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La imagen de Milei retrocede y Bullrich emerge como la figura mejor valorada del oficialismo

  • La imagen de Javier Milei cayó con fuerza durante el mes de marzo
  • La percepción negativa de la situación económica creció de manera significativa
  • Patricia Bullrich se posicionó como la dirigente mejor valorada del oficialismo
  • La aprobación del Gobierno pasó a terreno negativo tras el cambio de tendencia
  • El deterioro del poder adquisitivo aparece como el principal factor de malestar
  • La oposición mantiene niveles de imagen negativos y no capitaliza plenamente la caída oficialista

La evaluación pública del presidente Javier Milei registró en marzo un deterioro significativo, en un contexto atravesado por tensiones económicas y señales de malestar social. Los datos reflejan un cambio en el clima de opinión que impacta directamente sobre la percepción de la gestión y reconfigura el equilibrio interno dentro del oficialismo.

El relevamiento muestra que una mayoría de la población considera negativa la situación económica actual. Este indicador experimentó un salto relevante respecto del mes anterior, consolidando una tendencia más crítica hacia el rumbo adoptado por el Gobierno. La evolución de este dato aparece estrechamente vinculada a la percepción sobre el poder adquisitivo y el impacto de las políticas de ajuste en la vida cotidiana.

En ese marco, la imagen positiva de Milei sufrió una caída marcada, al tiempo que creció su nivel de rechazo. La combinación de ambos factores no solo refleja una pérdida de respaldo en términos generales, sino que también altera su posicionamiento relativo dentro de su propio espacio político. Si bien el Presidente mantiene un caudal de apoyo importante, los números indican que su liderazgo enfrenta un escenario más desafiante que en meses anteriores.

Uno de los datos más relevantes del estudio es el avance de Patricia Bullrich, quien logró ubicarse como la dirigente oficialista con mejor valoración. Su imagen positiva superó a la del Presidente, mientras que su nivel de rechazo se mantuvo levemente por debajo. Este cambio en el ranking interno introduce un nuevo elemento en la dinámica del oficialismo, donde comienzan a perfilarse distintos liderazgos.

El informe también revela un deterioro en la aprobación de la gestión nacional. La valoración positiva del Gobierno descendió y quedó por debajo de los niveles de desaprobación, revirtiendo la tendencia observada en febrero. Este dato resulta particularmente sensible, ya que sugiere un cambio en la percepción general sobre la eficacia de las políticas implementadas.

El factor económico aparece como el principal condicionante de esta evolución. Una amplia mayoría de los encuestados manifestó que sus ingresos no logran acompañar el ritmo de la inflación, lo que refuerza la sensación de pérdida de poder adquisitivo. Este elemento, sumado a la persistencia de aumentos en distintos rubros, contribuye a consolidar un escenario de mayor exigencia social hacia el Gobierno.

En paralelo, el estudio incluyó la medición de referentes opositores, cuyos niveles de imagen continúan siendo mayoritariamente negativos. Tanto Axel Kicillof como Juan Grabois presentan diferenciales desfavorables, lo que indica que, pese al desgaste del oficialismo, la oposición aún no logra capitalizar plenamente el descontento.

De este modo, el escenario político muestra una doble dinámica. Por un lado, se evidencia una erosión en la figura presidencial y en la evaluación de la gestión. Por otro, la oposición no logra consolidar una alternativa con niveles de adhesión suficientes como para disputar con claridad la centralidad del debate público.

En este contexto, el oficialismo enfrenta el desafío de recomponer su vínculo con la sociedad y estabilizar las variables económicas que inciden en la percepción ciudadana. La evolución de estos indicadores en los próximos meses será clave para determinar si se trata de un ajuste transitorio en la opinión pública o del inicio de una tendencia más profunda.