Donald Trump anuncia un alto el fuego e Irán acepta abrir el estrecho de Ormuz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la suspensión por dos semanas de los ataques previstos contra Irán, en una decisión que comunicó menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum impuesto a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo.

El mandatario republicano dejó en claro que el alto el fuego está directamente condicionado a que la República Islámica garantice la “apertura completa, inmediata y segura” de ese paso estratégico, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo global.

Desde Irán, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional confirmó la aceptación de la tregua temporal y anunció que las negociaciones con Estados Unidos comenzarán el próximo viernes en Islamabad. No obstante, el organismo advirtió que el conflicto sigue abierto. “Se enfatiza que esto no significa el fin de la guerra”, indicaron en un comunicado oficial.

El acuerdo, que Trump definió como un “alto el fuego recíproco”, fue anunciado a través de redes sociales tras contactos diplomáticos con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor paquistaní, Asim Munir. Según explicó el propio presidente estadounidense, ambos mediadores solicitaron frenar el despliegue militar previsto para esa misma noche.

Trump sostuvo que la decisión responde a que Estados Unidos “ya ha cumplido y superado todos los objetivos militares”, y aseguró que las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo de paz se encuentran en una etapa avanzada.

En ese marco, el mandatario detalló que las bases del entendimiento incluyen una propuesta de diez puntos presentada por Irán —transmitida a través de Pakistán— que contempla garantías de tránsito seguro por el estrecho de Ormuz y un eventual levantamiento de sanciones económicas. “Se ha llegado a un acuerdo entre los Estados Unidos e Irán respecto a casi todos los puntos de desacuerdo”, afirmó.

El anuncio llega luego de días de fuerte escalada militar, en los que fuerzas estadounidenses llevaron adelante ataques contra infraestructuras clave en territorio iraní, incluyendo puentes, un aeropuerto, una planta petroquímica y operaciones en la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo del país. En respuesta, Teherán había advertido que podría atacar objetivos en países del golfo Pérsico e incluso informó acciones contra intereses en Arabia Saudita.

La tensión también generó repercusiones a nivel internacional. El secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, expresó su preocupación por la posibilidad de una escalada mayor, mientras que el papa León XIV calificó como “inaceptables” las amenazas contra la población civil.

En paralelo, el mercado energético reaccionó con fuerte volatilidad. El precio del petróleo registró caídas abruptas tras el anuncio: el barril de West Texas Intermediate descendió hasta un 11 %, ubicándose por debajo de los 101 dólares, mientras que el Brent cerró en torno a los 109.

A lo largo del conflicto, Trump había pospuesto en varias ocasiones los plazos para una intervención militar más amplia, lo que le valió críticas tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Sin embargo, este nuevo acuerdo aparece como un punto de inflexión, aunque desde Irán insisten en que la guerra aún no ha terminado y que el escenario sigue siendo incierto.