La recuperación económica no llega a todos: crece la preocupación en la industria, el comercio y las pymes
- Más de la mitad de los sectores privados destruyeron empleo formal desde fines de 2023.
- La construcción y la industria manufacturera encabezan la pérdida de puestos de trabajo.
- El agro, la energía y la minería muestran mejores perspectivas que el resto de la economía.
- Empresarios pyme advierten sobre caída del consumo y baja utilización de capacidad instalada.
- Las expectativas de contratación continúan débiles según encuestas oficiales del INDEC.
- Consultoras privadas proyectan un crecimiento económico más moderado que el estimado por el FMI.
Mientras el Gobierno destaca señales de recuperación económica y mejores perspectivas para algunos sectores exportadores, gran parte del entramado productivo todavía atraviesa un escenario marcado por la baja actividad, la escasa creación de empleo y expectativas moderadas de cara al segundo semestre del año. La mejora aparece concentrada en actividades vinculadas al agro, la energía y la minería, mientras la industria, la construcción y el comercio continúan mostrando dificultades para recuperar dinamismo.
Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo analizados por la organización Misión Productiva, el 59% de las ramas productivas privadas redujo la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. Excluyendo a la administración pública, 554 de los 948 subsectores económicos destruyeron empleo formal durante ese período.
Entre los sectores más afectados aparece la construcción, que perdió más de 81.000 puestos registrados. También sobresale la caída en la industria manufacturera, con más de 76.000 empleos menos, seguida por transporte y almacenamiento, servicios profesionales, científicos y técnicos, e intermediación financiera y seguros.
En contraste, los rubros que lograron generar nuevos puestos de trabajo presentan una dinámica más limitada y concentrada. Agricultura, ganadería y pesca encabezaron las incorporaciones, seguidos por salud humana y servicios sociales, alojamiento y gastronomía, y el sector educativo.
Para Martín Alfie, jefe de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones y cofundador de Misión Productiva, el escenario actual refleja una “economía partida en dos”. Según explicó, mientras algunos sectores ligados a exportaciones muestran mejores perspectivas, el resto de la economía enfrenta dificultades para encontrar un motor claro de recuperación.
“El resto de la economía está preocupado porque ve que se consolida una fragmentación productiva: unos pocos sectores crecen mucho y el resto queda planchado o incluso cae”, sostuvo Alfie.
El especialista remarcó además que las actividades con mayor capacidad de generación de empleo continúan sin señales contundentes de reactivación. Según indicó, no aparecen motores asociados al mercado interno, la obra pública o el consumo cotidiano que permitan impulsar una recuperación más amplia.
“No es solo destrucción de empleo, sino también no contratación de nuevo personal”, advirtió el referente de Misión Productiva.
En el sector pyme, el clima empresarial oscila entre la prudencia y el desánimo. Norberto Fedele, titular de la Unión Industrial de San Martín, describió el escenario actual como de “cautela activa”. Aunque reconoció señales positivas en algunas variables macroeconómicas, aseguró que la actividad industrial todavía se encuentra lejos de recuperar niveles normales.
“Los números no mienten: cuatro de cada diez máquinas están trabajando”, afirmó. Sin embargo, señaló que las empresas continúan buscando estrategias para sostenerse y aprovechar una eventual consolidación de la estabilidad económica.
Desde la industria reclaman medidas concretas para mejorar la competitividad. Entre los principales pedidos aparecen una mayor protección frente a importaciones consideradas desleales, acceso al crédito productivo con tasas razonables y políticas que favorezcan la producción nacional en las compras estatales.
Más crítico se mostró Roberto Nicoli, presidente de la Unión Industrial de Tigre y empresario del rubro metalúrgico. Según afirmó, las empresas atraviesan un escenario extremadamente delicado por la caída del consumo interno.
“Mayo fue el peor mes histórico”, aseguró el industrial al referirse al volumen de ventas de su empresa. “Estamos con el mínimo de producción. No tiene sentido hacer stock si no hay venta”, agregó.
Nicoli sostuvo que muchas compañías logran cubrir salarios, insumos y servicios, pero encuentran serias dificultades para afrontar el pago de impuestos. En ese contexto, cuestionó el avance de intimaciones y embargos por parte de organismos fiscales nacionales y provinciales.
El deterioro del clima empresarial también aparece reflejado en los relevamientos oficiales. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC correspondiente al período mayo-julio de 2026, el 32% de las empresas calificó su situación comercial como mala, mientras apenas el 5,3% la definió como buena.
La falta de demanda aparece como el principal factor que limita la actividad comercial, mencionada por más de la mitad de las empresas consultadas. También figuran entre las principales preocupaciones el costo laboral, el financiamiento y el acceso al crédito.
En materia de empleo, las expectativas empresariales continúan siendo débiles. Solo el 1,3% de las compañías relevadas anticipó que aumentará personal durante los próximos meses, mientras una de cada cuatro prevé una reducción de plantilla.
El panorama privado también contrasta con las proyecciones de organismos internacionales. Aunque el Fondo Monetario Internacional mantiene una expectativa de crecimiento económico del 3,5% para este año, distintas consultoras consideran que esa estimación resulta demasiado optimista.
Algunos análisis privados proyectan una expansión más moderada, cercana al 2,3%, y advierten que todavía persisten dificultades para consolidar una recuperación amplia y sostenida. También ponen en duda que la desaceleración inflacionaria avance con la velocidad prevista por el organismo internacional.
En medio de este escenario, distintos sectores industriales preparan nuevas actividades y encuentros empresariales para mantener en agenda los reclamos productivos y buscar medidas de alivio para las pymes. Entre las iniciativas previstas figuran congresos industriales y proyectos para impulsar una Ley de Emergencia Pyme orientada a frenar ejecuciones fiscales y aliviar costos operativos.