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La reforma laboral empieza a aplicarse con acuerdos sectoriales y SMATA puso en marcha un sistema de “banco de horas”

  • SMATA acordó con Mirgor la implementación de un sistema de banco de horas
  • El mecanismo busca evitar despidos y suspensiones en la industria autopartista
  • Los trabajadores mantendrán el salario completo aunque reduzcan temporalmente sus horas
  • Las horas adeudadas deberán compensarse cuando aumente la producción
  • Otros gremios industriales ya analizan acuerdos similares
  • La CGT mantiene cuestionamientos sobre distintos aspectos de la reforma laboral

La implementación de la Ley de Modernización Laboral comenzó a tomar forma a través de acuerdos puntuales entre sindicatos y empresas, incluso antes de que avance una revisión integral de los convenios colectivos impulsada por el Gobierno nacional. En ese contexto, el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) cerró un entendimiento con el grupo Mirgor para aplicar un sistema de “banco de horas”, una herramienta prevista en la nueva legislación laboral que apunta a evitar despidos y suspensiones en medio de la crisis que atraviesa la industria autopartista.

El acuerdo aparece en un escenario de fuerte preocupación dentro del sector industrial por la caída de la actividad, el cierre de turnos de producción y la pérdida de puestos de trabajo. Según estimaciones privadas, durante el último semestre se habrían perdido alrededor de 8.000 empleos registrados vinculados a la actividad automotriz y autopartista, en gran parte por el incremento de las importaciones de vehículos y la reducción de la producción nacional.

Desde SMATA explicaron que el objetivo principal del sistema es preservar los puestos laborales y garantizar la estabilidad salarial de los trabajadores, independientemente de las variaciones en la carga horaria mensual.

El mecanismo comenzará a regir a partir de julio y establece que, si por razones operativas un trabajador debe interrumpir su jornada antes de tiempo, cobrará igualmente el salario completo correspondiente a su jornada habitual. Las horas no trabajadas quedarán registradas dentro de un “banco de horas” y deberán ser compensadas posteriormente cuando la actividad productiva vuelva a incrementarse.

La modalidad prevé que la empresa pueda solicitar la devolución de esas horas acumuladas de lunes a viernes cuando aumente la demanda de producción. Sin embargo, el sindicato logró incorporar una condición considerada favorable para los trabajadores: cada hora recuperada será computada como una hora y media dentro del sistema. De ese modo, las horas adeudadas se reducen más rápidamente y se busca evitar una sobrecarga laboral futura.

Desde el gremio conducido por Ricardo Pignanelli remarcaron que el acuerdo no modifica ni el convenio colectivo general ni las condiciones específicas vigentes para el personal de Mirgor. Según señalaron, la intención es generar una herramienta flexible que permita sostener la actividad y evitar nuevas cesantías en un contexto de fuerte retracción del sector.

La aplicación del banco de horas alcanzará a las plantas que el grupo Mirgor posee en Garín y Baradero, vinculadas a tareas de manufacturación tecnológica, distribución e inyección de autopartes. En cambio, el esquema no se implementará en las instalaciones de Tierra del Fuego, donde los trabajadores se encuentran representados por la Unión Obrera Metalúrgica.

Tanto la empresa como el sindicato aclararon además que el nuevo sistema no reemplaza el régimen legal de horas extras previsto por la legislación laboral. En ese sentido, las tareas realizadas durante fines de semana continuarán abonándose con los recargos correspondientes establecidos por ley.

El convenio también contempla una cláusula de revisión anual. Si al finalizar el período de vigencia la compañía no hubiera recuperado el nivel de actividad necesario para compensar las horas acumuladas, el saldo pendiente podrá ser eliminado o renegociado entre los delegados gremiales y el área de Recursos Humanos de la empresa.

La experiencia de SMATA comenzó a ser observada con atención por otros sindicatos industriales que atraviesan problemas similares de caída de producción y reducción de personal. Sectores como el textil y la metalmecánica ya analizan posibles acuerdos inspirados en este modelo para intentar sostener el empleo en medio de un contexto económico complejo.

Mientras tanto, la Confederación General del Trabajo mantiene cuestionamientos sobre distintos puntos de la reforma laboral impulsada por el Gobierno y no descarta avanzar con presentaciones judiciales contra algunos aspectos de la normativa. La central obrera considera que varios artículos podrían afectar derechos adquiridos establecidos en convenios colectivos vigentes.

En ese escenario, los acuerdos sectoriales comienzan a transformarse en una vía alternativa para aplicar parcialmente la reforma laboral mientras continúan las disputas políticas, gremiales y judiciales sobre el alcance definitivo de los cambios impulsados por la Casa Rosada.