Villarruel redobló su ofensiva contra Bullrich tras la filtración de chats y escaló la interna oficialista

POLÍTICA Agencia de Noticias del Interior

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  • La vicepresidente acusó a Bullrich de haber filtrado una conversación privada por WhatsApp.
  • Villarruel sostuvo que ese tipo de prácticas responden a "métodos usuales de la casta".
  • La discusión se originó por la intención de suspender una sesión del Senado tras el triunfo de la Selección argentina.
  • El debate derivó en un fuerte cruce sobre la reforma de la Ley de Tierras y la política del Gobierno.
  • Bullrich defendió la continuidad de la agenda legislativa y cuestionó la postura de la vicepresidente.
  • El intercambio terminó con reproches personales que profundizaron la interna dentro del oficialismo.

La tensión entre la vicepresidente Victoria Villarruel y la titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, sumó un nuevo capítulo luego de que trascendiera una conversación privada mantenida entre ambas por WhatsApp. Lejos de intentar bajar el tono de la disputa, la vicepresidente responsabilizó directamente a la dirigente oficialista por la difusión del intercambio y denunció que ese tipo de prácticas responden a "métodos usuales de la casta", profundizando así una confrontación que desde hace meses atraviesa al oficialismo.

La polémica estalló tras la difusión de los mensajes que ambas intercambiaron luego de la clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026. Frente a la repercusión pública del contenido, Villarruel recurrió a sus redes sociales para rechazar cualquier participación en la filtración y señalar a Bullrich como la responsable de que la conversación saliera a la luz.

"Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas", escribió la vicepresidente, en una publicación que rápidamente generó repercusiones dentro del escenario político. En el mismo mensaje fue un paso más allá y calificó esos comportamientos como "métodos usuales de la casta", una expresión que volvió a colocar en el centro de la escena las diferencias internas dentro del espacio gobernante.

El origen del nuevo enfrentamiento se remonta a la discusión sobre la sesión convocada en el Senado para tratar distintos proyectos legislativos, entre ellos la reforma de la Ley de Tierras. Tras la victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial, Villarruel propuso suspender la actividad parlamentaria prevista para el día siguiente al considerar que el clima social justificaba postergar el debate.

La iniciativa fue rechazada por Bullrich, quien sostuvo que el Senado debía continuar con la agenda legislativa impulsada por el Gobierno y mantener la sesión programada. A partir de ese desacuerdo, el intercambio comenzó a endurecerse y rápidamente derivó en cuestionamientos políticos de fondo.

Durante la conversación, Villarruel manifestó su rechazo al proyecto que flexibiliza las restricciones para la adquisición de tierras por parte de ciudadanos extranjeros. Según expresó, la iniciativa implicaría avanzar sobre la integridad territorial del país y sostuvo que el oficialismo pretendía "vender el país". Además, afirmó que la defensa del territorio nacional no ocupaba un lugar prioritario dentro de la estrategia impulsada por el Gobierno.

Bullrich respondió defendiendo el contenido de la reforma y argumentó que la modificación apunta a generar inversiones y promover el desarrollo económico. Desde esa perspectiva, rechazó las críticas formuladas por la vicepresidente y sostuvo que el proyecto constituye una herramienta para favorecer el crecimiento del país.

La discusión fue elevando progresivamente el nivel de confrontación hasta derivar en reproches personales. En uno de los tramos más tensos del intercambio, Bullrich le sugirió a Villarruel que renunciara si no compartía el rumbo político de la administración nacional. La vicepresidente respondió recordando que también fue elegida por el voto popular y reivindicó la legitimidad de su cargo.

El diálogo concluyó con una frase de fuerte contenido político dirigida a la senadora. "Andá a chuparle las medias a Karina", escribió Villarruel en alusión a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, una expresión que terminó de exponer el deterioro de la relación entre ambas dirigentes y que, tras hacerse pública, volvió a colocar en evidencia las diferencias que atraviesan al oficialismo.

La difusión del intercambio privado y las posteriores acusaciones cruzadas agregaron un nuevo episodio a una interna que ya había mostrado señales de creciente distanciamiento. Mientras las diferencias políticas se mezclan con cuestionamientos personales, el conflicto entre Villarruel y Bullrich continúa proyectándose sobre el funcionamiento del espacio gobernante y vuelve a instalar interrogantes acerca de la convivencia entre algunos de sus principales referentes.

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