El empleo en plataformas, el debate pendiente que dejó la renuncia de Marco Lavagna en el INDEC
- La renuncia de Marco Lavagna dejó pendiente una reforma clave en estadísticas laborales
- El empleo en plataformas sigue sin una categoría específica en las mediciones oficiales
- La falta de datos precisos dificulta evaluar ingresos, informalidad y condiciones de trabajo
- Las plataformas funcionan como ocupación principal o complemento para amplios sectores
- Organismos internacionales recomiendan adaptar las estadísticas al nuevo mundo laboral
- El futuro del debate dependerá del equilibrio entre técnica y decisiones políticas
La salida de Marco Lavagna de la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos no solo reavivó la discusión sobre la autonomía del organismo y el freno al nuevo índice de inflación. También dejó en suspenso una de las reformas técnicas más relevantes de los últimos años: la actualización de las estadísticas laborales para reflejar el crecimiento del empleo en plataformas digitales, un fenómeno que ya forma parte estructural del mercado de trabajo argentino.
En su mensaje de despedida, Lavagna destacó que quedaban proyectos avanzados y otros en desarrollo. Entre ellos, sobresalía la revisión de los indicadores de empleo para incorporar de manera más precisa actividades vinculadas a aplicaciones de transporte, reparto y otros servicios digitales. La renuncia se produjo tras la decisión del Ministerio de Economía de postergar la puesta en marcha del nuevo Índice de Precios al Consumidor, pero el trasfondo del conflicto dejó expuestas tensiones más amplias entre la lógica técnica y las prioridades políticas.
El empleo en plataformas representa uno de los principales desafíos para las estadísticas oficiales. En la actualidad, estas modalidades no cuentan con una categoría específica dentro de la Encuesta Permanente de Hogares. Los trabajadores aparecen dispersos en rubros tradicionales, como transporte o reparto, lo que impide identificar cuántas personas dependen de estas aplicaciones como fuente principal de ingresos y cuántas las utilizan como complemento. La consecuencia es una medición incompleta de un segmento que crece en volumen e influencia.
Lavagna venía impulsando una discusión interna sobre la necesidad de adaptar las herramientas estadísticas a un mercado laboral cada vez más fragmentado. El trabajo en plataformas suele funcionar como ocupación de refugio frente a la pérdida de empleo formal, como segunda actividad para compensar ingresos insuficientes o, en muchos casos, como única alternativa laboral. Sin una definición clara y una metodología específica, resulta difícil evaluar su impacto real sobre el empleo, los ingresos y la informalidad.
El debate no es exclusivo de la Argentina. Organismos internacionales advierten que la digitalización está transformando de manera acelerada el mundo del trabajo y que las estadísticas tradicionales ya no alcanzan para describirlo. Algunos países avanzaron con mediciones experimentales y definiciones amplias de plataformas, que incluyen no solo intermediación laboral directa sino también servicios de comercialización digital. Otros optaron por criterios más restrictivos, con resultados dispares.
La dificultad radica en capturar características que no encajan fácilmente en las categorías clásicas: la irregularidad de las horas trabajadas, la variabilidad de los ingresos, la ausencia de relación laboral formal y la convivencia entre autonomía y dependencia económica. Sin esos datos, el diseño de políticas públicas queda limitado y las discusiones sobre regulación, derechos laborales y protección social se apoyan en diagnósticos incompletos.
La radiografía actual del mercado laboral argentino refuerza la relevancia del debate. Si bien la tasa de desempleo se mantiene relativamente estable, el deterioro de los ingresos es uno de los principales problemas, incluso entre trabajadores registrados. A eso se suma un elevado nivel de informalidad, que encuentra en las plataformas digitales un canal de expansión, aunque con dinámicas propias y heterogéneas.
Tras la renuncia de Lavagna, la conducción del INDEC quedó en manos de Pedro Lines, hasta entonces responsable técnico del organismo. Su designación apunta a garantizar continuidad operativa, pero el interrogante es si la agenda pendiente sobre empleo en plataformas mantendrá prioridad en un contexto atravesado por definiciones políticas sensibles, como la medición de la inflación.
El episodio volvió a poner en evidencia una tensión recurrente: la necesidad de estadísticas modernas y creíbles frente a decisiones que privilegian la oportunidad política. En ese cruce quedó, al menos por ahora, el desafío de medir con mayor precisión una de las transformaciones más profundas del mercado laboral contemporáneo. La forma en que se retome ese debate será clave para entender no solo cuántos trabajan, sino cómo trabajan hoy millones de argentinos.