Pullaro mira 2027 y quiere votar cuanto antes, pero el fantasma libertario tiene nombre propio
En los pasillos de la Casa Gris ya se habla en voz baja de lo que todavía parece lejano: las elecciones de 2027. Pero para el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, el calendario político no es un detalle menor. Todo lo contrario. En su entorno aseguran que el mandatario preferiría adelantar lo máximo posible el proceso electoral provincial, con una idea concreta: que el cierre de listas para las PASO sea en febrero y que la votación llegue lo antes posible.
La lógica es simple y, según quienes lo rodean, bastante pragmática. Pullaro considera que hoy el escenario político provincial le resulta ampliamente favorable. El peronismo aparece fragmentado, sin liderazgo claro ni estrategia visible, y dentro del oficialismo creen que al exgobernador Omar Perotti se lo puede contener con algún acuerdo político menor, “con el pancho y la Coca”, como ironizan algunos operadores del radicalismo santafesino.
Con ese panorama, la preocupación del gobernador se reduce prácticamente a un solo nombre: Romina Diez.
En el pullarismo creen que la disputa de fondo en 2027 no será contra el peronismo, sino contra La Libertad Avanza. Y dentro de ese espacio la figura que más inquieta —aunque pocos lo admitan en público— es la diputada nacional libertaria, hoy una de las dirigentes más cercanas al presidente Javier Milei.
Paradójicamente, lo que genera inquietud también alimenta cierta subestimación. En el entorno del gobernador sostienen que una elección contra los libertarios sería “ganable” y que el armado territorial de Pullaro, consolidado durante años de recorrida política, le daría una ventaja decisiva.
Sin embargo, esa confianza empieza a rozar el exceso. En algunos sectores del oficialismo se respira un clima de triunfo anticipado. Se los escucha hablar de una elección “cómoda”, de un peronismo desmembrado y de libertarios que —según su diagnóstico— no tendrían estructura suficiente para disputar la provincia.
El problema es que la política argentina de los últimos años demostró que las estructuras tradicionales ya no garantizan nada.
Mientras tanto, Romina Diez mantiene un silencio estratégico. No se ha manifestado públicamente sobre 2027 ni sobre una eventual candidatura provincial. Pero ese mutismo no es ingenuo: forma parte de la lógica libertaria. En ese espacio saben que el electorado santafesino les resulta potencialmente favorable y que buena parte de la campaña no dependerá de recorridas interminables ni de estructuras territoriales clásicas.
La ecuación libertaria es más sencilla: economía, inflación y clima social. Si esos indicadores acompañan al gobierno nacional, el resto lo hará la figura de Milei.
Y allí aparece el punto ciego del oficialismo santafesino. Pullaro recorrió la provincia decenas de veces para construir su triunfo en 2023, bajo las reglas de una política que todavía premiaba el despliegue territorial. Pero el tablero cambió. Hoy el humor social se define más por variables nacionales que por la militancia de comité o los actos en los pueblos.
Romina Diez, en ese contexto, no necesita repetir el mismo camino que recorrió Pullaro para instalarse. La política ya no funciona igual. Y allí es donde muchos creen que el gobernador y parte de su entorno siguen mirando el mapa con categorías del pasado.
Si el escenario continúa como hoy, todo indica que la verdadera contienda de 2027 será entre Pullaro y Diez. En la provincia ya casi nadie duda de eso.
Pero la historia reciente dejó una enseñanza que conviene no olvidar: cuando se trata de libertarios, subestimarlos suele ser el primer error. Ya demostraron que pueden darle pelea —y a veces ganarle— al más pintado.