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Rafaela: el desempleo se mantiene en 7,3%, pero crecen las dificultades económicas de los hogares

Resumen

  • El relevamiento socioeconómico 2026 del ICEDeL se realizó sobre 2.013 personas en 686 viviendas de la ciudad.

  • La desocupación se mantuvo en el 7,3%, aunque el desempleo juvenil llega al 16,7%.

  • Las mujeres representan el 62% de las personas que buscan trabajo sin conseguirlo.

  • Casi el 28% de los hogares utilizó sus ahorros para afrontar gastos cotidianos y el 19,4% recurrió a créditos o préstamos.

  • El 33,3% de las familias considera que su situación económica empeoró respecto del año anterior.

La Municipalidad de Rafaela presentó este jueves los resultados del Relevamiento Socioeconómico 2026, elaborado por el Instituto de Capacitación y Estudios para el Desarrollo Local (ICEDeL). El trabajo, que constituye una de las principales herramientas para conocer la realidad social y económica de la ciudad, contempló una muestra de 2.013 personas distribuidas en 686 viviendas del área urbana.

La presentación se realizó en el despacho de la Intendencia y estuvo encabezada por el intendente Leonardo Viotti, quien puso el acento en la necesidad de contar con estadísticas propias para orientar las políticas públicas y evaluar la evolución de la ciudad.

Durante el encuentro, el mandatario destacó la importancia de medir permanentemente los indicadores locales para tomar decisiones con información concreta. También valoró el trabajo que desarrolla el ICEDeL como organismo encargado de producir datos y estudios sobre la realidad rafaelina.

Viotti reconoció que Rafaela enfrenta un escenario complejo, atravesado por el crecimiento demográfico y las dificultades de la economía nacional. Si bien señaló que el contexto macroeconómico todavía no impacta directamente en todos los sectores de la ciudad, advirtió que comienzan a observarse señales de preocupación en la vida cotidiana de las familias.

Entre ellas mencionó el consumo de ahorros para cubrir gastos habituales y la necesidad de incrementar las horas de trabajo para poder sostener los presupuestos familiares. Son situaciones que, según expresó, requieren atención y seguimiento.

El desempleo no aumenta, pero golpea más a mujeres y jóvenes

Uno de los principales datos del informe es que la tasa de desocupación se ubicó en el 7,3%, el mismo porcentaje registrado durante 2025. Sin embargo, detrás de esa estabilidad aparecen diferencias importantes según la edad y el género de las personas que buscan incorporarse al mercado laboral.

Las mujeres continúan siendo las más perjudicadas: representan el 62% del total de personas desocupadas, una brecha que evidencia las dificultades adicionales que enfrentan para conseguir empleo.

El panorama resulta todavía más preocupante entre los jóvenes. La desocupación de los menores de 30 años alcanza el 16,7%, más del doble del promedio general de la ciudad.

La diferencia también se manifiesta dentro de ese segmento: el desempleo llega al 19,3% entre las mujeres jóvenes, mientras que entre los varones de la misma edad se ubica en el 14,3%.

Otro indicador significativo es que casi seis de cada diez personas desocupadas tienen menos de 30 años. Además, el 40,5% de los jóvenes que buscan trabajo lleva más de doce meses intentando conseguir una oportunidad laboral.

Entre los principales obstáculos identificados aparecen la escasez de ofertas laborales, la falta de experiencia y las dificultades vinculadas con la edad o la capacitación.

El relevamiento también muestra que el problema no afecta únicamente a quienes buscan su primera oportunidad. El 62% de las personas desocupadas tuvo anteriormente un empleo, lo que refleja que una proporción importante perdió su fuente de trabajo. El 38% restante intenta ingresar por primera vez al mercado laboral.

Una elevada participación en el mercado laboral

A pesar de las dificultades, Rafaela conserva un nivel importante de participación de su población en la actividad económica.

La Población Económicamente Activa (PEA) representa el 53,7%, un registro que, aunque se encuentra por debajo del 54,5% alcanzado en 2025, constituye el segundo valor más elevado desde que comenzaron estas mediciones en 2015.

Esto significa que más de la mitad de los habitantes está trabajando o realizando gestiones para conseguir un empleo.

Sin embargo, también aparecen señales de presión sobre quienes ya tienen una ocupación. La subocupación demandante pasó del 6,8% al 8,4% de la población económicamente activa. Se trata de personas que trabajan menos de 35 horas semanales y necesitan ampliar su jornada para mejorar sus ingresos.

