La industria nacional de maquinaria agrícola, en crisis: deudas millonarias, conflictos laborales y avance de las importaciones
- La industria agrícola nacional enfrenta una crisis financiera y productiva que compromete a empresas históricas.
- Metalfor solicitó el concurso preventivo para reorganizar deudas bancarias por $52.000 millones.
- Pauny atraviesa un conflicto laboral con más de 450 trabajadores por salarios y obligaciones sociales impagas.
- Vassalli intenta reactivar su fábrica de Firmat después de una prolongada paralización y un cambio de propietarios.
- Los tractores importados aumentaron sus ventas un 31,3% interanual, mientras los nacionales retrocedieron un 34,2%.
- El ingreso de maquinaria agrícola usada creció más del 250% durante los primeros diez meses de 2026.
La industria argentina de maquinaria agrícola atraviesa una crisis que amenaza la continuidad de algunas de sus empresas históricas. El deterioro financiero, los atrasos salariales, la reducción de la producción y una competencia externa cada vez más intensa configuran un escenario complejo para fabricantes que durante décadas abastecieron al mercado interno y representaron una parte importante de la estructura industrial del país.
Pauny, Metalfor y Vassalli son tres de los casos más preocupantes. Aunque cada compañía enfrenta dificultades particulares, las tres comparten problemas de financiamiento, pérdida de actividad y obstáculos para sostener sus compromisos. A ese panorama se suma un mercado prácticamente estancado, en el que los equipos importados, tanto nuevos como usados, ganan espacio frente a una producción nacional que tiene dificultades para competir en precios.
Los patentamientos de octubre reflejan la falta de dinamismo del sector. Durante ese mes se registraron 551 unidades entre tractores, cosechadoras y pulverizadoras, un 0,5% menos que las 554 contabilizadas en octubre de 2025. En los primeros diez meses del año, las operaciones alcanzaron las 5.649 unidades, con una caída interanual del 0,7%.
La evolución de cada segmento muestra diferencias. Los tractores registraron 441 patentamientos, un crecimiento del 3,3%, mientras que las cosechadoras llegaron a 66 unidades, un 1,5% más que un año antes. Las pulverizadoras tuvieron el peor desempeño: apenas 44 equipos, una contracción del 29% respecto de octubre de 2025.
En ese contexto, Metalfor formalizó su ingreso en concurso preventivo para intentar reorganizar sus obligaciones financieras y preservar la continuidad de sus operaciones. La empresa cordobesa, con sede en Marcos Juárez, acumulaba compromisos con 23 entidades bancarias por $52.000 millones. De ese monto, unos $22.000 millones correspondían a situaciones de seguimiento especial o alto riesgo de insolvencia.
La situación también quedó reflejada en los 558 cheques rechazados por $5.348 millones, de los cuales solamente había cancelado el 11%. Sus establecimientos de Marcos Juárez y del estado brasileño de Paraná trabajaban al 50% de su capacidad instalada. La firma, que cuenta con alrededor de 600 empleados directos, ya había solicitado en julio un Procedimiento Preventivo de Crisis por las dificultades para pagar los salarios. Tampoco logró revertir el deterioro un financiamiento de 50 millones de dólares recibido a fines de 2025.
Pauny enfrenta un conflicto laboral de características igualmente delicadas. Los trabajadores de sus establecimientos de Las Varillas, Córdoba, y La Banda, Santiago del Estero, resolvieron interrumpir las tareas y permanecer en las instalaciones ante la falta de respuestas empresariales. El reclamo comprende dos meses de salarios adeudados, además de incumplimientos en los pagos de la obra social y la ART.
La compañía tiene más de 450 empleados y arrastra dificultades salariales desde hace aproximadamente un año y medio. Desde septiembre, su planta redujo la actividad a tres jornadas semanales. A los problemas operativos se suman 146 cheques rechazados por $1.028,4 millones. Entre las alternativas para evitar un desenlace mayor se analizan el ingreso de inversores, una capitalización externa, un concurso preventivo o incluso una venta parcial o total.
Vassalli, por su parte, intenta reconstruir su capacidad productiva después de atravesar una prolongada paralización. La histórica fabricante de cosechadoras de Firmat, fundada en 1949, llegó a producir alrededor de mil máquinas anuales. Sin embargo, las dificultades financieras, la falta de financiamiento y los cambios de propietarios terminaron debilitando su estructura.
Tras la salida de la familia Marsó, a fines de agosto de 2026 se formalizó el ingreso de un grupo empresario encabezado por Roberto Santiago Chinelli, mediante una operación simbólica de un dólar y el compromiso de asumir los pasivos. En octubre aparecieron señales de reactivación, aunque todavía no existe evidencia de una recuperación comercial consolidada. Entre enero y octubre patentó una sola cosechadora, frente a las once del mismo período del año anterior.
La presión competitiva constituye otro de los grandes problemas. Durante el segundo trimestre de 2026, el 28,6% de los tractores vendidos fueron importados. Mientras las unidades extranjeras crecieron un 31,3% interanual, las nacionales retrocedieron un 34,2%. Los equipos importados también tuvieron una participación superior en la facturación del segmento.
A esa competencia se agrega el ingreso de maquinaria usada, facilitado por el Decreto 273/2025, que eliminó el certificado previo requerido para su importación. Durante los primeros diez meses de 2026 ingresaron por el puerto de Zárate 214 equipos usados, frente a los 61 registrados en igual período del año anterior. El incremento superó el 250%.
La industria local también advierte que la competencia no se limita al precio de compra. La disponibilidad de repuestos, el servicio de posventa y el respaldo técnico durante la vida útil de los equipos son factores que considera fundamentales para sostener su posición.
El problema es que, mientras los fabricantes nacionales intentan recuperar financiamiento y producción, el mercado no muestra señales claras de expansión. La combinación de demanda estancada, dificultades empresariales y mayor presencia de maquinaria extranjera coloca a uno de los sectores tradicionales de la industria argentina frente a un desafío decisivo: recuperar competitividad sin profundizar el deterioro de su estructura productiva.