarjetas pasan por sus propias redes.

El último desafío será convencer a bancos y fintech de incorporarse. Las transferencias ganan terreno entre los comercios porque permiten cobrar sin afrontar determinados impuestos o comisiones, pero ese mismo atractivo reduce los ingresos de los intermediarios. La disputa, por lo tanto, no será solamente tecnológica: también definirá cómo se distribuyen los costos, los datos y las ganancias del dinero digital.