Educación y salud en la altura: la tarea silenciosa que transforma vidas en la Puna catamarqueña
En un territorio donde las distancias son largas, el clima extremo y el acceso a servicios básicos resulta limitado, el Grupo PIER sostiene desde hace décadas un trabajo que combina compromiso, presencia territorial y una mirada profundamente comunitaria.
Su labor se desarrolla en distintas localidades de la Puna de Catamarca, especialmente en Antofagasta de la Sierra, donde impulsa iniciativas en salud y educación que surgen del diálogo con las instituciones locales. La premisa es clara: que cada acción se integre a la vida cotidiana de la comunidad y tenga continuidad en el tiempo.
Acompañar para que estudiar sea posible
Uno de los pilares del trabajo del Grupo PIER es su programa de becas educativas, destinado a jóvenes que enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad social y geográfica.
La iniciativa ofrece un apoyo económico mensual junto con un seguimiento académico personalizado, con el objetivo de evitar la deserción escolar y abrir nuevas oportunidades. Actualmente, 16 estudiantes forman parte del programa, que busca garantizar la continuidad educativa en un contexto donde estudiar implica múltiples desafíos.
Salud en territorios de difícil acceso
En paralelo, equipos interdisciplinarios de profesionales viajan tres veces al año a Antofagasta de la Sierra para brindar atención médica y trabajar en conjunto con el personal sanitario local.
Estas misiones permiten atender necesidades urgentes, capacitar recursos humanos y fortalecer el sistema de salud en una región atravesada por condiciones extremas: caminos que superan los 4.000 metros de altura, temperaturas que pueden descender por debajo de los -10 °C y distancias que vuelven compleja cualquier logística.
A este trabajo se sumaron también profesionales catamarqueños, como odontólogos y nutricionistas, que decidieron integrarse para sostener la atención de manera más constante.
Tres décadas de compromiso
A lo largo de más de 30 años, el Grupo PIER realizó 90 viajes, recorrió más de 220.000 kilómetros en rutas de altura, visitó 20 escuelas y concretó más de 500 intervenciones entre talleres, charlas y jornadas sanitarias. En ese tiempo, también brindó más de 5.000 consultas médicas.
Por su impacto sostenido, la organización fue distinguida con el Premio Abanderados 2025, un reconocimiento a iniciativas que generan transformaciones reales en sus comunidades.
En un contexto donde las condiciones geográficas muchas veces profundizan las desigualdades, el trabajo de PIER demuestra que la constancia, el arraigo y el compromiso pueden convertirse en herramientas concretas para mejorar la calidad de vida y ampliar horizontes.