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Alberto Fernández cuestiona a Trump y advierte sobre un reordenamiento global riesgoso

  • Fernández calificó como desmedida la reacción de Estados Unidos ante la captura de Maduro
  • Atribuyó el accionar de Trump a la pérdida de liderazgo frente a China e India
  • Rechazó alineamientos automáticos y defendió la autonomía en política exterior
  • Advirtió sobre posibles avances de Washington contra otros países de la región
  • Sostuvo que se están rompiendo reglas básicas del orden internacional
  • Señaló al petróleo como el principal motor económico detrás de estas decisiones

El ex presidente Alberto Fernández lanzó duras críticas contra Donald Trump al analizar la captura de Nicolás Maduro y el rol de Estados Unidos en el escenario internacional. En una entrevista radial, el exmandatario sostuvo que la decisión responde a una reacción “desmedida” de Washington frente a la pérdida de su liderazgo global y la creciente influencia de nuevas potencias. Según su visión, el accionar estadounidense no solo es errático, sino potencialmente peligroso para el equilibrio internacional.

Fernández planteó que la política exterior que impulsa Trump se apoya en una lógica de confrontación que no reconoce los cambios estructurales del sistema mundial. A su entender, el avance de China e India genera en Estados Unidos una “histeria” que deriva en decisiones impulsivas, con efectos que trascienden el caso venezolano. En ese marco, consideró que la captura de Maduro debe leerse como parte de una estrategia más amplia, orientada a reafirmar poder mediante acciones de fuerza.

El ex presidente también cuestionó la idea de alineamientos automáticos en un mundo en transición. Señaló que el debilitamiento de un liderazgo hegemónico no debería empujar a países como la Argentina a optar sin matices por una potencia u otra. “Salir corriendo hacia otro actor global tampoco es una solución”, advirtió, al tiempo que defendió la necesidad de sostener una política exterior autónoma, basada en los intereses nacionales y no en presiones externas.

En ese sentido, Fernández insistió en que la autonomía no equivale al aislamiento, sino a la capacidad de decidir con criterio propio. “No hay que ser genuflexos con nadie”, afirmó, al reclamar una diplomacia que combine pragmatismo con defensa del derecho internacional. Para el exmandatario, la Argentina debe evitar quedar atrapada en disputas ajenas que no responden a sus prioridades estratégicas.

Más allá del caso venezolano, Fernández alertó sobre un escenario regional más amplio y preocupante. Aseguró que las acciones de Estados Unidos podrían no limitarse a Venezuela y que existiría la intención de avanzar contra otros gobiernos de la región, como los de Colombia o México. De concretarse, advirtió, ese rumbo incrementaría la tensión política y podría desestabilizar a América Latina en su conjunto.

Desde su perspectiva, el problema central es la ruptura de reglas que, durante décadas, ordenaron el sistema internacional. Fernández sostuvo que Estados Unidos está habilitando un precedente peligroso, en el que las grandes potencias se arrogan el derecho de intervenir y repartirse zonas de influencia sin respetar los marcos legales vigentes. Esa lógica, afirmó, erosiona la credibilidad de los organismos multilaterales y debilita los mecanismos de resolución pacífica de conflictos.

En el cierre de su análisis, el ex presidente puso el foco en los intereses económicos que, a su juicio, motorizan las decisiones de Trump. Señaló que el petróleo ocupa un lugar central en esa estrategia y que la disputa por recursos energéticos explica buena parte de la política exterior estadounidense. Para Fernández, esa mirada estrictamente economicista profundiza la inestabilidad global y reduce los márgenes de cooperación en un mundo cada vez más interdependiente.

Con sus declaraciones, el ex mandatario volvió a plantear una mirada crítica sobre el rumbo de la política internacional y el lugar de la Argentina en ese tablero. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas crecientes, su diagnóstico apunta a la necesidad de preservar márgenes de autonomía y evitar que la región quede atrapada en una lógica de confrontación entre potencias.