La salida de Gutiérrez y Falistocco abre una nueva etapa en la Corte Suprema de Santa Fe y reconfigura el poder judicial
La renuncia de los dos ministros con mayor antigüedad del máximo tribunal provincial, efectiva desde el 30 de noviembre, representa un cambio institucional y político de fondo. La decisión también marca un punto de inflexión para la gestión de Maximiliano Pullaro, que desde antes de asumir había planteado la necesidad de modificar la composición de la Corte.
La confirmación de que Rafael Gutiérrez y Roberto Falistocco dejarán sus cargos a partir del 30 de noviembre abre un nuevo escenario en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. La salida de los dos ministros con mayor antigüedad no representa solamente una renovación de nombres: implica una redistribución del poder y anticipa cambios en la composición, el funcionamiento y la orientación institucional del máximo tribunal.
Ambos magistrados anunciaron su decisión el martes pasado, después de casi tres décadas de permanencia en la Corte. Sus trayectorias están históricamente vinculadas al peronismo y representan un perfil de funcionario judicial con fuerte recorrido político, una característica que el gobernador Maximiliano Pullaro cuestionó desde antes de llegar a la Casa Gris.
Gutiérrez y Falistocco eran los últimos integrantes de una Corte cuya conformación comenzó a tomar forma durante los gobiernos justicialistas de la década del 90.
La transformación que buscaba Pullaro
La renovación del máximo tribunal fue uno de los objetivos políticos e institucionales que Pullaro planteó incluso antes de asumir la gobernación. La salida de los dos ministros le permite avanzar en esa dirección antes de cumplir tres años de gestión.
El movimiento representa un cambio significativo en una estructura judicial que durante décadas mantuvo vínculos estrechos con el poder político y económico de la provincia.
En ese proceso también queda expuesta la capacidad del gobernador para impulsar una transformación institucional que se convirtió en una de las principales apuestas de su administración.
La salida de Gutiérrez y Falistocco modifica el escenario que Pullaro había cuestionado y abre la posibilidad de construir una nueva configuración del máximo tribunal.
Una nueva Corte bajo observación
La renovación también abre un interrogante sobre el sentido que tendrá la transformación. Mientras desde el oficialismo puede leerse como el cierre de una etapa y una oportunidad para modernizar la estructura judicial, las miradas críticas advierten sobre el riesgo de que el recambio termine fortaleciendo la influencia del gobierno de turno.
La discusión, por lo tanto, excede los nombres de los ministros que dejarán sus despachos. Lo que estará en juego será el perfil institucional de la Corte, su autonomía y el vínculo que mantendrá con los poderes políticos y económicos de Santa Fe.
La salida de los dos magistrados marca el final de una composición histórica. El desafío para la nueva etapa será demostrar si el recambio representa una transformación real del Poder Judicial o simplemente una nueva distribución de influencias dentro de la estructura institucional.