ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior 05 de noviembre de 2026

La producción porcina alcanzó niveles récord, pero la rentabilidad de las granjas cayó a mínimos históricos

  • La producción porcina llegó a 670.200 toneladas equivalentes res entre enero y septiembre, un crecimiento interanual del 12%.
  • La faena alcanzó 6,94 millones de cabezas, mientras que el consumo interno subió a 21 kilos por habitante al año.
  • Las importaciones aumentaron 24% y superaron ampliamente el volumen de las exportaciones, incrementando la oferta interna.
  • El precio del capón cayó 7,1% interanual durante el tercer trimestre y quedó 19,3% por debajo del promedio histórico.
  • El margen neto de una granja de eficiencia media fue de 107 pesos por kilo, pero en septiembre descendió a apenas 48 pesos.
  • La eficiencia productiva y la ubicación geográfica resultan determinantes: las diferencias en el costo de los granos pueden convertir un margen positivo en pérdidas.

La expansión de la actividad porcina argentina no se traduce en mejores resultados económicos para los productores. Aunque la producción, la faena y el consumo interno registran importantes incrementos durante 2026, los establecimientos enfrentan una fuerte reducción de sus márgenes de rentabilidad, como consecuencia de la presión sobre los precios de venta, el aumento de la oferta disponible y las diferencias en los costos de producción.

Durante los primeros nueve meses del año, la producción alcanzó las 670.200 toneladas equivalentes res, un volumen que representa un crecimiento del 12% respecto del mismo período de 2025 y que supera en un 31% el promedio histórico correspondiente a esos meses. La faena también mostró una evolución positiva, con 6,94 millones de cabezas procesadas, un 11% más que durante el año anterior.

El crecimiento de la actividad estuvo acompañado por una mayor demanda interna. El consumo de carne porcina llegó a los 21 kilos por habitante al año, frente a los 18,7 kilos registrados en 2025 y los 15,7 kilos que constituyen el promedio histórico. Sin embargo, el incremento del consumo no consiguió absorber el crecimiento de la oferta y terminó conviviendo con un escenario de presión sobre los precios que reciben los establecimientos productivos.

Uno de los factores que explica esa situación es el comportamiento del comercio exterior. Entre enero y septiembre, las importaciones de carne porcina totalizaron 66.600 toneladas equivalentes res, lo que representó un aumento del 24% interanual. Aunque las exportaciones también experimentaron una recuperación significativa, su volumen continúa siendo reducido en relación con la producción nacional.

Los envíos al exterior alcanzaron las 7.100 toneladas durante los primeros nueve meses del año, cinco veces más que en igual período de 2025. No obstante, ese crecimiento no alcanzó para equilibrar el impacto de las compras externas. La mayor cantidad de carne importada contribuyó a ampliar la disponibilidad en el mercado interno y agregó presión sobre los valores de comercialización.

La consecuencia se reflejó particularmente en el precio del capón, que durante el tercer trimestre promedió los 2.386 pesos por kilo en valores constantes. El registro significó una caída del 7,1% respecto del mismo período del año anterior y quedó un 19,3% por debajo del promedio de los terceros trimestres de la última década. La situación se agravó durante agosto y septiembre, cuando los precios perforaron nuevamente los mínimos históricos correspondientes a esos meses.

Por el lado de los costos, el panorama presentó una evolución relativamente más favorable, aunque insuficiente para compensar la pérdida de ingresos. Una granja de eficiencia media registró un costo promedio de 2.327 pesos por kilo producido, un 3% inferior al de un año atrás. Sin embargo, durante el tercer trimestre los costos aumentaron un 3% frente al período anterior, interrumpiendo dos trimestres consecutivos de reducciones.

La combinación de menores precios de venta y costos que dejaron de bajar impactó directamente sobre los márgenes. Para un establecimiento de eficiencia media, el resultado neto promedio del tercer trimestre fue de apenas 107 pesos por kilo vendido. La cifra representa menos de la mitad de los 226 pesos registrados en igual período de 2025 y queda muy lejos de los 391 pesos correspondientes al promedio histórico.

El panorama resultó todavía más complicado en septiembre, cuando el margen descendió a 48 pesos por kilo, equivalente a apenas el 2% de los costos totales. La rentabilidad también mostró diferencias importantes según la eficiencia de cada establecimiento. Mientras las granjas de alta eficiencia consiguieron un margen de 348 pesos por kilo, aquellas con menor productividad registraron pérdidas de 297 pesos.

La ubicación geográfica constituye otro elemento determinante. El costo de abastecimiento de maíz y soja, principales componentes de la alimentación porcina, depende en buena medida de la distancia respecto de los centros de comercialización y de los gastos de transporte.

Una explotación de eficiencia media ubicada en Malena, al sur de Córdoba y a unos 450 kilómetros de Rosario, obtuvo un margen de 107 pesos por kilo durante el tercer trimestre. En Marcos Juárez, el resultado se redujo a 53 pesos, mientras que en Rosario prácticamente desapareció.

Las simulaciones realizadas para septiembre muestran hasta qué punto el costo de los granos puede modificar los resultados. Pagar las materias primas un 10% por encima de la paridad Rosario podía provocar una pérdida de 157 pesos por kilo, mientras que conseguirlas un 10% más baratas permitía alcanzar un margen positivo de 44 pesos.

De esta manera, el sector enfrenta una paradoja: produce y consume más carne porcina que nunca, pero una parte importante de los establecimientos tiene dificultades para sostener su rentabilidad. La expansión del volumen de actividad no garantiza mejores ingresos y vuelve a colocar la eficiencia productiva, los costos logísticos y el equilibrio entre oferta y demanda en el centro de las preocupaciones de los productores.