POLÍTICA Jorge Levin

La autonomía financiera de Santa Fe: El legado de Maximiliano Pullaro

Por Jorge Levin

El gobierno de Maximiliano Pullaro ha cerrado el ejercicio fiscal 2025 de Santa Fe con un equilibrio ajustado, una hazaña que no solo refleja una solidez económica, sino que también es fundamental para preservar la autonomía política de la provincia frente a las presiones de la administración nacional de Javier Milei. Esta estrategia no es trivial; el equilibrio fiscal se convierte en un escudo frente a las constantes tensiones que surgen entre ambas partes.

Pullaro, al igual que muchos gobernadores, ha entendido que mantener unas cuentas públicas robustas va más allá de ser un objetivo económico: se convierte en un acto de resistencia política. Al proteger sus recursos, minimiza su dependencia de los "humores" de la Casa Rosada, y esto es vital, pues la dependencia aumenta el riesgo de subordinación frente a decisiones que podrían perjudicar a Santa Fe.

El Impuesto a los Ingresos Brutos: Un Pilar Crítico

Un claro ejemplo de esta dinámica es el Impuesto a los Ingresos Brutos. En abril de 2025, este impuesto supuso un asombroso 85,33% de los ingresos impositivos provinciales, generando $2.228.497,29 millones. Mientras tanto, la inversión del Estado santafesino en remuneraciones alcanzó los $3.991.374,12 millones, lo que significa que Ingresos Brutos financia más de la mitad de la planilla salarial. Este hecho pone de manifiesto que cualquier disminución en esta recaudación no solo jeopardiza el equilibrio fiscal, sino que también podría generar conflictos laborales, especialmente en un contexto en que ya existe un descontento con la gestión de Pullaro, exacerbado por reformas previsionales impopulares.

Tensiones con el Gobierno Nacional

Las fricciones entre Santa Fe y el gobierno nacional no son mera trivialidad; son indicativas de un escenario político y económico más amplio. El informe oficial del gobierno provincial señala que, de no haber tenido que financiar en gran medida su sistema de jubilaciones con recursos propios, el resultado fiscal sería notablemente más favorable. Este déficit de financiamiento ha dejado a Santa Fe vulnerable, resaltando la incapacidad de la administración de Milei para cumplir con sus obligaciones y poner en jaque las finanzas provinciales.

Además, la caída de la coparticipación federal, que representa casi el 65% de los ingresos tributarios de la provincia, contribuye a una situación crítica. Los datos muestran que la coparticipación se ha estancado en términos nominales, evidenciando un deterioro real del consumo. Esto no solo afecta la capacidad de la provincia para invertir en infraestructura crucial, sino que también refleja una falta de compromiso por parte de la nación hacia sus provincias.

La Estrategia Financiera de Pullaro

A pesar de este panorama complicado, Pullaro ha demostrado astucia en su gestión. Ha resistido presiones para liquidar los $800 millones en Wall Street, optando por coordinar la entrada de estos recursos en función de la ejecución de obras públicas, mientras se planifican desembolsos trimestrales hasta junio de 2026. Su enfoque es claro: proteger el valor real de los fondos y asegurar que cada decisión esté alineada con las necesidades de la provincia.

La capacidad de Pullaro para maniobrar en este entorno adverso debe ser reconocida. Su estrategia va más allá de la simple búsqueda de estabilidad económica; se trata de mantener la dignidad y autonomía de Santa Fe frente a un gobierno nacional que rara vez da muestras de consideración hacia las necesidades de las provincias. En este sentido, su administración se encuentra en un punto crucial, donde cada decisión financiera tiene el potencial de fortalecer o debilitar su autonomía política.

La situación de Santa Fe es un recordatorio de que la autonomía fiscal es vital para garantizar que las provincias no sean meros apéndices del poder central. La experiencia de Pullaro puede servir de ejemplo a otras jurisdicciones que buscan equilibrar sus cuentas y preservar su independencia en un contexto político complejo. En definitiva, la solidez fiscal es un bastión contra la dependencia, y Santa Fe, bajo el liderazgo de Pullaro, está haciendo lo posible por erigirlo.