Caputo admite un posible repunte inflacionario y rechaza señales de recesión
- Caputo anticipó que la inflación de marzo podría ser más alta por factores externos
- El ministro descartó un escenario de estanflación y defendió el rumbo económico
- Afirmó que la actividad y el consumo se mantienen en niveles elevados
- Cuestionó al periodismo y a la oposición por difundir una visión negativa
- Destacó el cambio en los hábitos de consumo y el crecimiento del crédito
- Proyectó un escenario de mayor estabilidad económica hacia el próximo año
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la inflación de marzo podría mostrar una aceleración respecto de los meses previos, aunque relativizó su impacto y descartó que el país esté ingresando en un escenario de estanflación. En sus declaraciones, el funcionario atribuyó el eventual repunte a factores externos vinculados al contexto internacional y defendió la solidez del programa económico en marcha.
Según explicó, tanto el comportamiento de los precios como una posible desaceleración en el nivel de actividad durante marzo deben interpretarse como fenómenos transitorios. En ese sentido, vinculó estas variaciones a los efectos de la guerra en el escenario global, que incide sobre costos y expectativas. Sin embargo, sostuvo que los fundamentos del modelo económico se mantienen firmes y que los indicadores continúan mostrando una dinámica de crecimiento.
Caputo insistió en que los datos disponibles no respaldan las interpretaciones que advierten sobre una recesión o un estancamiento de la economía. Por el contrario, aseguró que tanto la actividad como el consumo se encuentran en niveles elevados, en contraste con algunas percepciones que circulan en el debate público. En su visión, existe una brecha entre lo que reflejan las estadísticas y el diagnóstico que difunden ciertos sectores.
En esa línea, el ministro también cuestionó con dureza a parte del periodismo y a la oposición, a quienes acusó de instalar una narrativa negativa sobre la marcha de la economía. Según afirmó, las críticas no se apoyan en evidencia empírica sino en interpretaciones sesgadas que buscan desacreditar la gestión. Frente a ello, remarcó que su análisis se basa en indicadores concretos que, a su entender, muestran resultados positivos.
Uno de los ejes centrales de su argumentación fue la evolución del consumo. Caputo señaló que el comportamiento de los hogares cambió en relación con etapas anteriores de alta inflación. Mientras que antes predominaba la lógica de gastar rápidamente para evitar la pérdida de valor del dinero, ahora —según describió— se observa una mayor utilización del crédito, lo que permite una administración más ordenada del gasto. Este cambio, sostuvo, contribuye a sostener niveles elevados de consumo.
Como ejemplo de esta tendencia, mencionó el incremento en la venta de bienes durables, entre ellos las motocicletas, que habrían registrado un crecimiento significativo en los últimos meses. Para el ministro, estos datos constituyen señales de recuperación y refuerzan la idea de que la economía se encuentra en una fase expansiva, pese a las tensiones coyunturales.
En paralelo, Caputo defendió la evolución reciente de la recaudación tributaria, que mostró caídas en algunos períodos. Atribuyó este comportamiento, en parte, a la reducción de impuestos implementada por el Gobierno, y consideró que este factor debe ser tenido en cuenta al momento de analizar los ingresos fiscales. Desde su perspectiva, la disminución de la carga impositiva forma parte de una estrategia orientada a dinamizar la actividad económica.
De cara al futuro, el titular del Palacio de Hacienda expresó una visión optimista. Aseguró que el próximo año podría desarrollarse en un clima de mayor estabilidad, incluso en un contexto electoral, lo que permitiría consolidar la desaceleración de la inflación y profundizar la expansión del crédito. En ese marco, planteó que la continuidad de las políticas actuales contribuirá a sostener el crecimiento y mejorar las condiciones económicas generales.