ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en dos décadas y crece la sustitución por pollo y cerdo

  • El consumo de carne vacuna cayó a 47,5 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en dos décadas.
  • La producción bovina registró una disminución del 7,3% durante los primeros cinco meses de 2026.
  • Las exportaciones crecieron 5,1% impulsadas principalmente por la demanda de Estados Unidos.
  • El mercado interno absorbió más de 106.000 toneladas menos de carne que en igual período de 2025.
  • Los precios de la carne vacuna aumentaron mucho más que los del pollo y el cerdo.
  • El pollo y el cerdo continúan ganando participación en la dieta de los argentinos.

El consumo de carne vacuna en la Argentina continúa mostrando señales de retroceso y alcanzó uno de los registros más bajos de las últimas décadas. La combinación de una sostenida pérdida de poder adquisitivo y un incremento de precios superior al de otras proteínas animales está modificando los hábitos de compra de los hogares, que cada vez recurren con mayor frecuencia al pollo y al cerdo como alternativas más accesibles.

Los datos más recientes reflejan una transformación que se viene consolidando desde hace varios años, pero que durante 2026 adquirió una mayor intensidad. Según un informe elaborado por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo per cápita de carne vacuna descendió a 47,5 kilos por habitante al año, el nivel más bajo registrado en los últimos veinte años.

El relevamiento toma como referencia los primeros cinco meses del año, período durante el cual la producción de carne vacuna alcanzó aproximadamente 1,168 millones de toneladas res con hueso. La cifra representa una caída del 7,3% respecto del mismo período de 2025 y refleja un menor dinamismo tanto en la oferta como en la demanda interna.

Mientras el mercado doméstico pierde volumen, las exportaciones continúan desempeñando un papel cada vez más relevante para el sector. Entre enero y mayo se embarcaron cerca de 312.200 toneladas res con hueso, lo que implicó un incremento interanual del 5,1%.

La mejora de las ventas externas estuvo impulsada principalmente por la demanda proveniente de Estados Unidos, que se consolidó como uno de los principales motores del crecimiento exportador en un contexto internacional favorable para la carne argentina. Este comportamiento permitió compensar parcialmente la debilidad observada en el consumo interno.

La situación es muy diferente en el mercado local. El informe señala que la capacidad de compra de las familias continúa condicionando las decisiones de consumo. A ello se suma el fuerte encarecimiento relativo de la carne vacuna frente a otras opciones proteicas, fenómeno que está impulsando una reconfiguración de la dieta de los argentinos.

Durante los primeros cinco meses de 2026, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó unas 855.750 toneladas res con hueso. La cifra representa una caída del 11,1% respecto del mismo período del año anterior y equivale a una reducción cercana a las 106.700 toneladas absorbidas por el mercado interno.

En términos per cápita, la contracción fue del 6,1% interanual. Esto implica que cada habitante consumió, en promedio, 3,1 kilos menos de carne vacuna respecto de los doce meses previos.

La evolución de los precios explica buena parte de esta tendencia. Aunque durante mayo los cortes vacunos registraron un incremento mensual muy moderado, la comparación interanual muestra una realidad mucho más significativa. En los últimos doce meses, la carne vacuna acumuló una suba cercana al 58%, muy por encima de la inflación general registrada en el mismo período.

Las diferencias se vuelven más evidentes al comparar con otras carnes. El pollo registró aumentos considerablemente menores, mientras que el cerdo mostró una evolución aún más moderada. Esta brecha se refleja directamente en los precios de venta al público y termina influyendo en las decisiones de compra de los consumidores.

Actualmente, el valor promedio de un kilo de carne vacuna supera ampliamente al de sus principales competidores. La diferencia permite adquirir varios kilos de pollo o una cantidad significativamente mayor de carne porcina por el mismo monto destinado a cortes vacunos tradicionales.

Como consecuencia, el pollo logró acercarse a niveles históricos de consumo. Distintos análisis indican que ya ronda los 47 kilos por habitante al año, prácticamente equiparando a la carne vacuna por primera vez en la historia reciente del país.

El cerdo también consolida su crecimiento. Durante el último año superó los 19,5 kilos per cápita anuales, estableciendo un nuevo récord y confirmando una tendencia ascendente que se observa de manera sostenida desde hace varios años.

Pese a estos cambios, el consumo total de proteínas animales continúa siendo elevado. La suma de carne vacuna, pollo y cerdo mantiene a la Argentina entre los países con mayor consumo de carnes del mundo. Sin embargo, la composición de esa dieta está cambiando rápidamente, impulsada por factores económicos que modifican las preferencias de los hogares y reconfiguran el mercado alimentario nacional.