Adorni redobla la confrontación con el kirchnerismo y endurece el discurso oficial
- Adorni acusó al kirchnerismo de haber “destruido, saqueado y vendido” el país.
- El mensaje fue publicado en redes sociales en medio de fuertes críticas opositoras.
- Cuestionó la lectura kirchnerista sobre deuda, pobreza y situación económica.
- También apuntó contra la interpretación opositora sobre seguridad y orden público.
- Las declaraciones se dieron tras los cuestionamientos por el préstamo REPO.
- El cruce refleja el alto nivel de confrontación política entre oficialismo y oposición.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a colocarse en el centro de la disputa política con un mensaje de fuerte tono confrontativo dirigido al kirchnerismo, al que acusó de haber “destruido, saqueado y vendido” el país durante sus años de gobierno. La declaración, difundida a través de sus redes sociales, se inscribe en una escalada verbal que refleja el clima de alta tensión entre el oficialismo y la principal fuerza opositora, en un contexto marcado por el debate económico y el endeudamiento.
El posteo fue publicado durante la noche del miércoles y funcionó como una respuesta directa a las críticas que sectores kirchneristas vienen formulando contra la administración de Javier Milei, en particular por la toma de deuda y por los indicadores sociales. Lejos de atenuar el conflicto, Adorni eligió profundizarlo con una serie de afirmaciones que buscaron cuestionar la credibilidad del diagnóstico opositor y reforzar la narrativa del Gobierno.
En su mensaje, el jefe de Gabinete acusó al kirchnerismo de sostener una mirada distorsionada sobre la realidad política y económica del país. Según expresó, ese espacio “ve dictaduras en todos lados, excepto donde efectivamente las hay”, una frase que apunta tanto a la política exterior como a la lectura que la oposición hace del rumbo institucional del actual gobierno. El señalamiento se suma a otros pronunciamientos oficiales que buscan contrastar el discurso libertario con el de los gobiernos anteriores.
Uno de los ejes centrales del descargo estuvo vinculado a la discusión sobre la deuda y los indicadores sociales. Adorni sostuvo que el kirchnerismo denuncia endeudamiento en la actualidad “donde no lo hay”, mientras que durante sus propias gestiones hablaba de desendeudamiento en un escenario que, según el funcionario, no se correspondía con la realidad. En la misma línea, cuestionó la lectura opositora sobre la pobreza, al afirmar que hoy se habla de un aumento cuando los índices muestran una baja, y recordó que en el pasado se minimizaban cifras que, a su entender, crecían de manera sostenida.
La seguridad y el orden público también ocuparon un lugar relevante en el mensaje. Adorni contrapuso la actual política del Gobierno con la gestión kirchnerista y sostuvo que hoy se denuncia represión allí donde hay orden, mientras que antes se hablaba de orden en un contexto que describió como de “descontrol y delincuencia”. La comparación refuerza uno de los pilares discursivos del oficialismo, que busca presentar sus políticas como un quiebre con prácticas del pasado.
El tramo más duro del posteo llegó sobre el final, cuando el jefe de Gabinete lanzó una acusación directa que condensó el tono general de la publicación. “Ven a otros vender la Patria cuando los únicos que la vendieron, destruyeron y saquearon, fueron ellos”, escribió, antes de cerrar con una frase que profundiza la deslegitimación del adversario político: “Dicen ver, pero no ven nada”.
Las declaraciones se produjeron en una jornada atravesada por cruces entre funcionarios nacionales y referentes del kirchnerismo, luego de los cuestionamientos opositores por el préstamo REPO utilizado para afrontar vencimientos de deuda. En ese marco, el mensaje de Adorni no solo buscó responder a las críticas puntuales, sino también consolidar una línea discursiva que apela a la confrontación directa como herramienta política.
El episodio vuelve a poner en evidencia el estilo comunicacional del Gobierno, que privilegia la exposición en redes sociales y el lenguaje sin matices para fijar posición. Al mismo tiempo, marca la dificultad de encontrar canales de diálogo en un escenario político cada vez más polarizado, donde el intercambio de acusaciones parece imponerse sobre la discusión de consensos.