Por otra parte, los ocupados plenos representan el 83,1%. Dentro de ese universo, el 29,7% trabaja más de 45 horas por semana, situación que se considera sobreocupación.

El estudio agrega otro dato relevante: el 12,5% de las personas ocupadas tiene más de un trabajo, una realidad que refleja la necesidad de complementar ingresos para sostener la economía familiar.

Los hogares recurren a sus ahorros y al crédito para llegar a fin de mes

Uno de los capítulos más reveladores del relevamiento está relacionado con las estrategias que implementan las familias para enfrentar las dificultades económicas.

Los números muestran que una parte importante de los hogares debe modificar sus hábitos y recurrir a distintas alternativas para cubrir los gastos cotidianos.

En concreto, el 27,7% utilizó ahorros para afrontar gastos corrientes, mientras que el 19,4% acudió a créditos o préstamos otorgados por entidades financieras.

La reducción del consumo también aparece como una respuesta frecuente: el 41,5% de los hogares reconoció haber cambiado sus hábitos de compra para gastar menos en alimentos.

A esto se suma una situación especialmente delicada: el 18,3% manifestó haber postergado consultas, tratamientos médicos o la adquisición de medicamentos por razones económicas.

Los indicadores permiten observar que las dificultades no se limitan al mercado laboral, sino que también repercuten sobre el consumo, la capacidad de ahorro y el acceso a bienes y servicios esenciales.

Alquileres y cambios en la estructura habitacional

El acceso a la vivienda constituye otro de los aspectos abordados por el estudio.

Actualmente, el 27,4% de la población de Rafaela vive en una vivienda alquilada, una proporción que viene creciendo y que refleja las dificultades que enfrenta una parte de la sociedad para acceder a una propiedad.

En contrapartida, el 67,9% de los hogares reside en viviendas propias. Dentro de ese grupo, el 64,1% cuenta con la titularidad tanto de la construcción como del terreno, mientras que el 3,8% es propietario únicamente de la edificación.

El informe también registra una transformación en la configuración urbana de Rafaela: el crecimiento de los edificios y las viviendas en altura.

En 2016, los departamentos representaban apenas el 1,5% del total, mientras que en 2026 esa proporción trepó al 12,7%. La evolución marca un proceso de mayor densificación y verticalización de la ciudad.

La percepción económica de las familias

Las respuestas de los hogares también permiten conocer cómo evalúan su propia situación económica en comparación con el año anterior.

El 46,4% considera que su realidad se mantiene sin cambios. Sin embargo, entre quienes perciben una modificación, predominan claramente las opiniones negativas.

Un 33,3% sostiene que su situación económica empeoró y otro 7,5% afirma que está mucho peor.

En el extremo opuesto, el 11,7% considera que su situación mejoró, mientras que apenas el 1,1% manifiesta estar mucho mejor.

De esta manera, cuatro de cada diez hogares aproximadamente expresan un deterioro en su situación económica, un dato que coincide con las estrategias de ajuste y utilización de recursos propios que aparecen en otras partes del relevamiento.

La salud pública conserva un papel central

Finalmente, el informe también analizó las modalidades de acceso a los servicios de salud y la utilización de los distintos sistemas de atención.

En este aspecto, se destaca la importancia que mantiene el sistema público dentro de la estructura sanitaria local.

Según los resultados, el 53,2% de la población utiliza habitualmente hospitales y centros de atención comunitaria (SAMCos).

El dato confirma el peso que tienen los efectores públicos en la atención cotidiana de los rafaelinos y aporta información relevante para evaluar las necesidades sanitarias de la población.

Una radiografía de la realidad local

El relevamiento del ICEDeL deja una fotografía de Rafaela con indicadores que muestran realidades diferentes. Por un lado, la ciudad conserva una elevada participación laboral y una tasa general de desempleo que no registró variaciones respecto del año anterior.

Por otro, aparecen dificultades importantes entre los jóvenes y las mujeres, un crecimiento de la subocupación y familias que deben recurrir a sus ahorros, endeudarse o reducir consumos esenciales para sostener sus economías.

El desafío para Rafaela será transformar esta información en políticas concretas, capaces de atender las dificultades laborales, acompañar a los sectores más vulnerables y sostener las condiciones necesarias para que el crecimiento de la ciudad se traduzca también en mejores oportunidades y calidad de vida para sus habitantes.