

Concordia y Gran Resistencia lideran la pobreza mientras el promedio nacional marca una baja
ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior
- Concordia registró 49,9% de pobreza y se mantiene como la ciudad con peor indicador del país
- Gran Resistencia alcanzó 42,2% y junto a Concordia lidera también los niveles de indigencia
- Más de once aglomerados urbanos superan el 30% de pobreza, con fuerte presencia del interior
- La Ciudad de Buenos Aires mostró el nivel más bajo con 9,6%, ampliando la brecha territorial
- El promedio nacional bajó a 28,2%, el menor nivel desde 2018 según el INDEC
- La pobreza afecta a 13,5 millones de personas y golpea especialmente a niños y regiones del norte argentino
El último informe del INDEC volvió a dejar en evidencia una de las principales tensiones estructurales de la economía argentina: la fuerte desigualdad territorial. Aunque el dato general mostró una mejora, con una pobreza del 28,2% en el segundo semestre de 2025 —el nivel más bajo en siete años—, la realidad de ciudades como Concordia y Gran Resistencia expone un contraste mucho más crítico.
Concordia encabezó el ranking de pobreza con un 49,9%, lo que implica que prácticamente la mitad de su población urbana se encuentra bajo la línea de pobreza. Si bien el número representa una leve mejora respecto de períodos anteriores, sigue ubicando a la ciudad entrerriana en una situación de alta vulnerabilidad. En términos absolutos, más de 83.000 personas se encuentran afectadas por esta condición.
En segundo lugar aparece Gran Resistencia, con un 42,2%, consolidando un escenario donde el nordeste argentino continúa mostrando los indicadores más desfavorables del país. Ambas ciudades no solo lideran en pobreza, sino también en indigencia, superando el 13% y evidenciando la dificultad de amplios sectores para cubrir incluso necesidades básicas de alimentación.
Detrás de estos casos extremos, un conjunto de ciudades del interior también exhibe niveles elevados. Entre ellas se destacan La Rioja, Catamarca y el Gran San Juan, todas con registros por encima del 34%, junto a otros aglomerados como San Nicolás-Villa Constitución, Rawson-Trelew y distintos conglomerados del Gran Buenos Aires, que se mantienen por encima del 30%. Esta dispersión de altos índices refleja una problemática extendida que trasciende regiones específicas.
En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires presenta una realidad muy diferente, con apenas 9,6% de pobreza y uno de los niveles más bajos de indigencia. La brecha con Concordia resulta contundente: en la capital del país, la indigencia es cinco veces menor, lo que evidencia una marcada desigualdad en las condiciones de vida según el territorio.
A nivel regional, los datos también muestran diferencias significativas. La Patagonia y la región pampeana exhiben los mejores indicadores, con tasas por debajo del promedio nacional. En contraste, el noreste y la región de Cuyo se posicionan como las más afectadas, superando el 32% de pobreza. Este mapa confirma que el crecimiento económico reciente no se distribuye de manera homogénea.
El informe del organismo estadístico también revela una mejora general respecto de períodos anteriores. La pobreza cayó desde el 38,1% registrado en la segunda mitad de 2024 y desde el 31,6% del primer semestre de 2025. Esta reducción se explica, en parte, por un incremento en los ingresos familiares que superó el aumento de las canastas básicas, permitiendo a algunos hogares salir de la condición de pobreza.
Sin embargo, el análisis por grupos etarios introduce otro elemento de preocupación. Más del 40% de los niños de hasta 14 años vive en hogares pobres, una proporción significativamente superior al promedio general. Este dato pone en evidencia que la recuperación no impacta de manera uniforme y que los sectores más jóvenes siguen siendo los más vulnerables.
En términos absolutos, la pobreza alcanza a unos 13,5 millones de personas en todo el país, mientras que la indigencia afecta a cerca de 3 millones. Estas cifras reflejan la magnitud del desafío, incluso en un contexto de mejora estadística.
La fotografía final combina dos realidades simultáneas. Por un lado, un indicador nacional que muestra avances y es celebrado por el Gobierno de Javier Milei. Por otro, un entramado territorial profundamente desigual, donde ciudades como Concordia y Gran Resistencia concentran niveles de pobreza propios de contextos mucho más críticos.
La evolución futura dependerá no solo del crecimiento económico, sino también de la capacidad de reducir estas brechas y de generar condiciones más equilibradas entre regiones.






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