Córdoba, el eje estratégico de Milei para consolidar poder y reordenar la oposición
- Córdoba vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia electoral de Javier Milei
- La presencia presidencial en Jesús María reforzó el armado libertario provincial
- Gabriel Bornoroni se consolida como principal operador político del oficialismo en la provincia
- Seis intendentes del departamento San Justo se sumaron al espacio libertario
- Crece la presión para definir alianzas sin especulaciones rumbo a 2027
- La interna radical y la fragmentación opositora reordenan el escenario provincial
La reciente aparición de Javier Milei en el Festival de Jesús María no fue un gesto aislado ni una postal folklórica más en la agenda presidencial. La escena del mandatario cantando junto al Chaqueño Palavecino funcionó como un mensaje político cuidadosamente calibrado hacia uno de los distritos más relevantes del mapa electoral argentino. Para el oficialismo, Córdoba vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de construcción de poder de cara a 2027.
La provincia, históricamente esquiva al peronismo y decisiva en los últimos comicios nacionales, es vista por el entorno libertario como un territorio donde el proyecto de La Libertad Avanza puede consolidarse no solo electoralmente, sino también en términos de estructura política. En ese esquema, la figura de Gabriel Bornoroni emerge como el principal ejecutor del armado local, con un rol cada vez más activo en la captación de dirigentes y jefes comunales.
En las últimas semanas, el avance más significativo fue la incorporación de seis intendentes del departamento San Justo, provenientes de distintos espacios no peronistas. Aunque se trata de municipios de baja densidad poblacional, el movimiento tiene un peso simbólico relevante: San Francisco, cabecera del departamento, es la ciudad natal del gobernador Martín Llaryora y uno de los bastiones históricos del oficialismo provincial. El desembarco libertario en esa región busca romper inercias políticas y enviar una señal hacia el resto del interior cordobés.
El crecimiento del espacio libertario no está exento de tensiones. En los pasillos de la política provincial comenzó a circular la versión de una línea dura impulsada desde la Casa Rosada para acelerar definiciones. El mensaje, atribuido a Karina Milei, apunta a evitar acuerdos tácticos o especulaciones prolongadas: quienes pretendan confluir con el oficialismo nacional deberán hacerlo sin medias tintas y bajo el paraguas pleno de La Libertad Avanza.
Desde el armado cordobés relativizan la existencia de plazos formales, pero admiten que el escenario político empuja a una polarización inevitable. La lectura estratégica es clara: en 2027 la disputa se ordenará entre el peronismo que gobierna la provincia y una coalición antiperonista encabezada por el mileísmo. Cualquier intento de jugar por fuera de ese esquema, sostienen, terminará fragmentando votos y fortaleciendo a Llaryora.
Bornoroni trabaja con ese horizonte. Su objetivo es presentar candidatos propios en la mayoría de los municipios, reservando los acuerdos para distritos donde sea indispensable sumar volumen político. En ese camino ya selló entendimientos con Luis Juez y con un sector de la Unión Cívica Radical alineado con Soledad Carrizo. Sin embargo, el vínculo con Rodrigo de Loredo permanece atravesado por la desconfianza.
El dirigente radical, que volvió a instalar su aspiración a la gobernación, llamó públicamente a construir una alternativa unificada tras décadas de hegemonía peronista. Sus declaraciones, no obstante, generan ruido en el campamento libertario, donde cuestionan lo que interpretan como una estrategia ambigua y recuerdan antecedentes recientes de fragmentación opositora.
Mientras tanto, la UCR cordobesa atraviesa su propia crisis interna. Reuniones partidarias dejaron expuestas diferencias profundas sobre el rumbo del partido y su política de alianzas. Algunos sectores reclaman una definición institucional que fije límites y condiciones, mientras otros advierten que la supervivencia territorial dependerá, en muchos casos, de confluir con el oficialismo nacional.
Desde La Libertad Avanza observan ese proceso sin demasiada preocupación. Confían en que, llegado el momento, el pragmatismo se impondrá sobre las identidades partidarias. La advertencia que circula entre los armadores es directa: allí donde no haya acuerdo, habrá un candidato violeta dispuesto a disputar el territorio.
La visita de Milei a Jesús María, en ese contexto, fue mucho más que una postal popular. Funcionó como un gesto de respaldo al armado local, una señal hacia los intendentes indecisos y un recordatorio de que Córdoba vuelve a ser el escenario donde se ensaya la próxima gran batalla política.