Enero dejó un fuerte impulso para las acciones y abrió un febrero de mayor selectividad para los inversores
- Las acciones argentinas lideraron el desempeño, con subas de hasta 16% en el mes.
- El riesgo país cayó por debajo de los 500 puntos y reforzó la confianza del mercado.
- Los bonos soberanos registraron caídas de hasta 15%, tras una toma de ganancias.
- La compra de reservas del Banco Central fue un factor central para el clima financiero.
- Para febrero, los analistas recomiendan una estrategia selectiva y diversificada.
- Los sectores energético y financiero siguen concentrando las principales apuestas.
El cierre de enero dejó un balance claramente favorable para quienes apostaron por las acciones argentinas, en un contexto marcado por la mejora de los indicadores financieros, la baja del riesgo país y un escenario cambiario más calmo. Con subas que llegaron hasta el 16% en algunos papeles, el mercado accionario volvió a destacarse frente a la inflación y al desempeño del dólar, mientras que los bonos atravesaron un mes más complejo, con caídas significativas en varios tramos de la curva.
El principal índice de acciones líderes avanzó alrededor del 5% en pesos durante enero, lo que implicó una mejora cercana al 7% en dólares. Ese desempeño estuvo sostenido por un clima de mayor confianza en el programa económico, reforzado por un riesgo país que perforó los 500 puntos básicos, niveles que no se observaban desde 2018, y por la política de compra de reservas del Banco Central, que acumuló más de mil millones de dólares en el mes.
Dentro del panel líder, se destacaron algunas compañías con fuertes alzas, en especial del sector financiero y de servicios. Varias entidades bancarias y empresas vinculadas al mercado de capitales lograron subas de dos dígitos, superando ampliamente la inflación estimada para el período, que rondó el 2,5%, y dejando atrás al tipo de cambio oficial, que mostró una leve baja.
Ese buen desempeño también se replicó en los activos argentinos que cotizan en Nueva York. Los ADR acompañaron la tendencia positiva, con incrementos similares en dólares, impulsados por un contexto internacional donde el dólar mostró señales de debilitamiento y los activos de mercados emergentes recuperaron atractivo. En la región, índices como el de Brasil también exhibieron subas relevantes, reforzando el clima favorable para los activos de riesgo.
Sin embargo, el panorama fue muy distinto para los bonos soberanos. Enero dejó pérdidas de hasta el 15% en algunos títulos, especialmente en los nominados en dólares y con vencimientos en el corto y mediano plazo. Esa corrección respondió, en parte, a una toma de ganancias tras el fuerte rally de fines del año pasado y a un proceso de reacomodamiento de precios, en un contexto de menor volatilidad general pero con mayor exigencia por parte de los inversores.
A pesar de ese comportamiento dispar, el mercado logró consolidar un nuevo piso de valuaciones, con menor ruido político y señales de continuidad en la política económica. La compresión de spreads fue más visible en algunos tramos, mientras que otros quedaron rezagados, lo que abrió oportunidades para estrategias más selectivas de cara a febrero.
En ese sentido, los analistas coinciden en que el segundo mes del año no será un escenario para apuestas generalizadas, sino para ajustar carteras y combinar instrumentos con distintos perfiles de riesgo. En renta fija, continúan apareciendo oportunidades en bonos ajustables por inflación, especialmente ante la expectativa de que el índice de precios se mantenga por encima del 2% durante algunos meses más. También siguen siendo recomendados algunos títulos en dólares de vencimiento medio, que todavía ofrecen rendimientos atractivos si se consolida la estabilidad macroeconómica.
En el plano de la renta variable, la preferencia sigue concentrándose en los sectores energético y financiero. Las compañías vinculadas a la energía mantienen fundamentos sólidos, apalancados en inversiones, mejoras de infraestructura y una menor dependencia del ciclo doméstico. Los bancos, en tanto, podrían verse beneficiados por una eventual recuperación gradual del crédito si el proceso de estabilización avanza.
Así, febrero se presenta como un mes de transición: con un mercado que conserva un tono positivo, pero que exige mayor disciplina y análisis fino a la hora de invertir. El foco ya no está en decidir si conviene o no posicionarse en activos argentinos, sino en cómo hacerlo y en qué instrumentos encontrar el mejor equilibrio entre riesgo y retorno.