Kicillof mueve fichas contra la reforma laboral y empieza a proyectar un armado hacia 2027
- Kicillof reforzó su rechazo a la reforma laboral con gestos hacia el sindicalismo.
- El envío de Bianco y Pérez Teruel a Mar del Plata marcó una señal política clara.
- El encuentro sindical combinó la crítica al Gobierno con guiños al escenario 2027.
- La Casa Rosada suma gobernadores aliados para aprobar la reforma en el Congreso.
- La discusión laboral se cruza con la interna del PJ bonaerense y la renovación partidaria.
- El kicillofismo impulsa una agenda laboral alternativa con eje en derechos y modernización.
Mientras el Gobierno nacional intensifica las gestiones para sumar respaldos a la reforma laboral que buscará tratar en febrero, desde la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof comenzó a desplegar una estrategia política con dos objetivos superpuestos: bloquear la iniciativa impulsada por la Casa Rosada y, al mismo tiempo, consolidar un espacio propio con proyección nacional. En ese doble movimiento se inscriben los recientes gestos del mandatario bonaerense hacia el sindicalismo y su creciente protagonismo en la interna del peronismo.
La oposición de Kicillof a las políticas de Javier Milei no es una novedad. Sin embargo, en las últimas semanas aparecieron señales que exceden la discusión coyuntural sobre la reforma laboral y empiezan a delinear un escenario de construcción política de más largo plazo. El telón de fondo es la disputa por el liderazgo dentro del Partido Justicialista bonaerense y la mirada puesta en el horizonte electoral de 2027.
Uno de los movimientos más significativos se produjo en Mar del Plata, durante el Encuentro Nacional de Dirigentes Sindicales organizado por la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), que conduce Luis Barrionuevo. Kicillof fue invitado a participar de la jornada, convocada explícitamente para rechazar la reforma laboral del Gobierno nacional. Aunque no asistió en persona, decidió no desairar el convite y envió a dos figuras centrales de su esquema político: el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, y el Asesor General de Gobierno, Santiago Pérez Teruel.
La presencia de ambos en la mesa principal del encuentro fue leída como una señal clara de alineamiento con el sindicalismo más tradicional. Allí compartieron espacio con referentes históricos del movimiento obrero, dirigentes de la CGT, representantes de la juventud gremial y actores políticos vinculados al peronismo. El evento concluyó con la firma de un documento que expresó un rechazo frontal a la reforma laboral y un respaldo explícito a la central obrera, bajo la consigna de defensa del trabajo como eje de futuro.
Durante su intervención, Bianco no se limitó a cuestionar el proyecto del Ejecutivo nacional. También planteó la necesidad de construir una alternativa política amplia, convocando a los distintos sectores del campo popular. La mención explícita al año 2027 no pasó inadvertida y reforzó la idea de que el espacio que orbita alrededor de Kicillof busca trascender los límites de la provincia y ganar volumen nacional.
El contexto agrega complejidad a esa jugada. Barrionuevo, anfitrión del encuentro, viene marcando distancia del kirchnerismo más duro y reclamando una renovación dirigencial dentro del peronismo. Días antes había declarado que los ciclos políticos se agotan y que es tiempo de nuevos liderazgos, una definición que, sin nombrarlo, pareció abrirle la puerta al gobernador bonaerense. A la cumbre también enviaron representantes otros mandatarios provinciales, como el cordobés Martín Llaryora, lo que reforzó la idea de un frente sindical-político más amplio contra la reforma.
Del otro lado del tablero, el Gobierno nacional acelera su ofensiva. El ministro del Interior recorre provincias en busca de acuerdos con gobernadores que garanticen votos en el Congreso. Varios mandatarios ya manifestaron su acompañamiento a la iniciativa oficial, respaldados por el argumento de que la reforma es una herramienta necesaria para reducir la informalidad y generar empleo.
En el peronismo bonaerense, la discusión por la reforma laboral se superpone con la pelea interna. Desde sectores alineados con el kirchnerismo reprochan a Kicillof priorizar la construcción de su propio espacio, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), por sobre una estrategia unificada del PJ. Esa tensión quedó expuesta tras una reciente reunión del gobernador con intendentes y funcionarios en Villa Gesell, donde el foco estuvo puesto en el armado político y en la renovación de autoridades partidarias prevista para marzo.
Aun así, el kicillofismo profundizó su posicionamiento en materia laboral. Dirigentes sindicales cercanos al MDF difundieron documentos con críticas al proyecto oficial y propuestas alternativas. Entre ellas, la necesidad de adaptar la legislación a las nuevas formas de trabajo, regular las plataformas digitales, promover la igualdad de género y avanzar en la reducción de la jornada laboral. La idea que sobrevuela es clara: disputar el sentido de la reforma y presentar una agenda propia, con el trabajo como eje central de un eventual proyecto de poder.