El "celador" de la austeridad: Adorni prepara un fuerte ajuste en los privilegios de la alta burocracia
- Nueva función de Adorni: El jefe de Gabinete asume un rol de "celador" para auditar y controlar el gasto diario de cada ministerio.
- Prohibición de primera clase: Se eliminará el uso de pasajes de lujo para funcionarios públicos, obligándolos a viajar en categorías económicas.
- Recorte de viáticos: El Gobierno planea una reducción generalizada de los fondos para gastos de traslado, con excepción de los ministros.
- Objetivo de ahorro: La administración nacional busca achicar el gasto operativo de los ministerios en un 10% mediante estas restricciones.
- Referentes de austeridad: La medida se inspira en el modelo de viajes restrictivos que ya aplican Karina Milei y Martín Menem.
- Marco legal: El Ejecutivo pretende extender estas prohibiciones por ley para que alcancen a todos los estamentos de la administración pública.
En una movida que busca consolidar la narrativa de disciplina fiscal y ejemplaridad pública, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha comenzado a desplegar su nuevo rol dentro de la estructura del Poder Ejecutivo con una medida de alto impacto simbólico. Tras suceder a Guillermo Francos en la jefatura de ministros, Adorni ha iniciado una ronda de reuniones individuales con los titulares de todas las carteras nacionales para comunicarles una decisión inminente: la prohibición total de vuelos en primera clase para funcionarios públicos y una poda generalizada en el sistema de viáticos estatales.
Esta iniciativa no es un hecho aislado, sino que representa la transformación de Manuel Adorni en una figura que, dentro de los pasillos de la Casa Rosada, ya describen como un "celador". La instrucción directa del presidente Javier Milei es clara: el jefe de Gabinete no solo debe coordinar las políticas ministeriales, sino también vigilar de cerca el funcionamiento cotidiano y los gastos de cada organismo. Para ello, Adorni ha mantenido encuentros semanales con casi todo el gabinete —con la única excepción de Sandra Pettovello, quien se encuentra en periodo de receso— para auditar la gestión y bajar los nuevos lineamientos de austeridad.
La nueva normativa, que se conocerá oficialmente en los próximos días, establece que ningún funcionario público podrá utilizar pasajes en categorías superiores para sus traslados, debiendo optar por opciones más económicas. Si bien la medida contempla una excepción para los ministros debido a su rango institucional, el mensaje hacia el resto de la jerarquía estatal es de un ajuste del 10% en los gastos operativos. Este esquema de austeridad toma como referencia los modelos de traslado que ya implementan figuras centrales del oficialismo, como la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes se han caracterizado por realizar sus recorridas provinciales bajo criterios de gasto estrictamente restrictivos.
Aunque desde el Gobierno han evitado precisar la cifra exacta del ahorro que estas restricciones significarán para el erario público, el objetivo principal trasciende lo estrictamente contable. Los estrategas de la administración nacional consideran que los viajes de determinados funcionarios han representado históricamente un gasto excesivo e injustificable frente a la situación económica del país. Por ello, la intención es llevar esta prohibición al plano legislativo, buscando que la restricción de privilegios en el transporte y la reducción de viáticos se conviertan en una ley aplicable a toda la administración pública, blindando la medida hacia el futuro.
El cambio de perfil de Manuel Adorni marca una nueva etapa en la gestión gubernamental. De ser el rostro y la voz de la comunicación oficial en su etapa como vocero, ha pasado a ser el encargado de la "microgestión" del ajuste. Su tarea actual consiste en conocer minuciosamente cómo funciona cada ministerio, identificando focos de ineficiencia y asegurándose de que el mensaje de "no hay plata" se traduzca en hechos concretos dentro de la burocracia. Los ministros ya han sido notificados de que la vigilancia sobre sus dependencias será constante y que el control sobre los gastos de representación será una prioridad absoluta.
En definitiva, la prohibición de la primera clase y el recorte de viáticos funcionan como una prueba de fuego para la cohesión interna del gabinete bajo el mando de Adorni. En un contexto donde cada punto del PBI es observado con lupa, el Gobierno apuesta a que el ejemplo comience por casa. La figura del "celador" ministerial parece ser la pieza elegida por el oficialismo para garantizar que el ajuste no sea solo una meta macroeconómica, sino una práctica cotidiana en cada rincón de la estructura estatal argentina.