Pullaro y Milei negocian un pacto político: noviembre puede ser clave para cerrar un acuerdo electoral en Santa Fe
La Casa Rosada cree que durante noviembre podría quedar sellado un entendimiento con el gobernador Maximiliano Pullaro. La negociación tendría como eje la suspensión de las PASO y una competencia libertaria de baja intensidad por la gobernación. A cambio, el mandatario santafesino acompañaría iniciativas centrales del Gobierno nacional y moderaría sus diferencias con Javier Milei.
Resumen: cinco claves del acuerdo
Noviembre aparece como el mes decisivo para cerrar un entendimiento político entre La Libertad Avanza y Maximiliano Pullaro.
Los libertarios aceptarían competir con un candidato de baja intensidad para no convertirse en una amenaza electoral para la reelección del gobernador.
Pullaro aportaría respaldo legislativo para suspender las PASO, una de las prioridades políticas de la administración de Javier Milei.
Romina Diez conservaría un papel central en la estrategia libertaria, especialmente en la construcción territorial y la disputa por cargos legislativos.
El gobernador mantendría dos reclamos frente a Milei: la falta de obra pública, particularmente en las rutas nacionales, y la eliminación de las retenciones al campo.
Un acuerdo de conveniencia entre dos espacios que necesitan negociar
La política santafesina comienza a mostrar movimientos que pueden modificar sustancialmente el escenario electoral de 2027. En La Libertad Avanza consideran que noviembre podría ser el momento indicado para cerrar un acuerdo con Maximiliano Pullaro, un entendimiento que, aunque todavía no está formalizado, tendría importantes consecuencias tanto para el oficialismo provincial como para la Casa Rosada.
La negociación tiene una lógica bastante sencilla: Pullaro necesita evitar que Javier Milei se convierta en su principal adversario electoral en Santa Fe, mientras que el Gobierno nacional necesita conseguir respaldo legislativo para avanzar con la eliminación de las PASO.
En ese intercambio aparece una posibilidad que hasta hace algunos meses parecía difícil de imaginar: que La Libertad Avanza acepte competir por la gobernación santafesina con un candidato de bajo perfil, sin desplegar toda su capacidad política y electoral para disputar el poder provincial.
No significaría que los libertarios se retiren de la elección. Por el contrario, conservarían candidatos propios para la gobernación, la Legislatura y las intendencias. La diferencia estaría en la intensidad de la campaña y en el nivel de confrontación con el actual mandatario.
Las PASO, la moneda de cambio
Uno de los puntos centrales de la negociación es la suspensión de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
Pullaro manifestó en reiteradas oportunidades su acompañamiento a la eliminación de las PASO nacionales, aunque su posición respecto del sistema electoral santafesino tiene otros matices.
El gobernador conduce Unidos, una coalición integrada por radicales y socialistas que no necesariamente comparten el programa económico y político de Milei. Por eso, separar las elecciones nacionales de las provinciales representa una ventaja para sus aspiraciones de continuidad.
La eliminación de las primarias permitiría, además, reducir la influencia de la confrontación nacional sobre la campaña santafesina.
En ese escenario, los votos de los senadores nacionales Carolina Losada y Eduardo Galaretto adquieren una importancia particular. Ambos mantienen vínculos con el sector radical que conduce políticamente Julián Galdeano, cercano al gobernador.
La Casa Rosada observa esos respaldos como una posibilidad concreta para avanzar con su iniciativa legislativa.
Romina Diez y la estrategia libertaria
Del lado de La Libertad Avanza, la negociación también tiene sus propios intereses.
La conducción nacional no pretende resignar presencia en Santa Fe ni perder oportunidades de ampliar su representación parlamentaria. En ese esquema, Romina Diez, una de las principales referentes del armado de Karina Milei, conservaría un protagonismo central.
Los libertarios buscarían concentrar sus mayores esfuerzos en las elecciones legislativas y municipales, sin convertir la candidatura a gobernador en una batalla frontal contra Pullaro.
Esto permitiría al espacio nacional conservar su identidad, fortalecer su estructura territorial y sumar representantes sin poner en riesgo el entendimiento con el mandatario provincial.
La cuestión es hasta dónde estará dispuesto a llegar el sector de Diez. En La Libertad Avanza existen dirigentes que consideran que Santa Fe es demasiado importante como para resignar una competencia electoral de fondo.
Por eso, el acuerdo deberá encontrar un equilibrio entre las necesidades de Pullaro y las ambiciones de crecimiento libertarias.
La obra pública, el límite que Pullaro no quiere abandonar
Si las conversaciones prosperan, Pullaro estaría dispuesto a moderar sus críticas políticas a Milei, pero no a abandonar completamente los reclamos que considera fundamentales para Santa Fe.
Hay dos cuestiones que seguirían sobre la mesa: la falta de inversión nacional en infraestructura y la demora en eliminar las retenciones al campo.
El estado de las rutas nacionales constituye uno de los principales puntos de conflicto. Santa Fe es una provincia productiva, con una enorme circulación de camiones y una actividad agroindustrial que necesita infraestructura adecuada para sostener su competitividad.
El gobernador pretende que esas diferencias no se conviertan en una confrontación permanente con la Casa Rosada, aunque tampoco quiere aparecer ante los santafesinos como alguien que renuncia a defender los intereses provinciales.
Ese será uno de los desafíos más importantes del eventual entendimiento: construir una convivencia política sin que Pullaro pierda autonomía frente al Gobierno nacional.
¿Un pacto para evitar una guerra electoral?
La posibilidad de un acuerdo entre Milei y Pullaro también revela una transformación en la estrategia política de ambos sectores.
La Casa Rosada parece comprender que una confrontación simultánea con todos los gobernadores puede terminar favoreciendo al peronismo, especialmente en aquellos distritos donde la división del voto opositor podría modificar el resultado electoral.
Pullaro, por su parte, sabe que una elección provincial atravesada por la polarización nacional podría complicar su proyecto de reelección.
El gobernador necesita conservar el respaldo de radicales y socialistas, pero también evitar que el electorado libertario se convierta en una fuerza capaz de disputarle el poder.
La pregunta es qué precio político tendrá esa tranquilidad electoral.
Si el acuerdo se concreta, Santa Fe podría convertirse en uno de los ejemplos más claros de pragmatismo político entre dos espacios que mantienen diferencias ideológicas, pero que encuentran beneficios concretos en negociar.
Milei conseguiría respaldo para una reforma electoral que considera prioritaria. Pullaro podría reducir la intensidad de la competencia libertaria en la provincia y despejar parte del camino hacia su reelección.
Sin embargo, todavía quedan interrogantes. ¿Qué garantías tendrá La Libertad Avanza de que sus candidatos podrán crecer territorialmente? ¿Hasta dónde aceptará Romina Diez moderar la disputa provincial? ¿Y qué harán los sectores de Unidos que no ven con buenos ojos un acercamiento al Presidente?
Noviembre puede ser el mes de las definiciones. Y si el acuerdo se firma, la elección santafesina de 2027 comenzará a jugarse mucho antes de que se conozcan oficialmente las candidaturas.