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Frigerio reaviva el debate por una reforma tributaria integral y advierte sobre el peso de los impuestos distorsivos

  • La discusión sobre la reforma tributaria vuelve al centro de la agenda en un contexto político atravesado por el escándalo en el área de Discapacidad, que involucra a ex funcionarios del gobierno de Alberto Fernández.
  • Rogelio Frigerio plantea que la reforma impositiva es tan estructural como la laboral y advierte que el debate no puede limitarse a cambios parciales.
  • El gobernador apunta contra los impuestos distorsivos que afectan la producción y la inversión, tanto a nivel nacional como provincial y municipal.
  • Desde Entre Ríos, destaca una experiencia de reducción de impuestos, equilibrio fiscal y estímulos a nuevas inversiones como modelo posible.
  • Subraya que la presión tributaria recae sobre pocos contribuyentes y desalienta el crecimiento económico, especialmente de pymes.
  • En paralelo a las reformas estructurales, el trasfondo político expone la necesidad de mayor control y transparencia en áreas sensibles del Estado.

El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, volvió a instalar con fuerza el debate sobre la estructura tributaria argentina al afirmar que una reforma impositiva integral es tan relevante como la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. Para el mandatario provincial, la discusión sobre cambios económicos profundos no puede quedar circunscripta a un solo eje y debe abordar de manera simultánea el sistema fiscal, al que definió como uno de los principales obstáculos para el desarrollo y la inversión.

Frigerio sostuvo que la Argentina arrastra un esquema impositivo complejo, ineficiente y altamente distorsivo, que desalienta la producción y castiga especialmente a quienes cumplen con sus obligaciones fiscales. En ese sentido, planteó que el punto de partida de cualquier reforma debe ser la eliminación o reducción de aquellos tributos que afectan de manera directa la competitividad, como el impuesto al cheque y las retenciones a las exportaciones a nivel nacional, y los ingresos brutos en el plano provincial, a los que calificó como gravámenes “horribles” por su impacto en la actividad económica.

El gobernador diferenció el capítulo fiscal incorporado en el proyecto de reforma laboral del núcleo central de esa iniciativa. A su entender, las modificaciones impositivas incluidas funcionan como un “apéndice” que podría discutirse en un marco más amplio y específico. Para Frigerio, el verdadero desafío es encarar una reforma tributaria integral, acompañada por un nuevo acuerdo fiscal que involucre de manera coordinada a la Nación, las provincias y los municipios.

Al referirse a su experiencia de gestión en Entre Ríos, el mandatario destacó que su administración avanzó en una reducción de la carga impositiva real, al tiempo que logró ordenar las cuentas públicas. Según explicó, la provincia pasó de una situación de déficit al equilibrio fiscal, redujo su nivel de endeudamiento en relación con los ingresos y puso en marcha un régimen de incentivos para nuevas inversiones. Ese esquema, denominado Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones, prevé exenciones impositivas provinciales y municipales por quince años para los proyectos que se radiquen en el territorio entrerriano.

Frigerio remarcó que la presión fiscal en la Argentina es especialmente elevada para el universo de contribuyentes que efectivamente pagan impuestos, lo que genera inequidades y desalienta la formalidad. En ese contexto, insistió en la necesidad de una estrategia común entre los distintos niveles del Estado para reducir tributos sin comprometer la sustentabilidad fiscal. Recordó que, tras el proceso de descentralización, las provincias asumieron gran parte del gasto público en áreas clave como salud, educación, seguridad y justicia, lo que vuelve imprescindible un esquema de recursos más racional.

El gobernador también se refirió al impacto de la reducción del impuesto a las ganancias y aclaró que se trata de una medida que afecta a todos los niveles de gobierno, ya que disminuye los ingresos tanto de la Nación como de las provincias y los municipios. Por ese motivo, consideró indispensable que las decisiones tributarias se adopten en el marco de consensos amplios y con una mirada integral sobre el funcionamiento del Estado.

En materia laboral, Frigerio calificó la reforma como “un antes y un después” para la Argentina, al considerar que la modernización de normas que llevan décadas sin cambios es una condición necesaria para impulsar el empleo. En paralelo, advirtió sobre el peso de la denominada “industria del juicio”, a la que responsabilizó por la desaparición de numerosas pequeñas y medianas empresas, asfixiadas por litigios y costos judiciales.

Respecto de la coyuntura política, el mandatario evitó confrontaciones directas y expresó su deseo de que a la administración nacional le vaya bien, al entender que un eventual éxito redundará en beneficios para el conjunto del país y para su provincia. En esa línea, valoró que los principales temas de la agenda pública se discutan en el Congreso y celebró el regreso del debate sobre reformas estructurales.

Frigerio concluyó que la superación de los problemas económicos crónicos de la Argentina requiere una combinación de equilibrio fiscal, reducción de impuestos y reformas institucionales profundas. Según afirmó, solo a través de un Estado ordenado, reglas claras y un sistema tributario más justo será posible dejar atrás prácticas populistas, recuperar el crédito y sentar las bases de un crecimiento sostenido.