ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

Metales preciosos en récord: el mercado proyecta un 2026 de máximos y volatilidad

  • El oro y la plata comenzaron 2026 en máximos históricos tras un rally iniciado en 2024.
  • Los analistas proyectan nuevos récords para todos los metales preciosos durante el año.
  • La política monetaria, la demanda de bancos centrales y la geopolítica sostienen al oro.
  • La plata se ve impulsada por la demanda industrial ligada a energía e inteligencia artificial.
  • Platino y paladio muestran pronósticos alcistas, pero con mayor dispersión y riesgos.
  • El alto posicionamiento especulativo incrementa la probabilidad de correcciones abruptas.

El comienzo de 2026 consolidó una tendencia que ya venía marcando el pulso de los mercados internacionales: el fuerte rally de los metales preciosos. Tras un 2025 excepcional, el oro y la plata iniciaron el nuevo año en niveles históricamente elevados, encadenando nuevos récords y reavivando pronósticos que, hasta hace poco, parecían inalcanzables. El fenómeno no se limita al metal dorado: todo el complejo de metales preciosos muestra señales de fortaleza, aunque con crecientes advertencias sobre la volatilidad que podría acompañar esta etapa.

El recorrido del oro en los últimos dos años ilustra la magnitud del movimiento. Desde que superó la barrera de los 2.000 dólares la onza en marzo de 2024, necesitó un año para sumar otros 1.000 dólares y alcanzar los 3.000 en marzo de 2025. A partir de allí, la dinámica se aceleró: en apenas un mes, hacia octubre de 2025, avanzó hasta los 4.000 dólares y, tras una breve pausa, continuó la escalada hasta ubicarse en torno a los 5.000 dólares la onza. La plata siguió un camino similar, multiplicando su valor desde niveles cercanos a los 30 dólares hasta rondar actualmente los 100 dólares.

Este contexto alimenta proyecciones aún más ambiciosas para el año en curso. De acuerdo con una encuesta anual realizada entre los principales analistas del mercado de metales preciosos, se espera que 2026 esté marcado por nuevos máximos no solo para el oro y la plata, sino también para el platino y el paladio. Las estimaciones incluyen escenarios en los que el oro podría alcanzar los 6.000 dólares e incluso acercarse a los 7.000, mientras que la plata tendría margen para escalar hacia los 160 dólares.

El atractivo de estos pronósticos radica tanto en la calidad de las fuentes como en los incentivos: participan referentes globales del sector, cuyos aciertos son premiados con lingotes de oro. En el caso del oro, la mayoría de los analistas anticipa precios por encima de los niveles actuales, impulsados por una combinación de factores: expectativas de tasas reales más bajas en Estados Unidos, un sesgo monetario más flexible por parte de la Reserva Federal y una sostenida estrategia de diversificación de reservas por parte de los bancos centrales, que buscan reducir su dependencia del dólar. A esto se suma un escenario geopolítico cargado de tensiones, que refuerza el rol del oro como refugio.

Sin embargo, el rally no está exento de señales de alerta. La demanda de joyería comienza a mostrar retrocesos ante precios elevados, algunos bancos centrales parecen más cautelosos en sus compras y el posicionamiento especulativo se encuentra en niveles elevados, lo que aumenta el riesgo de correcciones bruscas si cambia el clima de confianza.

La plata, por su parte, combina su tradicional rol financiero con un fuerte impulso industrial. La transición energética, la electrificación, la expansión de la electrónica y el avance de tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial sostienen una demanda robusta, en un contexto de déficits estructurales y restricciones en la oferta minera. No obstante, tras las subas explosivas de 2025, el mercado luce ajustado y cualquier alivio en los cuellos de botella o cambios en los flujos comerciales podría moderar el entusiasmo.

En el grupo del platino, el platino aparece como el metal con mayor dispersión de pronósticos. La fragilidad de la oferta, especialmente en Sudáfrica, y el ingreso de flujos especulativos desde Asia impulsan los precios, aunque la mejora en el reciclaje y la menor demanda de catalizadores automotrices actúan como contrapeso. El paladio enfrenta una tensión similar: mientras algunos analistas apuestan a subas por restricciones de corto plazo, otros advierten que la expansión de los vehículos eléctricos y el aumento del reciclaje podrían devolver al mercado a un escenario de superávit.

En conjunto, el panorama para 2026 es de fuertes vientos de cola, pero también de riesgos crecientes. La coincidencia entre factores macroeconómicos, geopolíticos y financieros explica el optimismo dominante, aunque los propios analistas reconocen que la magnitud de las apuestas eleva la probabilidad de episodios de alta volatilidad a lo largo del año.