Investigadores convierten residuos de zanahoria en proteína comestible
Lo que antes terminaba en la basura hoy podría convertirse en una nueva fuente de alimento. Un equipo de investigadores europeos logró transformar residuos de zanahoria —como cáscaras y pulpa descartada por la industria alimentaria— en proteína comestible apta para consumo humano, abriendo una alternativa innovadora y sustentable frente a la producción tradicional de proteínas.
El desarrollo se llevó a cabo en laboratorios universitarios de Países Bajos y Alemania, donde científicos especializados en biotecnología y ciencia de los alimentos trabajaron con subproductos de la industria de jugos y alimentos procesados. Estos desechos, ricos en carbohidratos y micronutrientes, suelen descartarse en grandes volúmenes.
El proceso consiste en utilizar fermentación controlada con microorganismos específicos, capaces de alimentarse de los azúcares presentes en la zanahoria. A partir de ese crecimiento microbiano se obtiene una biomasa rica en proteínas, similar a las que hoy se utilizan en suplementos o alimentos de origen vegetal.
Según explicaron los investigadores, el resultado final es un ingrediente alto en proteínas, bajo en grasas y con un impacto ambiental significativamente menor que el de la carne o incluso que otras proteínas vegetales tradicionales. Además, no requiere grandes extensiones de tierra ni un alto consumo de agua.
“Estamos ante una solución que ataca dos problemas al mismo tiempo: el desperdicio de alimentos y la necesidad de proteínas más sostenibles”, señalaron desde el equipo científico. La proteína obtenida puede incorporarse en hamburguesas vegetales, pastas, snacks o alimentos funcionales.
Si bien el producto aún se encuentra en fase de pruebas y evaluación regulatoria, los investigadores estiman que podría llegar al mercado en los próximos años, especialmente en Europa, donde las políticas de economía circular y reducción de residuos alimentarios son cada vez más estrictas.
Este avance se suma a una tendencia global que busca revalorizar residuos orgánicos y transformarlos en alimentos seguros, nutritivos y accesibles. En un contexto de crecimiento poblacional y crisis ambiental, lo que antes se desechaba podría convertirse en parte de la dieta del futuro.