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Caputo enfrenta un dato clave de inflación en medio de tensiones externas y desafíos internos

  • El dato de inflación de marzo genera expectativa y preocupación en el Gobierno
  • Caputo atribuye la posible suba a factores externos y descarta estanflación
  • El oficialismo sostiene que el consumo y la actividad muestran recuperación
  • Se implementaron medidas para contener el impacto de los combustibles
  • El frente financiero incluye desafíos por vencimientos con el FMI
  • La polémica por créditos a funcionarios sumó tensión al escenario económico

La inminente difusión del índice de inflación de marzo por parte del INDEC se convirtió en uno de los principales focos de atención para el equipo económico encabezado por Luis Caputo. En un contexto internacional complejo, atravesado por tensiones bélicas y suba en los precios energéticos, el Gobierno reconoce que el dato podría mostrar una aceleración respecto de meses previos, aunque insiste en que se trata de un fenómeno transitorio.

El propio ministro admitió que la inflación de marzo podría ubicarse por encima de lo esperado, atribuyendo ese comportamiento al impacto del conflicto internacional sobre variables clave como los combustibles y los alimentos. Sin embargo, rechazó categóricamente la posibilidad de un escenario de estanflación y defendió la consistencia del programa económico en marcha.

Desde el oficialismo sostienen que, más allá de las variaciones mensuales, la tendencia general sigue siendo de desaceleración inflacionaria. En ese sentido, Caputo remarcó que los indicadores de actividad y consumo evidencian una recuperación significativa en comparación con el cierre de 2023. Según su visión, el cambio en los hábitos de consumo, impulsado por una mayor disponibilidad de crédito, refleja una economía que comienza a reordenarse tras años de inestabilidad.

El funcionario también cuestionó las lecturas críticas provenientes de sectores de la oposición y de algunos analistas, al señalar que existe una brecha entre la percepción negativa y los datos concretos. En esa línea, defendió la evolución del consumo privado, al que describió en niveles elevados, y relativizó los diagnósticos que advierten sobre una recesión profunda.

En paralelo, el Gobierno implementó una serie de medidas para contener el impacto inflacionario, especialmente en el rubro de los combustibles. La petrolera YPF anunció un congelamiento temporal de precios por 45 días, iniciativa que fue acompañada por otras compañías del sector. A esto se sumó la decisión oficial de postergar la actualización de impuestos vinculados a los combustibles, con el objetivo de evitar una mayor presión sobre los precios en el corto plazo.

Estas medidas buscan amortiguar un factor clave en la dinámica inflacionaria reciente. Según estimaciones privadas, el índice de marzo podría superar el 3%, impulsado principalmente por la suba en combustibles y alimentos. No obstante, las proyecciones también anticipan una posible moderación en abril, en la medida en que se diluya el efecto de estos aumentos.

Más allá de la coyuntura inflacionaria, el frente financiero también plantea desafíos relevantes. Si bien el ministro evitó referirse públicamente al tema, en el equipo económico ya se analizan alternativas frente a los compromisos de deuda que enfrenta el país en los próximos años, particularmente con el Fondo Monetario Internacional. La magnitud de los vencimientos y las condiciones del mercado internacional obligan a diseñar estrategias de contingencia ante eventuales dificultades para acceder al financiamiento externo.

En ese contexto, el escenario global presenta tanto riesgos como oportunidades. Por un lado, la suba del precio del petróleo incrementa los costos internos y presiona sobre la inflación. Por otro, mejora las perspectivas de ingresos por exportaciones energéticas, lo que podría fortalecer el frente externo y aportar divisas en un momento clave.

A la par de estas tensiones, surgieron cuestionamientos vinculados a la toma de créditos hipotecarios por parte de funcionarios del equipo económico en el Banco Nación. Caputo salió a respaldar esas operaciones, al sostener que se trata de prácticas legales y habituales, y negó cualquier tipo de privilegio. Según explicó, incluso alentó a sus colaboradores a acceder a esas líneas de financiamiento como parte de una política más amplia de impulso al crédito.

En suma, el Gobierno transita una etapa en la que conviven señales de recuperación con desafíos persistentes. La evolución de la inflación, el manejo de la deuda y la estabilidad del frente financiero serán determinantes para consolidar el rumbo económico en los próximos meses.