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Moreno reaviva el debate por los autos chinos y cuestiona la apertura comercial del Gobierno

  • Guillermo Moreno cuestionó duramente la postura oficial sobre la importación de autos chinos.
  • Aseguró que los precios de esos vehículos están subsidiados y no reflejan costos reales.
  • Advirtió sobre estrategias de precios de depredación que afectan a la industria local.
  • Respaldó la idea de avanzar hacia un comercio administrado para proteger el empleo.
  • Criticó la visión económica del Gobierno y la comparó con experiencias pasadas.
  • El debate reabre la discusión sobre industria, apertura comercial y desarrollo productivo.

El ex secretario de Comercio Guillermo Moreno volvió a irrumpir en la discusión económica con duras críticas dirigidas a Federico Sturzenegger por su postura favorable a la importación de autos chinos. A través de un mensaje publicado en la red social X y un video difundido en el mismo canal, el dirigente peronista cuestionó los fundamentos técnicos del funcionario libertario y advirtió sobre los riesgos que, a su entender, implica una apertura comercial sin regulaciones frente a economías con fuerte intervención estatal.

“El precio de los autos chinos está subsidiado. Está técnicamente mal lo que decís”, escribió Moreno, al rechazar los argumentos que defienden el ingreso irrestricto de vehículos importados como un mecanismo para abaratar costos y mejorar la competencia. En ese marco, respaldó la posición del diputado Miguel Ángel Pichetto, quien planteó la necesidad de avanzar hacia un esquema de comercio administrado para proteger la industria nacional y el empleo local.

Según Moreno, la preocupación no se limita a un sector puntual, sino que atraviesa a todo el entramado productivo argentino. En el video que acompañó su mensaje, explicó que los precios de los autos chinos, en particular los eléctricos, no reflejan los costos reales de producción. “Cuando los fuimos a estudiar, no había tanta distancia entre los precios de planchada en China y en Argentina. Era una diferencia del 10 o 12 por ciento, que se resuelve con logística”, señaló, aludiendo a análisis realizados durante su gestión.

Sin embargo, sostuvo que la situación actual es distinta. Para el exfuncionario, los valores a los que hoy ingresan esos vehículos responden a una estrategia de “precios de depredación de mercados”, orientada a ganar participación a costa de desplazar a los productores locales. “Los precios de los autos eléctricos chinos no están relacionados con los costos y así destruyen industrias”, afirmó, en una crítica directa a la falta de mecanismos de defensa comercial.

Moreno también apuntó contra el enfoque teórico del oficialismo y aseguró que se trata de una visión desconectada de la realidad internacional. “El mundo va hacia una administración del comercio preservando el trabajo de su población”, sostuvo, y advirtió que la idea de una apertura plena y sin controles no se condice con las políticas que aplican incluso las principales potencias. En ese sentido, remarcó que países desarrollados combinan incentivos, subsidios y regulaciones para proteger sectores estratégicos.

En un tono más político, el exsecretario vinculó estas ideas con experiencias pasadas de la Argentina. Mencionó a la Alianza, al gobierno de Mauricio Macri y a la actual gestión de Javier Milei como expresiones de un mismo enfoque económico. “Estos pensamientos se aplican cuando al país le va mal y se vanaglorian de destruir trabajo argentino”, lanzó, al profundizar su crítica al rumbo económico y a la apertura comercial frente a países con fuertes políticas industriales.

El mensaje final estuvo dirigido de manera directa a Sturzenegger. “La realidad es infinitamente superior a la teoría”, afirmó Moreno, antes de aconsejarle que revise sus postulados y recorra la economía real. “Fuiste a estudiar a Estados Unidos y viniste con lo que te enseñaron, pero no con lo que hacen”, concluyó, en una frase que sintetiza su cuestionamiento a la brecha entre los discursos de libre mercado y las prácticas concretas de las economías desarrolladas.

El cruce reavivó un debate de fondo que atraviesa a la política económica argentina: cómo compatibilizar la búsqueda de precios más bajos y mayor competencia con la preservación del empleo y la industria local. En un contexto de apertura comercial y redefinición del rol del Estado, la discusión sobre los autos chinos se convirtió en un nuevo capítulo de una disputa más amplia sobre el modelo de desarrollo y el lugar de la Argentina en el comercio global.