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Las cuotas de la medicina privada vuelven a moverse en sintonía con la inflación

  • El Gobierno exige que las prepagas informen sus aumentos mensuales en un registro oficial.
  • Durante 2025, la mayoría de las grandes empresas ajustó por debajo de la inflación anual.
  • Para febrero de 2026, los incrementos rondan el 2,8%, en línea con la inflación de diciembre.
  • El sector está altamente concentrado y las diez principales compañías reúnen más del 80% de los afiliados.
  • Los copagos siguen siendo un punto de conflicto y varían según empresa y plan.
  • En la Patagonia, algunos planes presentan subas superiores al promedio nacional.

El mercado de la medicina prepaga atraviesa un período de mayor previsibilidad tarifaria luego de un año marcado por fuertes tensiones entre empresas, afiliados y organismos de control. A partir de una resolución ministerial, todas las compañías del sector están obligadas a informar con anticipación los aumentos previstos para el mes siguiente a través de un sitio web oficial administrado por la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS). Esa herramienta, pensada para transparentar la evolución de las cuotas, también permite observar un cambio de comportamiento respecto de lo ocurrido en 2024.

Durante aquel año, las principales empresas del sector intentaron recomponer ingresos con subas reiteradas que, en varios casos, superaron la inflación y se complementaron con la generalización de copagos. Sin embargo, el balance de 2025 mostró un giro: según los datos de la SSS, cuatro de las cinco prepagas más grandes cerraron el año con aumentos acumulados por debajo del índice de precios al consumidor, que fue del 31,5%. La única excepción fue una de las compañías de mayor peso, que quedó levemente por encima de ese registro.

Esa dinámica más alineada con la inflación se sostuvo en el inicio de 2026. Para febrero, los incrementos informados por las empresas líderes del sector se ubican mayoritariamente en torno al 2,8%, en línea con la inflación de diciembre de 2025. Si bien los valores declarados no siempre coinciden de manera exacta con lo que termina abonando cada afiliado —debido a bonificaciones, descuentos o promociones comerciales—, el promedio del mercado confirma una pauta común.

La estructura del sector ayuda a entender el impacto de estas decisiones. La medicina prepaga en la Argentina es un mercado altamente concentrado: las diez principales compañías reúnen más del 80% de los afiliados, con un claro liderazgo de los grandes grupos que cuentan con cobertura nacional y fuerte presencia en planes corporativos. Por eso, cualquier ajuste tarifario en este segmento tiene un efecto directo sobre millones de usuarios.

En el detalle de los aumentos para febrero, la mayoría de las empresas replicó la referencia inflacionaria. Algunas aplicaron subas homogéneas en todos sus planes, mientras que otras introdujeron leves diferencias según la región o el tipo de cobertura. En la Patagonia, por ejemplo, ciertos planes registran incrementos algo superiores al promedio nacional, un fenómeno recurrente en el sector por los mayores costos operativos.

Un capítulo aparte sigue siendo el de los copagos. Aunque deben ser informados junto con las tarifas, su aplicación continúa generando controversias entre los afiliados. El copago es un monto adicional que se abona al momento de recibir una prestación médica y su definición no depende exclusivamente de la prepaga, sino también del prestador. En este punto, existen marcadas diferencias entre empresas: algunas mantienen planes sin copagos, otras los incorporan de manera generalizada y, en varios casos, conviven ambas modalidades dentro de una misma compañía.

El relevamiento de febrero muestra que, en términos generales, las empresas que aplican copagos tienden a ubicarse en el promedio inflacionario, mientras que aquellas que ofrecen planes sin ese cargo adicional presentan aumentos algo más elevados en determinadas coberturas. Esta combinación refuerza la necesidad de que los afiliados revisen con atención las condiciones de sus planes para evitar sorpresas en la facturación o al momento de utilizar el servicio.

Desde el punto de vista regulatorio, el registro de aumentos en la SSS logró unificar criterios en un mes que también presenta ajustes en otros servicios esenciales. Para el organismo de control, la convergencia de las subas alrededor de la inflación constituye una señal de mayor ordenamiento del sistema, al menos en el corto plazo.

De todos modos, el escenario sigue siendo frágil. La evolución de los costos médicos, los honorarios profesionales y la inflación futura serán determinantes para evaluar si esta pauta se sostiene o si el sector vuelve a presionar por recomposiciones más agresivas. Por ahora, febrero se perfila como un mes de aumentos moderados, con una excepción puntual que vuelve a destacarse dentro de un mercado que, aunque concentrado, muestra señales de cierta disciplina tarifaria.