RAFAELA Por Carlos Zimerman 08 de noviembre de 2026

“Rajá de acá, capo”: cuando un intendente confunde autoridad con matonería

hoy

Leonardo Viotti protagonizó una escena tan innecesaria como desagradable en las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo. El video, lejos de mostrar autoridad, dejó expuesta una preocupante confusión entre gobernar, hacer política y montar un espectáculo a costa de una persona en situación de vulnerabilidad.

Resumen: cinco puntos clave

  • Viotti cruzó un límite: un intendente no está para protagonizar desalojos callejeros ni hacerse el protagonista de un procedimiento.

  • La autoridad no se demuestra con prepotencia: mucho menos frente a una persona que evidentemente atraviesa una situación de vulnerabilidad.

  • El episodio pareció un acting político: una escena que terminó generando más rechazo que adhesiones.

  • Viotti no es Bukele: intentar copiar estilos de liderazgo que nada tienen que ver con la realidad de Rafaela es un error político.

  • Es necesario pedir disculpas: a la sociedad y, fundamentalmente, a la persona que quedó expuesta en semejante espectáculo.

Hay cosas que un intendente puede hacer, otras que debe hacer y algunas que, sencillamente, no debería hacer nunca. Lo que protagonizó Leonardo Viotti en las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo pertenece claramente a esta última categoría.

El posteo con la frase «Rajá de acá, capo», mientras el propio intendente intervenía para desalojar a una persona en situación de calle, desató una catarata de cuestionamientos. Y no es para menos.

Aclaremos algo desde el principio: nadie discute que una plaza pública no puede convertirse en un lugar permanente para dormir, ni que el municipio tiene la responsabilidad de garantizar el orden, la higiene y la convivencia en los espacios públicos. Tampoco se discute que alguien debe intervenir cuando estas situaciones se producen.

Pero una cosa es resolver un problema y otra muy distinta es convertirlo en un espectáculo.

Lo verdaderamente desagradable no fue que se intentara recuperar un espacio público. Fue la manera en que se hizo, la exposición de una persona evidentemente vulnerable y la actitud adoptada por quien debería representar institucionalmente a todos los rafaelinos.

La escena dejó una impresión difícil de disimular: un intendente que parece más preocupado por exhibir autoridad ante una cámara que por resolver responsablemente un problema social.

Y hay algo todavía más delicado. La intervención personal de Viotti, en esas circunstancias, aparece completamente fuera de lugar desde el punto de vista institucional. Para eso están los organismos municipales competentes, la GUR y, cuando corresponde, las fuerzas policiales. El intendente debe conducir, impartir instrucciones y garantizar que las cosas se hagan correctamente. No necesita convertirse en protagonista de un procedimiento callejero.

¿Era necesario hacerlo personalmente? ¿Era necesario filmarlo? ¿Era necesario publicarlo con semejante frase?

¿Qué se buscaba demostrar? ¿Autoridad o prepotencia? ¿Gestión o marketing político?

Porque si la intención era transmitir firmeza, el resultado fue exactamente el contrario.

Y si hubo una puesta en escena preparada para las redes sociales, el asunto resulta todavía más preocupante. Una persona que atraviesa una situación de vulnerabilidad no puede convertirse en un recurso de comunicación política. No es un accesorio para construir una imagen de intendente fuerte, ni un personaje secundario en una película de campaña.

Viotti debería empezar por pedirle disculpas a la sociedad. Después, a la persona que quedó expuesta en ese episodio. Y finalmente, debería hacer una reflexión personal sobre el papel que le corresponde desempeñar.

Viotti no es Bukele. Ni tiene por qué serlo. Rafaela no necesita un intendente que juegue a ser un presidente de mano dura frente a una cámara. Necesita un gobernante que tenga autoridad, capacidad de gestión, sensibilidad y sentido de la responsabilidad institucional.

También debería revisar seriamente a su equipo de comunicación y a quienes lo asesoran. Porque alguien tendría que haberle advertido que ese video no lo favorecía, que esa frase era desagradable y que el costo de semejante exhibición podía ser mucho mayor que cualquier supuesto beneficio político.

Gobernar no es hacerse el compadrito. Tener autoridad no significa levantar la voz ni tratar despectivamente a alguien que está en una posición infinitamente más débil.

La verdadera autoridad se demuestra frente a los problemas, no frente a las personas vulnerables.

Y ahora sí, Viotti, una reflexión que vale la pena hacer:

Dale, capo, pensalo un momento. Ese trabajo no te corresponde a vos. No necesitás salir a desalojar personalmente a nadie para demostrar que sos el intendente. Tu responsabilidad es que la GUR, la Policía y las áreas sociales actúen como corresponde.

Dale, capo, reflexioná.

Porque ese que aparece haciéndose el matón frente a un pobre tipo no es el intendente que Rafaela necesita.

La autoridad no se declama. Se ejerce con responsabilidad. Y la dignidad de las personas no debería ser jamás el precio de una publicación en las redes sociales.

CARLOS ZIMERMAN | Opinión

R24N – 100% Independiente. La pura verdad.