Hospital nuevo, deudas viejas: el orgullo edilicio que necesita médicos, no discursos
El nuevo Hospital Jaime Ferré de Rafaela es, sin discusión, un orgullo edilicio. Basta con verlo para sentir satisfacción. Es moderno, imponente y representa una inversión que la ciudad necesitaba desde hace años. En eso no hay grietas ni discusiones. Pero la salud no se mide solo en metros cuadrados, hormigón y vidrio. La salud se mide en personas, en profesionales y en capacidad real de respuesta. Y ahí es donde empiezan los problemas.
Quienes trabajan todos los días en el hospital —desde el personal no médico hasta enfermeros, camilleros y, por supuesto, los profesionales de la medicina— realizan una tarea extraordinaria e invalorable. Nadie puede poner en duda su compromiso ni su vocación. Sin embargo, puertas adentro, en off y con pedidos expresos de resguardo de identidad, los médicos son claros y contundentes: las carencias humanas son enormes.
“Por ahora es una cáscara, pero falta muchísimo por dentro”, nos dijo uno de los profesionales. Y la frase resume todo. Hay un edificio hermoso, pero faltan médicos en especialidades clave, faltan nombramientos y, sobre todo, falta algo irremplazable en la medicina moderna: diagnóstico por imágenes. Una falencia grave, imposible de suplir con buena voluntad.
“Trabajamos como podemos, pero así es muy complicado. Nos llena de orgullo el hospital, pero sin capital humano suficiente y sin imágenes, el sistema queda rengo”, agregaron. También señalaron déficits serios en pediatría, un dato que debería encender todas las alarmas.
La advertencia es clara y no admite maquillajes: hoy la situación se “pilotea”, pero en cualquier momento puede desbordarse.
Otro profesional fue todavía más directo: “La crisis económica está pegando fuerte y acá también se siente. Viene mucha más gente que quedó afuera de las prepagas y las obras sociales, ya sea porque perdió el trabajo o porque no puede pagarlas más. Eso aumenta el flujo diario y, sin más personal, vamos a colapsar. El problema ya está instalado, es cuestión de meses”.
La capacidad de los profesionales no está en discusión. La vemos y la escuchamos en cada testimonio. Pero nadie puede multiplicarse. Ningún médico puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Faltan nombramientos, y eso no depende del hospital ni del esfuerzo individual: depende de la Provincia, del área de Salud, que debe dar respuestas urgentes.
Y aquí aparece un actor clave que no puede mirar para otro lado: el intendente Leonardo Viotti. Es él quien debe interiorizarse a fondo de lo que está pasando y, a partir de ahí, gestionar sin miedo, con decisión y sin titubeos. Sin especulaciones personales, sin cálculos políticos, priorizando únicamente el interés de los rafaelinos.
El tiempo de los discursos, del corte de cintas y de la foto política ya pasó. Ahora llegó el momento de lo verdaderamente importante: prestar servicios de salud eficientes. Y en salud, conviene recordarlo, no existen las soluciones a medias. Porque cuando la salud falla, no hay margen para el relato. Solo queda la realidad. Y la realidad hoy está pidiendo respuestas. Urgentes.