RAFAELA R24N

El “escándalo” que incomodó a todos: Dellasanta dijo lo que nadie quería escuchar y el Concejo reaccionó en masa

Hay algo que quedó claro en la última sesión del Concejo Municipal: cuando alguien toca un nervio, la reacción es inmediata… y coordinada. Esta vez, el responsable de generar semejante revuelo fue Fabricio Dellasanta, quien con un simple video en redes sociales logró lo que parecía imposible: poner nerviosos a todos sus colegas al mismo tiempo.

¿El pecado? Haber dicho, sin demasiados rodeos, que el lunes no hubo comisión y que, en términos prácticos, el Concejo parecía más cerca del descanso que del trabajo. Una observación que, a juzgar por la reacción, dolió más de lo esperado.

Porque lo que vino después no fue un debate tranquilo ni una aclaración institucional. Fue, más bien, una suerte de cumbre improvisada donde todos coincidieron —milagrosamente— en algo: salir a cruzar a Dellasanta.

“Nosotros nos cruzamos en el pasillo”, le marcó Caruso, como si ese detalle resolviera la cuestión de fondo. Dellasanta, sin perder el eje, aclaró lo obvio: “Me refiero a que no hubo comisión”. Pero para entonces, el operativo indignación ya estaba en marcha.

La respuesta fue desproporcionada… o quizás demasiado reveladora.
Se habló de “institucionalidad en riesgo”, de “mentiras”, de “faltas de respeto”. Incluso se llegó a calificar al concejal como “mitómano”. Todo por un video.

La presidenta del cuerpo, Mabel Fossatti, intentó ordenar el relato: el lunes era no laborable, cada uno trabajó “desde donde quiso” y la comisión ya estaba acordada para el miércoles. Traducido: no había obligación de estar, pero tampoco mucha explicación que dar.

Sin embargo, Dellasanta volvió a poner el dedo en la llaga:
“El 95% de la gente fue a trabajar, menos nosotros”.
Una frase incómoda, directa y difícil de digerir en un contexto donde la política no atraviesa precisamente su mejor momento frente a la sociedad.

Ahí es donde el debate dejó de ser técnico y pasó a ser político.
Lisandro Mársico lo acusó de buscar rédito electoral. Otros hablaron de “show”, de “especulación” y hasta de “hacerse el Milei”. Como si el verdadero problema no fuera lo que se dijo, sino el impacto que tuvo.

El momento más llamativo llegó con una catarata de insultos que incluyó “vago”, “mentiroso” y cuestionamientos personales. Todo en nombre, claro, de defender la institucionalidad.

Curiosa forma de defender las instituciones: atacando en bloque a quien las incomoda.

En medio de la tormenta, hubo intentos aislados de bajar un cambio. Milagros Zafra calificó la discusión como “decadente” y pidió volver al trabajo. Pero ya era tarde: el mensaje había quedado claro.

Porque más allá de las formas —discutibles, sí— Dellasanta logró instalar un tema que incomoda: qué significa realmente “trabajar” en la función pública. ¿Alcanza con decir que se trabaja desde casa? ¿Es lo mismo que cumplir con la agenda institucional? ¿O simplemente no había demasiado que defender?

La reacción del resto del Concejo, lejos de desmentirlo, pareció confirmar que el video tocó una fibra sensible.
No por lo que exageró, sino por lo que expuso.

Al final del día, Dellasanta quedó en minoría dentro del recinto… pero probablemente más cerca de sintonizar con lo que muchos ciudadanos piensan puertas afuera.

Y eso, en política, suele ser bastante más peligroso que cualquier video.

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