ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior 02 de noviembre de 2026

La recaudación tributaria mostró una leve recuperación en octubre, pero el consumo sigue sin repuntar

  • La recaudación conjunta de Ganancias e IVA habría crecido un 2,1% real interanual durante octubre.
  • Ganancias habría aumentado más del 17%, mientras que el IVA registraría una caída cercana al 7,5%.
  • El IVA acumuló diez meses consecutivos de retrocesos reales, reflejando las dificultades del consumo y el mercado interno.
  • Los Impuestos Internos cayeron un 33,8%, mientras que Combustibles Líquidos mejoró un 14%.
  • El Gobierno debe alcanzar un superávit fiscal equivalente al 1,4% del PBI para cumplir el objetivo anual.
  • Ante la debilidad de los ingresos tributarios, el cumplimiento de la meta fiscal dependerá cada vez más del control y la reducción del gasto público.

Los ingresos fiscales comenzaron a mostrar algunas señales de estabilización después de varios meses de retroceso, aunque el comportamiento de los principales impuestos continúa reflejando las dificultades que atraviesa la economía argentina. Durante octubre, la recaudación conjunta del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) habría registrado una mejora real del 2,1% interanual, un resultado que podría anticipar un freno en el deterioro de los recursos tributarios, aunque todavía está lejos de representar una recuperación generalizada.

Las estimaciones corresponden a un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que permite anticipar parcialmente el desempeño de los ingresos del Estado nacional. Los datos definitivos serán difundidos este lunes por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), cuando publique las cifras oficiales correspondientes al décimo mes del año.

El resultado combinado de ambos tributos presenta comportamientos contrapuestos. Mientras que la recaudación del Impuesto a las Ganancias habría experimentado un crecimiento superior al 17% en términos reales respecto de octubre del año pasado, los ingresos provenientes del IVA habrían retrocedido aproximadamente un 7,5%.

La caída de este último gravamen estaría relacionada, principalmente, con el deterioro de su componente aduanero, en un escenario caracterizado por una disminución de las importaciones. Se trata de un dato relevante porque el IVA constituye una de las principales fuentes de financiamiento del Estado y su evolución está estrechamente vinculada con el nivel de consumo y la actividad económica.

En ese sentido, el desempeño del impuesto continúa mostrando dificultades para acompañar una recuperación de la economía. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que la recaudación del IVA registró en octubre una contracción real interanual del 7,4%, con lo que acumuló diez meses consecutivos de resultados negativos.

El diagnóstico también advierte sobre la persistencia de una tendencia desfavorable durante el último año. La sucesión de retrocesos reales evidencia las dificultades que enfrentan las actividades relacionadas con el consumo y el mercado interno, dos componentes fundamentales para sostener la recaudación tributaria.

El comportamiento de otros impuestos tampoco exhibió una evolución uniforme. Los datos correspondientes a octubre muestran que los Impuestos Internos volvieron a registrar una fuerte caída, del 33,8%, mientras que el Impuesto a los Combustibles Líquidos consiguió mejorar un 14%.

También se observaron resultados positivos en el Régimen de Energía Eléctrica, cuyos ingresos aumentaron un 23,3%, y en el Monotributo, que presentó una mejora del 27%. En sentido contrario, Bienes Personales experimentó una disminución del 4,7%.

La combinación de estos resultados permite advertir que la recuperación de algunos componentes de la recaudación todavía convive con importantes debilidades en otros sectores. Si bien la comparación interanual comienza a mostrar señales de estabilización, el deterioro del IVA y de los impuestos vinculados con determinados consumos refleja que la mejora todavía no alcanza de manera homogénea a la actividad económica.

El desafío fiscal y las exigencias del FMI

Este escenario adquiere especial importancia para las cuentas públicas porque el Gobierno de Javier Milei debe cerrar 2026 con un superávit fiscal equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI). La evolución de los ingresos tributarios será determinante para alcanzar ese objetivo, especialmente después de varios meses en los que la recaudación mostró dificultades para sostener su nivel real.

La situación también está vinculada con las negociaciones mantenidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En su reciente anuncio, el organismo informó que alcanzó un entendimiento con el equipo económico argentino en el marco de la tercera revisión del programa, correspondiente a las cuentas fiscales hasta junio.

Durante la primera mitad del año, el Gobierno había quedado aproximadamente $500.000 millones por debajo de la meta fiscal establecida. Sin embargo, esa diferencia no impediría obtener una dispensa del organismo internacional para continuar con el programa.

Un dato significativo es que el FMI decidió mantener sin modificaciones el objetivo de superávit previsto para el conjunto de 2026. Esa decisión implica que el Gobierno deberá sostener el esfuerzo fiscal durante los próximos meses, aun cuando los ingresos tributarios no evolucionen de acuerdo con las necesidades presupuestarias.

En consecuencia, si la recaudación comienza a estabilizarse pero no consigue una recuperación suficiente, el cumplimiento de la meta dependerá cada vez más de la reducción del gasto público. El resultado fiscal quedará así condicionado por dos variables centrales: la capacidad de recomponer los ingresos del Estado y la continuidad del ajuste sobre las erogaciones.

La mejora estimada de octubre representa una señal favorable después de una prolongada etapa de retrocesos, pero todavía no permite afirmar que la recaudación haya ingresado en una etapa de recuperación sostenida. El desafío del Gobierno será transformar esa posible estabilización en ingresos genuinos que permitan sostener el equilibrio de las cuentas públicas sin depender exclusivamente de nuevos recortes presupuestarios.