


Mientras gran parte de los hinchas todavía disfrutaban del gran presente de la Selección Argentina en el Mundial, River recibió un impacto difícil de asimilar. En su debut oficial del semestre, el equipo dirigido por Eduardo Coudet protagonizó una actuación muy por debajo de las expectativas y quedó eliminado en los 16avos de final de la Copa Argentina tras caer 3-1 frente a Aldosivi.
Con refuerzos de jerarquía, un nuevo proyecto futbolístico y grandes objetivos para la segunda parte del año, el Millonario llegaba con ilusiones renovadas. Sin embargo, el estreno terminó siendo un verdadero tropiezo que lo dejó rápidamente sin uno de los títulos que se había propuesto pelear en la temporada.
El desarrollo del partido reflejó con claridad las dificultades del conjunto de Núñez. Cuando Cordero marcó el 2-0, desde las tribunas comenzaron a escucharse los primeros reclamos de los hinchas, que exigieron una reacción inmediata del equipo. Coudet respondió con cambios antes del entretiempo, enviando al campo a Lucas Beltrán y Arambarri, aunque las modificaciones no lograron cambiar la historia.
Aldosivi construyó una victoria merecida. Con un planteo ordenado, dos líneas defensivas sólidas y rápidas transiciones por los costados, el equipo marplatense neutralizó por completo a River y aprovechó cada una de sus oportunidades. El trabajo táctico del conjunto dirigido por Walter Damonte fue una de las claves de una noche histórica para el Tiburón.
La gran figura del encuentro fue Tomás Fernández, quien convirtió un doblete y lideró la ofensiva de Aldosivi. Además, el conjunto marplatense encontró grandes ventajas por el sector derecho de la defensa riverplatense, donde el debutante Giovanni González sufrió durante gran parte del partido ante las constantes proyecciones de Laurelli.
En River, varios rendimientos individuales estuvieron lejos de lo esperado. Juan Cruz Meza tuvo escasa participación y fue reemplazado antes del descanso, mientras que la defensa integrada por Martínez Quarta y Rivero dejó numerosas dudas. La actuación volvió a poner en evidencia la necesidad de reforzar la última línea, una de las prioridades del mercado de pases.
Más allá de los nombres propios, el problema principal fue colectivo. Pese a monopolizar la posesión del balón durante buena parte del encuentro, River mostró enormes dificultades para generar situaciones claras de gol. Le faltó profundidad, velocidad en la circulación y precisión en los últimos metros, permitiendo que Aldosivi defendiera con comodidad.
Los ingresos de Borré, Beltrán, Arambarri y el juvenil Lautaro Pereyra, uno de los pocos puntos altos del equipo, tampoco alcanzaron para revertir una noche que terminó siendo muy frustrante.
La eliminación no solo representa un golpe deportivo, sino que también deja a River sin una vía directa para clasificarse a la Copa Libertadores 2027 y aumenta la presión sobre un plantel que todavía espera la llegada de nuevos refuerzos como Thiago Almada y Ángel Correa.
Con apenas unos días de competencia oficial, el conjunto de Coudet deberá reaccionar rápidamente para evitar que este inesperado traspié marque el rumbo de un semestre que recién comienza.








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