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Grabois advierte sobre el impacto regional y económico tras la captura de Maduro

  • Grabois afirmó que la Argentina se verá perjudicada por la captura de Nicolás Maduro y sus efectos regionales.
  • Sostuvo que la intervención responde a intereses económicos ligados al petróleo y a minerales estratégicos.
  • Advirtió que una baja del precio del petróleo impactaría negativamente en los intereses energéticos argentinos.
  • Comparó el escenario con intervenciones previas en Irak, Siria y Libia, y sus consecuencias desestabilizadoras.
  • Cuestionó la legalidad del accionar y alertó sobre un precedente peligroso en el derecho internacional.
  • Llamó a una postura latinoamericana común para rechazar intervenciones y defender a la región como zona de paz.

El dirigente social Juan Grabois sostuvo que la Argentina “va a estar seriamente perjudicada” tras la captura de Nicolás Maduro, al considerar que el episodio constituye un hecho de fuerte impacto geopolítico y económico para toda la región. Sus declaraciones fueron realizadas durante una entrevista televisiva, en la que planteó una lectura crítica del accionar de Estados Unidos y de sus eventuales consecuencias sobre los países periféricos.

Desde su perspectiva, la detención del mandatario venezolano no responde a motivaciones éticas ni humanitarias, sino a intereses económicos vinculados al control de recursos estratégicos. En ese marco, Grabois afirmó que el eje del conflicto en Venezuela está puesto en el petróleo y en minerales clave, y que interpretar la situación desde una lógica moral implica desconocer la dinámica histórica de las grandes potencias. “Buscar explicaciones humanitarias es un error”, remarcó, al advertir que este tipo de intervenciones suele derivar en daños estructurales para las economías latinoamericanas.

El referente del espacio Patria Grande puso el foco en las consecuencias indirectas que, a su juicio, podrían alcanzar a la Argentina. Entre ellas, mencionó la posibilidad de una baja en el precio internacional del petróleo, un escenario que consideró perjudicial para un país con intereses energéticos relevantes y con proyectos de desarrollo atados a la estabilidad del mercado regional. En ese sentido, sostuvo que la inestabilidad en Venezuela no es un fenómeno aislado, sino un factor que puede alterar equilibrios económicos más amplios en América Latina.

Grabois también interpretó el episodio como parte de una escalada de agresividad de Estados Unidos en un contexto de pérdida relativa de poder global. Según su análisis, las potencias en declive tienden a reforzar su influencia mediante acciones directas que buscan asegurar el control de recursos estratégicos. Para respaldar su postura, comparó la situación actual con antecedentes como Irak, Siria y Libia, países donde las intervenciones externas derivaron en guerras civiles prolongadas, crisis humanitarias y procesos de desestructuración estatal.

No obstante, el dirigente aclaró que su postura no implica una defensa de gobiernos autoritarios. Por el contrario, subrayó que el rechazo a este tipo de acciones se fundamenta en la experiencia histórica de sus consecuencias. A su entender, los escenarios posteriores a las intervenciones suelen ser más inestables y violentos que los regímenes previos, lo que termina afectando de manera directa a las poblaciones locales y al entorno regional.

Otro de los ejes centrales de su planteo fue la legalidad de la captura de Maduro. Grabois calificó el hecho como una violación flagrante del derecho internacional y sostuvo que ningún Estado está habilitado a ingresar en otro país para secuestrar a su jefe de Estado. En esa línea, alertó sobre el precedente que se abre para el sistema internacional, especialmente para las naciones más débiles, que quedarían expuestas a acciones similares sin mecanismos efectivos de protección.

Según su visión, este tipo de episodios erosionan el orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial. Grabois señaló que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se muestra incapaz de dar respuestas efectivas debido al uso del poder de veto por parte de las grandes potencias, lo que deriva en un escenario de creciente arbitrariedad. “Se ingresa en una etapa donde no hay límites claros”, advirtió.

Finalmente, llamó a construir una postura común de América Latina frente a las intervenciones militares extranjeras. Para el dirigente, la región debe reafirmarse como una zona de paz y apostar a la resolución interna de sus conflictos. En ese marco, sostuvo que aceptar bombardeos o capturas de mandatarios por fuerzas externas implica un daño estratégico que, tarde o temprano, también alcanzará a la Argentina, tanto en términos económicos como políticos.