El salto más arriesgado de Año Nuevo que paraliza a una ciudad entera
Mientras la mayoría recibe el Año Nuevo con brindis y fuegos artificiales, Roma mantiene una tradición tan arriesgada como emblemática: el salto al río Tíber desde un puente histórico en pleno centro de la ciudad.
El protagonista es Mister Ok, un clavadista profesional que desde hace décadas se lanza cada 1° de enero desde el Puente Cavour, ante la mirada de miles de turistas y romanos. El ritual, que se repite año tras año, se convirtió en una postal infaltable del comienzo del año en la capital italiana.
Vestido con un traje colorido y saludando al público, Mister Ok se arroja desde varios metros de altura a las frías aguas del Tíber, desafiando las bajas temperaturas del invierno europeo. Aunque el salto parece improvisado, está cuidadosamente calculado y cuenta con medidas de seguridad coordinadas con las autoridades locales.
La tradición comenzó a mediados del siglo XX y con el tiempo se transformó en un símbolo de renovación, valentía y buenos augurios para el año que empieza. Para muchos romanos, el salto representa “dejar atrás lo viejo” y zambullirse en lo nuevo, literalmente.
Cada edición convoca a medios internacionales y turistas que se congregan desde temprano para presenciar el momento exacto del salto. Roma, una ciudad donde conviven siglos de historia y rituales modernos, demuestra una vez más que algunas tradiciones, por más insólitas que parezcan, siguen vivas gracias al entusiasmo colectivo.